¿Cómo elegir pareja según la voluntad de Dios?

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Os pido paciencia para leer este post porque es un poco largo pero merece la pena. Lo encontré ayer buscando material para publicar en el blog y quedé impactada con su lectura. Quiero compartirlo con todos vosotros para que no caigáis en el error de rechazar a la persona que Dios tiene elegida para vosotros. Puede que llegue un momento en vuestras vidas en el que veáis claramente que Dios ha puesto una persona especial para acercaros más a él. Llegado el momento puede que estéis llenos de dudas y acabéis por rechazar a esa persona y rechazar por lo tanto la voluntad sentimental de Dios para vuestra vida, y arruinar vuestra vida sentimental por no haber escuchado la voz de Dios.

En el mundo cristiano, las parejas se eligen por guía del Espíritu Santo. No se eligen por gusto propio. Eso no quiere decir que Dios nos va a elegir alguien que no nos guste en absoluto. Sino que quiere decir que cuándo nos guste alguien pero no es el elegido por Dios para estar con nosotros debemos dejarlo pasar, pese a que esa persona también le gustemos. Es así. La fe es un sacrificio constante y debemos dejar de lado parejas que se formaron sin su voluntad o que todavía no se crearon pero que están por fundarse. Muchos no quieren hacer eso. Es decir no quieren abandonar sus sentimientos. Pero si Dios lo quiere deben hacer el sacrificio.

Las parejas Dios las decide desde el cielo. Y los llamados por Dios para ser novios y más adelante esposos, se dan cuenta por revelaciones de esa decisión de Dios (oración…) . Dios nunca quiere que las parejas que él armó desde el cielo se resistan uno al otro. Y justamente esto es lo que sucede muchas veces en la iglesia. En el programa de Tv llamado “Terapia del Amor” de Cristiane Cardozo y el pastor Renato Cardozo, se ven muchos de estos casos. El caso es el siguiente : Dios ya dijo desde el cielo que el pastor Marcelo era el candidato perfecto para María. El pastor Marcelo se da cuenta de la decisión divina y va en busca de su amada  María. Y esta, por no conocer que Dios trabaja así, es decir que arma las parejas desde el cielo, hace de todo para no corresponder ese amor. Ni siquiera intenta conocer a Marcelo, aunque le parezca un buen partido. ¿Por qué no acepta el candidato que Dios le eligió?. María da otras escusas como por ejemplo “tengo miedo de que me sean infiel”, “desconfió de los hombres”, “tengo miedo de que no funcione”, “me parece que no es el momento”, “no estoy preparada para eso”, “no me quiero casar”, etc.. Pero si Dios ya mandó desde el cielo a que los dos intenten ser uno para el otro, ¿Por qué  María se resiste y da excusas?. Porque no sabe que Dios arma las parejas desde el cielo y el que te toca te toca.  Si uno quiere hacer su voluntad tiene que aceptar la persona que Dios le eligió.

Cuando te guste alguien lo que debes hacer es pedirle a Dios que te muestre si esa persona es para ti o no. Osea si es el elegido por Dios para que te cases con él. Dios sin duda va a responderte y de alguna manera u otra te va a hacer entender la verdad. Te va a hacer ver que esa persona o es el elegido de Dios para tu vida o no lo es. Es simple.

Dios sabe quién es para nosotros y quien no lo es. Y lo sabe de antemano. A veces ni siquiera nosotros conocemos a nuestras otras mitades en cambio Dios sí. A veces tardamos años en encontrarnos con ellas cuándo Dios ya sabía mucho tiempo atrás quienes eran.  Es así. Son los secretos de Dios que se van revelando a medida de uno avanza su comunión con él.

Si a una persona le gustas y ves que tiene intenciones serias tampoco debes darle una oportunidad por más seductor, galán, guapo, caballeroso, perseverante que sea. Eso no importa delante de Dios. Lo que realmente interesa desde el punto de vista espiritual es que esa persona sea elegida por Dios para estar contigo y para luchar por ti y conquistarte. Si esa persona que es tan insistente y tiene tantas buenas características no viene de parte de Dios, no sirve. Y si te pones de novio con ella o te casas lo único que vas a hacer es sufrir y hacer sufrir al otro. Porque tarde o temprano vas a despertar y darte cuenta de que aquella persona nunca fue para ti en realidad. Y aunque esta continúe siendo la buena persona que era, lo maravilloso, etc., vas a tener que dejarlo si es que realmente quieres agradar a Dios. Dios es el único que puede decirte con quien casarte o ponerte de novio. Ni siquiera puedes decirlo tú, mucho menos tu familia y amigos cercanos.

