Prepararse para el noviazgo

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Después de varios años como pastor de jóvenes adultos puedo afirmar que uno de los temas que más interés despierta en dicho grupo, es el tema del noviazgo. Si me permiten ser algo hiperbólico, convocar a una charla de noviazgo es casi una garantía de llenar cualquier salón. Y aunque las razones para dicho interés pueden ser diversas, una cosa es cierta, hay mucha desorientación en cuanto al tema.

El problema, si es que podemos llamarlo así, de hablar o escribir sobre noviazgo es el “silencio bíblico” con respecto al tema. Son muchos los aspectos de la relación de noviazgo que no son tratados en la Palabra de manera específica. Ante esta situación muchos piensan que si la Biblia no habla de manera “específica” de algo, entonces podemos proceder como nos parezca más “lógico”, o más “conveniente” o como sea más “común”, lo que dicho sea de paso, es un error.

Lo cierto es que a pesar de la ausencia de pasajes específicos, la Palabra no nos deja sin orientación en cuanto al noviazgo. Ciertamente tal y como el salmista expresó “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y luz para mi camino”. [Salmos 119:105].

En este sentido, en Apocalípsis 19:7, el apóstol Juan nos dice, en cuanto a Cristo y su iglesia: “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.” Qué hermoso momento será aquel, cuando la iglesia se una por la eternidad a su Salvador y Señor. Ese momento, esa “ceremonia” es llamada por Juan en el pasaje presentado como “las bodas del Cordero”. [Cristo].

Antes de explicar la relación que existe entre este pasaje y el tema que nos ocupa, que es el noviazgo, debo reconocer que el evento aquí descrito por Juan [las bodas del Cordero] no es una unión matrimonial típica, es decir, entre un hombre y una mujer, sino que es entre la iglesia como cuerpo de Cristo y Cristo como su esposo.

Por lo dicho anteriormente, algunos pensarán que extraer de este texto alguna enseñanza relativa al noviazgo o al matrimonio entre un hombre y una mujer sería sacar el pasaje de contexto. No obstante, debemos recordar que fue el apóstol Pablo en Efesios 5 el primero en usar la unión entre Cristo y su iglesia como parámetro para describir la relación matrimonial “típica”. A partir de dicha unión [entre Cristo y su iglesia] Pablo expuso cómo debía funcionar la relación matrimonial humana.

Dicho esto, ¿qué enseñanza podemos extraer de Apocalipsis 19:7 relativa al noviazgo? La respuesta es relativamente sencilla, según dicho pasaje, el período previo a las bodas, es uno de “preparación”. La esposa se ha “preparado” para unirse a su esposo en las “bodas del Cordero”. De eso se trata entonces el noviazgo, de preparación.

El período previo a las bodas, es uno de “preparación”…De eso se trata entonces el noviazgo, de preparación.

Mi experiencia es que muchas parejas de novios cristianos no ven su relación como una de preparación sino como una de “entretenimiento conjunto”. A pesar de que la pareja no se autodefine de esa manera, cuando se observa en qué invierten los novios la mayor parte de su tiempo, uno se percata que es en “pasarlo bien juntos”, sin ser intencionales en su formación espiritual ni en conocerse el uno al otro en relación a los temas más importantes de la vida.

Adicionalmente, con tristeza a veces veo parejas más dedicadas a los “preparativos” de su boda que a la preparación personal para su matrimonio. Y esas dos cosas son muy distintas. La primera está enfocada en el evento, la segunda en el carácter. Y para nadie es un secreto que el éxito de la relación matrimonial no se encuentra en lo majestuoso de la celebración sino en el ser interior que los novios hayan cultivado antes de unirse.

Ahora bien, la pregunta es entonces, ¿qué tendrían que hacer los novios para “prepararse”? ¿Cuál es el contenido de dicha preparación? y ¿cuál es el proceso a seguir para la misma?

Fragmento tomado de la página de “Integridad & Sabiduría” del Pastor Miguel Núñez, escrito por el Pastor Héctor Salcedo

Desde Noviazgo Cristiano quiero deciros que uno se debe preparar en varias áreas antes de llegar al matrimonio:

En el área espiritual orando y leyendo la Biblia para ser un buen cabeza de familia o una esposa idónea.