Esto es algo que ocurre muy a menudo en el mundo espiritual. Abundan testimonios de personas que se pusieron de novios o se casaron por voluntad propia o de la familia o hasta del pastor de su Iglesia y que al final se dieron cuenta de que perdieron el tiempo ya que aquellas personas no eran para ellas. Es así. A veces las personas no se separan porque hay infidelidad sino porque no son el uno para el otro desde el punto de vista espiritual. Cuando uno es incrédulo y no tiene nada con Dios eso no se siente. Pero cuándo uno es de la fe sí, es que Dios habla y nos enseña todo el tiempo que estamos pecando al estar con esa persona que no es para nosotros.

La vida sentimental funciona cuando Dios la aprueba. Y para saber su voluntad lo que hay que hacer es buscar oír su voz, es decir, pedirle que nos hable. Ahí viene la respuesta de Dios dándonos la dirección correcta. Si nos damos cuenta de que la persona que nos gusta no es para nosotros hay que dejarlo pasar. Si vemos que le gustamos a una persona y trata de conquistarnos y no es la elegida por Dios no debemos darle ninguna oportunidad.  ¿para qué lo vamos a hacer si sabemos que no es nuestra otra mitad?.

Nosotros los cristianos tenemos al Espíritu Santo para que nos guíe y nos muestre quien es para nosotros y quien no lo es.  Basta solo buscar la dirección de Dios para darnos cuenta.

Ejemplo de esto que te estoy diciendo es el caso del pastor  Clodomir Santos y su esposa. Ellos se casaron a los siete meses de conocerse. Y se vieron una vez al mes durante ese tiempo. Ella era obrera y él pastor. Se vieron poco tiempo al mes porque el trabajo los apartaba. Pero aun así se casaron sin conocerse mucho. ¿Por qué?. La esposa de Clodomir explica que su matrimonio fue tan rápido porque ella tenía certeza de que su pareja realmente era la persona que Dios eligió para ella. No se guió por sus sentimientos sino por la dirección del Espíritu Santo que colocaba tal seguridad. Esto prueba que lo que te estoy diciendo es verdad. Lo mismo le pasó al pastor Macedo. Él supo que Esther era la elegida por acción de Dios y no por gusto propio.

¿Qué pasa si mi otra mitad según los ojos de Dios no me acepta?

Si yo soy tu otra mitad según los ojos de Dios y tú no me aceptas como tal, pecas. Si Dios dice que yo soy para ti, pero tú niegas eso y actúas como si todavía estuvieras sin pareja, estás pecando. Esto es un pecado sentimental y ocurre mucho hoy en día aun dentro de la iglesia.

Dios es soberano, es dueño de todo lo que hay en la tierra incluido los seres humanos. Es él el Señor de la vida, por lo tanto es el que elige quien puede estar con quien desde el punto de vista sentimental. Y si Dios usando ese derecho de soberanía sobre el hombre dice que yo soy tu otra mitad, tú no debes negarlo.

Si Dios dice que soy tu pareja y tú me tratas como amigo, como compañero de trabajo, pero no como lo que verdaderamente soy delante de Dios (tu otra mitad), pecas.

Dios une las parejas desde el cielo. Y comunica sus decisiones a quienes están atentos a oír su voz. Si Dios quiere que yo esté contigo él me lo tiene que hacer entender para que así yo trate de conquistarte si es que hace falta. Y también te lo que tiene que hacer saber a ti tocando tu entendimiento.

¿Ocurre mucho este tipo de pecado sentimental?

Si, abundan testimonios de  miembros que en su momento se negaron a aceptar la opinión de Dios en la vida sentimental. Hay muchos testimonios de personas que aseguran haberse resistido a la voz de Dios que le enseñaba que tal persona era para ellos. Por ejemplo el caso del pastor Macedo fue así. Él no quiera aceptar a Esther Becerra cuando la conoció. Él cuenta que una voz en su interior lo estaba llevando a mirar a Esther con ojos sentimentales, pero que él se resistía. En su blog confesó, con otras palabras, que con seguridad hizo poner triste al Espíritu Santo durante el tiempo en que se negó a oír su voz, voz que lo llevaba a aceptar tener una relación con Esther.

¿Por qué una persona se niega a aceptar la voluntad de Dios en la vida sentimental?

En los blogs de esposas de pastores,  pastores, miembros, etc., se pueden escuchar o leer muchos motivos. Por ejemplo “miedo a que la otra persona le sea infiel”. Hay personas que no quieren tener nada con nadie, es decir, se cierran en la vida sentimental como un mecanismo de defensa por miedo a sufrir. A lo mejor en la familia tuvieron “malos ejemplos” o simplemente “sufrieron con malas experiencias”, “fracasos”, todo lo que hace que ciertas personas no quieran saber nada con tener una pareja. En muchos casos son gente de la Obra la que piensa así. Obviamente gente no liberada de traumas y problemas del pasado. Hay un caso de una obrera que confesó que no creía en la vida sentimental. Y por eso cuando apareció su otra mitad ella no quería saber nada y lo rechazó (pecó) por mucho tiempo. Es así. Estás cosas pasaron y están pasando hoy.

¿Es grave espiritualmente hablando rechazar a tu otra mitad?

Mucha gente, especialmente aquella que desprecia la vida sentimental o lo toma como algo pecaminoso o sin sentido, piensa que no es grave negarse a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental. Creen que no es pecado negarse a aceptar a la persona que Dios le eligió para ella. Pero esas personas piensan así porque no conocen verdaderamente a Dios.

Para Dios la vida sentimental no es un juego. Es algo serio. Y si él dice que tal persona es para otra, nadie puede decir lo contrario, ni tampoco negarse a hacer la parte que le corresponde en esa relación. Si yo soy tu otra mitad delante de los ojos de Dios y tú no me quieres aceptar, y me das vueltas y vueltas y cada vez que intento conquistarte tú no te dejas, sino que me rechazas, te alejas y hasta me odias por insistir tanto, no solo me estas rechazando a mi sino al que me envió osea a Dios. Y rechazar a Dios es algo grave.

Los pastores, obreras o miembros que rechazan a sus otras mitades elegidas por Dios pecan. Por eso es que no crecen espiritualmente. A lo mejor pueden crecer exteriormente (aumentar el dinero, graduarse, conquistar muchos bienes, servir bien en la Obra, salvar muchas almas, etc..) pero interiormente no, porque no aceptan la voluntad de Dios en la vida sentimental. Se ve que su focos no está en hacer la voluntad de Dios sino en hacer su propia voluntad. Por eso terminan saliendo más tarde o más temprano a no ser que se arrepientan de sus pecados sentimentales y otros que también cometan y se corrijan.

Personalmente nunca oí a un pastor hablar de este tema de esta forma: “Es un pecado negarse a aceptar la persona que Dios te eligió”. Y no solo eso es pecado sino que también está mal “hacerlo esperar”. En muchos casos la persona que se niega a hacer la voluntad de Dios en la vida sentimental tarda años en darse cuenta de su error, es decir hace esperar 4 o más años a la otra persona hasta aceptarla, como si esta no valiera nada. Es así.

Se creen con derecho a negarse a una relación sentimental porque erróneamente piensan que la vida sentimental es una bendición opcional.  Y eso no es así. La vida sentimental, esto si lo oí decir, no solo es una bendición sino también una obligación para aquella persona que según la voluntad de Dios tiene que ejercerla. Cuando Dios quiere que dos personas se unan no puede haber excusas como “yo no quiero nada”, “me parece que no es tiempo”, etc

Si dos personas tienen una buena comunicación con Dios y saben cómo hacer su voluntad y Dios las quiere unir, no ponen problemas. Tienen sus vidas entregadas al Señor y conocen su voz y sus deseos por eso no entran en confusión sino que se dan  cuenta de que Dios quiere unirlos. Y como son sus hijos se entregan mutuamente.

Si yo tengo certeza de que mi otra mitad es una chica determinada y ella hace años que me rechaza, me trata mal, me toma como si no valiera nada, es obvio que no está siguiendo la voluntad de Dios. Es obvio que no está entregada a él como dice que está. Porque si es cristiana supuestamente está entregada a Dios. Pero si me rechaza a mí que soy su otra mitad indudablemente es porque con Dios no quiere nada por lo menos al 100% porque a lo mejor algo de Dios tiene pero no es completo.