En el área de formación, no cometiendo la estupidez de casarte sin haber terminado los estudios universitarios o del tipo que sean. Tú no sabes cómo va a salir ese matrimonio. Y aunque sueñas con que las cosas vayan bien, a veces desgraciadamente no todos los matrimonios tienen un final feliz. Si tu relación termina con un divorcio te vas a arrepentir de no haber acabado tus estudios y no tener preparación para ganarte la vida por ti mismo/a.

En el área económica aprendiendo a saber manejar tus propios gastos, porque esto te permitirá más tarde administrar un hogar.

En el área emocional, alimentando tu alma con experiencias que te ayuden a crecer como persona. No hay nada más erróneo que ser emocionalmente inmaduro, inseguro, no saber lo qué quieres… porque eso afectará directamente a tu pareja y a tu matrimonio.

Una forma de prepararte tanto para el noviazgo como para el matrimonio es leyendo libros cristianos sobre ambos temas. Te recomiendo los siguientes:

– Los cinco lenguajes del amor de Gary Chapman (comprar AQUÍ)

– Enamorate Bien de Mike Tucker ( puedes descargarlo haciendo click AQUÍ)

– Cómo hallar el amor de tu vida de Neil Clark Warren. (comprar AQUÍ)

– Le dije adiós a las citas amorosas de Joshua Harris. (descargar haciendo click AQUÍ)

– ¿Con quién me casaré? de Luis Palau (comprar AQUÍ)

– El pacto matrimonial de John Piper (comprar AQUÍ)

He leído 5 de estos seis libros y puedo asegurarte que son un excelente material para tu preparación para el noviazgo y el matrimonio.

Muchas personas piensan erróneamente que cuando llegue la persona idónea se les encenderá la bombilla y automáticamente estarán preparadas para un noviazgo y un matrimonio pero esto no es así.

¿Verdad que cuando te preparas para un examen estudias? ¿verdad que si tienes un campeonato deportivo entrenas? ¿Entonces porqué iba a ser diferente con el noviazgo? Uno no frota una lámpara mágica y automáticamente está preparado. Uno necesita prepararse para el noviazgo. Lamentablemente, son muchos los que obvian esta preparación. Son muchos los que se creen autosuficientes y dicen que ellos no necesitan leer libros. Pero la verdad, es que los libros han sido escritos por autores cristianos que en su mayoría, ya están casados y a los que Dios utiliza para ayudarte a prepararte en esta área de la vida, por lo cual, en mi sincera opinión, considero que el leer libros sobre el noviazgo cristiano es elemental para prepararte tanto si eres un chico como si eres una chica.

Por supuesto además de leer libros también deberemos orar para que Dios cambie nuestro corazón y pula nuestros defectos para poder hacer un día feliz a alguien y ser su ayuda idónea.

Como preparación final, antes del matrimonio recomendaría hacer un curso pre-matrimonial (los hay en muchas iglesias) para valorar si realmente se es compatible con esa persona y si se está preparado antes de dar el gran paso: el matrimonio.

Un saludo,

Rebeca

Estado civil: felizmente soltera.

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Tengo 31 años, y mi estado civil es: ¡felizmente soltera! Habitualmente suele escucharse la frase: “felizmente casada”, como si la felicidad dependiera de un hombre. La gente muchas veces hace conclusiones precipitadas sobre la soltería de los demás. Yo he tenido la desgracia de escucharme estas “perlas” (estoy ironizando con lo de perlas claro está):

– ¿Por qué no tienes novio?

– ¿No serás lesbiana verdad?

– Pues yo a tu edad ya estaba casada…

– ¿No será que eres muy exigente?

– ¿Pero es que no te quieres casar?

etc etc etc

La verdad es que a veces las personas no tienen suficiente con ocuparse de su propia vida, que suelen meterse también en la de los demás y solucionarla… pero más bien logran el efecto contrario, logran hacerse cansinos.