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Inestabilidad sentimental

joshua

Alguna vez te has preguntado: ¿Por qué no puedo mantener una relación sentimental? Durante años he sido testigo de muchos fracasos sentimentales entre los jóvenes, los cuales han intentado una y otra vez establecer una relación y han fracasado. Creo que si tu has pasado en más de una ocasión por esta situación me entenderás.

Pienso que nadie se quiere equivocar a la hora de elegir a la persona con quien quiere pasar el resto de su vida, por lo menos creo que si tú buscas comenzar una relación sentimental es porque quieres concluirla con el matrimonio, puesto que un hijo de Dios no puede darse el lujo de andar de “picaflor”, es decir que la voluntad de Dios es que seamos serios a la hora de entablar una relación amorosa.

Ahora bien, ¿Por qué hay tanta inestabilidad sentimental entre la juventud?, ¿Será que Dios es el culpable que te enamores y fracases?, definitivamente “NO”. Los responsables de nuestros fracasos somos nosotros mismos, ya que siempre he creído que somos los arquitectos de nuestro futuro, puesto que lo que tú decides en el presente, tendrá gran peso en el futuro, ya sea para bien o para mal.

Es por eso que quiero darte algunas de las razones por las que muchas veces existe en tu vida una inestabilidad sentimental y como ser libre del fracaso en esta área.

INESTABILIDAD SENTIMENTAL.

Cuando me refiero a inestabilidad sentimental, me refiero a todo aquel sentimiento que te lleva a fracasar continuamente en la relación amorosa que deseas entablar y que no te permite asentar la cabeza, dañando de esta forma tu corazón y en muchas ocasiones el corazón de una segunda persona.

Muchos jóvenes cuando fracasan sentimentalmente se hacen preguntas como: ¿Será que no se amar?, ¿Quizá soy egoísta en el amor?, ¿Será que elijo mal?, ¿Quizá estaré solo para siempre?, etc. Pero todo esto se debe a la inestabilidad sentimental, la cual se puede dar por varias razones, como a continuación te las describo.

LA EXCESIVA PERFECCIÓN:

Muchos jóvenes buscan novios(as) perfectas y cuando los meses van pasando y se van conociendo cada día mas, van encontrando “defectos” que los hacen desilusionarse. Estoy de acuerdo que en el noviazgo se conoce a la persona y aun es tiempo de tomar una decisión como la de no casarse con esa persona, pero lo malo está en que lleves 4 o 5 relaciones las cuales han terminado por lo mismo, esto es por buscar perfección, creo que en lugar de estar probando qué persona es más perfecta, tendrías que orar mas pidiéndole a Dios dirección para que no andes jugando con los sentimientos de las personas. Lo que si tienes que entender es que la búsqueda excesiva de la perfección puede acarrearte inestabilidad mientras no puedas vencer esta área.

LOS CELOS:

Definitivamente hablar de CELOS es hablar de inseguridad, es decir que en donde existen celos, existe inseguridad, además la Biblia dice que los celos son obras de la carne (Gálatas 5: 19-21), entonces podemos decir que aquella persona que esta dominada por los celos es una persona que ha descuidado su relación personal con Dios y su espiritualidad es baja y es dominado más por su carne que por el Espíritu Santo. Los celos entre los cristianos no tendrían que existir si lo vemos desde el punto de vista espiritual, ya que una persona que practica principios cristianos es una persona que respetará su relación sentimental y no dará cabida a la inseguridad pues antes de ser fiel a su pareja tiene que ser fiel a DIOS.

LA INMADUREZ EMOCIONAL:

Considero que una de las causas mas comunes de la inestabilidad sentimental es la falta de madurez, ya que hay jovencitos(as) que a muy corta edad pretenden entablar una relación sentimental y como es de esperar son llevados por su propia inmadurez a caer en errores de niños que en lugar de bendecir su vida están causando daño a su corazón.

¿Cuántas chicas o chicos, creen que están preparados para una relación sentimental y no es así? Creo que cuando pensamos que “estamos enamorados” siempre creemos que estamos preparados para afrontarlo. Es cierto que el amor no tiene edad, pero si es necesario ser consciente del papel que tengo que desarrollar en una relación y en la mayoría(no en todos los casos) la edad no les permite ser maduros.

También se da el caso de personas mayores pero inmaduras emocionalmente, debido a que no se conocen bien a sí mismos/as y que están llenas de miedos para establecer una relación. Sus propios miedos (¿y si nos va mal?, ¿y si esta no es la persona? ¿y si…? …) no les permiten establecer una relación sentimental con otra persona. Siempre están buscando excusas para no salir con alguien o para terminar una relación, y generalmente el problema lo tienen ellos mismos ya que están llenos de miedos y de inmadurez emocional. En el caso de estas personas, lo que deberían hacer es no ilusionar a nadie ni salir con nadie hasta que maduren emocionalmente y venzan sus miedos. Una relación con una persona insegura emocionalmente solo te va a hacer sufrir, porque él o ella se estará preguntando constantemente si te ama. Te dejará y volverá contigo y al final saldrás con el corazón roto. Tú necesitas a tu lado una persona que te proporcione seguridad.

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¿Con quién me casaré?

preguntas

 

“Hay dos decisiones trascendentales en la vida: recibir a Jesucristo como Salvador, y decidir con quién vamos a casarnos.

“Recibir a Cristo es el paso más importante . Si una persona no tiene a Cristo en el corazón, no está reconciliada con Dios. Si no está reconciliada con Dios, vive en un vacío espiritual, vive en pecado. Viviendo en pecado, vive perdida, lejos de Dios. Para tal persona, entonces, los consejos que le puedo dar en cuanto al matrimonio sólo serán de valor relativo.” (Luís Palau, ¿Con quién me casaré? 122 páginas, Editorial UNILIT)

Nadie piensa: Voy a casarme con la joven o el joven que haga de mí la persona más infeliz del mundo. Por supuesto que no. Pero muchos han llegado a serlo porque han tomado las decisiones erróneas.

Como ayuda para que tú puedas tomar buenas decisiones hemos formulado las siguientes preguntas basadas en el libro de Luis Palau: “¿Con quién me casaré?”:

Mi posición personal frente al matrimonio

•    ¿Soy yo creyente en el sentido del Evangelio? Si no, debo antes entregar a Cristo mi vida y someterme a Él, porque el matrimonio fue creado por Dios para practicar en él Su voluntad. (Efesios 5: 21-26)

•    ¿Pienso yo en casarme y vivir unido al cónyuge en amor, paciencia y perdón constantes -según el designio de Dios- hasta que la muerte nos separe?

•    ¿Estoy dispuesto a vivir un noviazgo puro? Esto significa renunciar a la convivencia y toda práctica sexual antes del matrimonio, lo que incluye también la ayuda mutua para evitar todo comportamiento que llevaría a la tentación.

•    ¿Quiero de veras que mi novio o novia sea la persona que Dios ha elegido para mí? ¿Estoy pidiendo a Dios Su dirección y sabiduría?

•   ¿Soy consciente de que cuando me case, ya no seré independiente como antes? El cultivo del amor y de la unión matrimonial requiere tiempo, flexibilidad y a veces la renuncia a programas e ideas propios.

•    Pensando en la vida matrimonial, ¿soy consciente de que mi rol no es “buscar mi satisfacción”, sino emplearme en la satisfacción de la otra persona? (1Co 7:4)

Preguntas que hay que hacerse ante la posibilidad concreta

•    ¿La persona que creo amar o que me revela su amor es creyente en el sentido integral? ¿Su vida cristiana es auténtica? En ningún caso es la voluntad de Dios que un creyente se case con una persona que no lo es (2 Corintios 6: 14-16).

•    ¿Es una persona a la cual yo puedo dar algo?

•    ¿Nuestros niveles -personal, cultural y social- son compatibles? ¿Qué es lo que yo percibiría y lo que sentiría dicha persona al presentar nuestra relación a los amigos y parientes: orgullo o vergüenza? ¿Habrá peligro de rivalidad o menosprecio dentro de la pareja?

•    ¿Podremos servir juntos al Señor? ¿Tenemos las mismas metas, y nuestras ambiciones son compatibles?

•    ¿Tiene un carácter bueno y comprensivo? Observa cómo se comporta con sus padres, sus hermanos, los superiores, los dependientes y cómo atiende a los ancianos. ¿Quisiera yo ser tratado o tratada así?

•    ¿Podría yo confiar plenamente en esta persona, sin reparos ni celos?

•    ¿Me tranquiliza el pensamiento de que dicha persona sea la madre o el padre de mis hijos?

•    ¿Lo que yo siento -o lo que en mí se desarrolla- es verdadero amor o es sólo una atracción pasajera o  impulso sexual? El verdadero amor no se caracteriza por su pasión, sino por su duración. Imagínate que dicha persona tuviera una enfermedad física o psíquica, si estuviese en una silla de ruedas o sufriese alguna alteración del sistema nervoso, ¿quisiera yo ser su cónyuge paciente y amable?

•    ¿Existen también las bases económicas para formar un matrimonio y una familia sin ayuda del exterior?

Amigo, amiga: medita estos puntos ante el Señor. Si te aparecen respuestas negativas o serias dudas, no escuches tus eventuales sentimientos, sino toma una decisión clara y sabia. Mejor es sufrir el martirio momentáneo de un “¡no!” decidido, que un calvario en el matrimonio que no tendrá fin.

Si meditando estos puntos ves tu camino abierto y además llegas al convencimiento de que el matrimonio es el don precioso que Dios guarda para ti, entonces sigue adelante y cuenta con las bendiciones del Señor. No te olvides de ser sincero y claro también con los padres de ambos. Aprende, desde el principio, a respetar y entender a la persona que tanto amas o que tanto te ama.

En busca de la persona adecuada (olvídate del príncipe azul)

principe azul

¿Qué cualidades consideras más importantes en el hombre / mujer de tus sueños? ¿Qué clase de persona crees  que sería un buen conyuge?

Un estudio llevado a cabo recientemente por la revista Family Journal reveló que para muchas mujeres modernas la sensibilidad encabeza la lista de cualidades. El hombre “macho” es considerado en realidad por la mayoría de las mujeres que respondieron a una encuesta, como un riesgo que no vale la pena correr.

Algunos de nosotros nos ponemos francamente exigentes cuando se trata de la persona que habrá de hacernos supuestamente felices. En una conferencia para personas solteras celebrada en Portland, Oregón, una mujer aparentemente próxima a los 30 años se me acercó y me dijo: Señor McDowell, déjeme enseñarle cual es el tipo de hombre con el que me quiero casar.

Luego, con un ademán desdobló una lista de ¡49 características! que buscaba en un hombre. – Señorita, le dije examinando la lista, vd no quiere un marido sino a Jesús. Sin embargo, no son sólo las mujeres quienes hacen listas de lo que están buscando. En la universidad de Washington se me acercó un estudiante de segundo año, quien abriendo de repente su diario, me dijo: – Permítame mostrarle el tipo de mujer con que deseo casarme.

De las catorce cualidades que había en su lista sólo recuerdo las de fidelidad y confiabilidad. Esta vez hice un planteamiento distinto: -Déjame formularte una pregunta, dije, : ¿cuál es tu puntuación en estas catorce características? – ¿Qué quiere decir? -inquirió- / Quiero decir si las cualidades que buscas en una esposa pueden encontrarse en tu propia vida.

Vi que lo había hecho pensar. -Mira, continué, en el matrimonio lo más importante no es encontrar la persona adecuada, sino ser la persona adecuada. Si quieres casarte con una reina tienes que ser un rey y si deseas una buena amante, eso es lo que has de ser tú mismo.

Descubrir el secreto de amar es bastante parecido a estar buscando tus propias gafas y darte cuenta de que las tienes puestas; o tratar de encontrar tu llavero y ver que lo tienes en la mano. La mayoría de nosotros buscamos y buscamos a la persona adecuada, mientras que la clave está en ser la persona adecuada. Hay muchos por ahí fuera buscando, cuando lo que deberían estar haciendo es esforzarse para llegar a ser la clase adecuada de persona.

Pero ¿cómo podemos llegar a ser la persona adecuada? Primeramente resulta importante que reconozcamos que nuestra vida de amor siempre será un reflejo de las cualidades de nuestro carácter. 

Cuando alguien comenta: “Por aquí no hay buenos hombres o mujeres”, yo siempre respondo: “Tal vez el problema tenga que ver con usted, y no con una escasez de hombres o mujeres adecuados”.

* Añado aquí mi matiz personal: Hay personas que se pasan la vida buscando a la persona perfecta. Puede que les guste el 99% de cosas de una persona pero ven una pequeña cosa que no les gusta y ya piensan que esa no es la chica o el chico adecuado/a y automáticamente lo/la descartan sin darle una oportunidad para conocerlo/mejor. Tienen un concepto idealizado del amor. Un concepto que me recuerda mucho a las películas de Disney o de Hollywood, donde parece que en el amor tiene que ser todo maravilloso, cuando en realidad “el amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, y todo lo soporta” (1ª Corintios 13). Y si todo lo puede y todo lo soporta, es porque en el amor como en la vida, también hay obstáculos que superar. 

Evelyn Duvall y Reuben Hill (sociólogos) escriben:

¿Qué lleva Vd consigo al matrimonio? ¿Un vestuario nuevo? ¿Unos ahorros en el banco? ¿Algunos muebles que ha heredado? ¿Uno o dos parientes a su cargo? ¿Un buen trabajo y perspectivas de ascenso? Sean cual sean sus bienes o sus obligaciones, hay algo aún más importante que todo eso: Vd mismo como persona, su forma de actuar con la gente y sus actitudes.

El tipo de matrimonio que uno consigue, depende de la clase de persona que es. Si se trata de un individuo feliz y emocionalmente estable, hay muchas probabilidades de que su matrimonio sea también feliz. Si hasta ahora vd ha llevado a cabo sus ajustes (se refiere a los aspectos de la personalidad que se han ido puliendo) con más satisfacción que congoja, es muy posible que realice satisfactoriamente también sus ajustes matrimoniales y familiares. Si vd está descontento y amargado con la suerte que le ha tocado en la vida, necesitará cambiar, con la finalidad de poder vivir feliz de allí en adelante.

Duvall y Hill terminan diciendo que se ha culpado de gran parte de la infelicidad en los matrimonios al hecho de haber escogido la pareja equivocada, a los problemas económicos, al mal ajuste sexual o a la religión; pero que en realidad dicha infelicidad proviene de lo que uno ha llevado consigo al matrimonio. 

Estos sociólogos subrayan la necesidad de que hay que llegar al matrimonio “preparados para significarle mucho a la persona elegida” Él éxito de su relación matrimonial -siguen diciendo- depende de si vd aporta a la unión el hábito de la felicidad y la capacidad de amar y ser amado. Estos atributos de una personalidad emocionalmente madura es la mejor dote que se puede llevar al matrimonio”

Esto mismo se recalca en el libro Your Life Together (Su vida juntos) de Elof Nelson. Allí se dice: “El éxito en el matrimonio supone mucho más que encontrar la persona adecuada. Es de una importancia aún mayor que uno mismo sea la persona adecuada. He descubierto que los jóvenes a quienes aconsejo, están buscando la pareja perfecta sin preocuparse demasiado acerca de la persona que se va a llevar su cónyuge.

Si vd quiere casarse con alguien fuera de serie, vd mismo ha de ser uno fuera de serie; y el proceso para discernir las áreas personales que necesita mejorar es sencillo: haga una lista de las cualidades que busca en su cónyuge y luego mídase vd y compare si vd las posee.

El matrimonio no puede ser más que un compromiso de dar y recibir; debes estar dispuesto a dar aquello que deseas que te den. Un terapeuta lo afirmó así: “Hay dos cosas que pueden hacer infeliz a un matrimonio: ¡el hombre y la mujer!

La regla de oro para conseguir un matrimonio feliz podría formularse como sigue: “Desarrolla previamente tú mismo/a las cualidades que deseas que tenga tu cónyuge”

El formar una relación matrimonial solícita, amante y satisfactoria lleva tiempo y esfuerzo – de hecho el proceso durará toda la vida-. Simplemente, se requiere un verdadero empeño para transformar los patrones de conducta adquiridos durante el noviazgo, en la clase de amor desinteresado que sustenta un buen matrimonio.

Preguntas a considerar:

¿Qué tipo de persona soy?

¿Qué cualidades necesito incorporar en mi vida para trabajar por un amor, un matrimonio y una relación sexual satisfactorios?

¿Por qué piensas que es importante estar orgulloso de la persona amada?

Autor: Josh McDowell, “El secreto de amar y ser amado”

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Rebeca