No es que no me quiera casar, pero someto mi vida a la voluntad de Dios en ese área. Si Dios tiene otros planes para mi vida y eso significa que tengo que quedarme soltera me quedaré. Si Dios quiere que me case, hará que mi camino se cruce con el de la persona adecuada en el momento adecuado. Puede que hasta quizás Dios esté escribiendo mi historia de amor en estos momentos y yo ni lo sepa. Solo tengo que esperar y confiar en él, porque él siempre quiere lo mejor para mi vida.

Puede que alguna vez, al igual que yo te hayas sentido agobiada (y digo agobiada porque especialmente a las mujeres se nos agobia más) con este tema. Resulta que en esta sociedad machista un hombre puede tener 35 o 36 años, y no pasa nada porqué este soltero. Hasta está bien visto y todo. Si una mujer está soltera a esta edad, automáticamente todo el mundo empieza a pensar que es rara, que hay algo malo en ella, etc

Tenemos que cambiar el chip. A unos les llega más pronto el amor y a otros más tarde. No hay nada de malo en tener 35 años y estar soltera. Quizás estás soltera porque eres inteligente. Eres inteligente porque no te has casado con el primero que ha venido por no quedarte sola como hacen muchas. Quieres formar una familia y para ello necesitas un hombre de verdad, en un mundo donde abundan los hombres inmaduros y es difícil encontrar a alguien que sepa lo que quiere.

Lo más importante es que seas una soltera feliz, porque si eres una soltera feliz podrás en un futuro hacer feliz a otra persona. Disfruta de esta época de soltería para crecer emocional y laboralmente. Viaja, pinta, canta, cocina y haz todas aquellas cosas que te construyen como persona y que en un futuro te servirán a la hora de formar una familia. No te deprimas porque todavía no haya aparecido la persona correcta. No te deprimas si recientemente has sufrido un desengaño amoroso. Si esa persona no ha sabido valorarte lo suficiente no te merece. Si eres inteligente, tú misma te darás cuenta que no merece la pena pasar toda la vida al lado de alguien que no te valora como tú te mereces. Eres una princesa de Dios y Dios quiere lo mejor para ti. Un hombre que te trate como Jesús te trataría. No con indiferencia sino con atenciones. No con frialdad sino con cariño. Un hombre que no te haga sufrir, sino que te haga sonreír.

Quiero compartir contigo esta reflexión cuyo autor desconozco:

“Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina de oro que tú eres, no significa que brilles menos.

Que nadie haya sido lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mereces estar en la cima, no te detiene para lograrlo.

Que nadie se haya presentado aún para compartir tu vida, no significa que ese día está lejos.

Que nadie haya notado los avances en tu vida, no te da permiso para detenerte.

Que nadie se haya dado cuenta la hermosa mujer que tú eres, no significa que no seas apreciada.

Que nadie haya venido a alejar la soledad con su amor, no significa que debas conformarte con lo que sea.

Que nadie te haya amado con esa clase de amor que has soñado, no significa que tengas que conformarte con menos.

Que aún no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta.

Que Dios está pensando en un hermoso príncipe para tí, no significa que tú no seas ya una reina.

Solo porque tu situación no parece estar progresando por ahora, no significa que necesites cambiar nada.

Sigue brillando.

Sigue corriendo.

Sigue esperando.

Sigue viviendo.

Sigue siendo exactamente como tu ya eres: ¡Una mujer completa!”

Poema: Autor desconocido

Reflexión inicial: Rebeca Ruiz L.

¡Tú te mereces a alguien que te valore!

quien no te valora no te merece

¿Hiciste de todo por una persona y aún así él o ella no te quiere? ¿Te trata con frialdad e indiferencia? Déjame decirte que por mucho que tengas en común con una persona si él o ella te evita, te trata con frialdad o no corresponde a tus muestras de interés, esa persona probablemente no te merece.

Existen personas que son frías por naturaleza y otras que no saben valorar el amor que están recibiendo. Incluso puede darse el caso de que rechacen la voluntad sentimental de Dios para sus vidas prefiriendo hacer la suya propia y buscando a otra persona.

Hoy quiero compartir con vosotros un escrito de Dante Gebel sobre lo que cada uno/a de nosotros nos merecemos en el amor: un príncipe o una princesa de Dios.

“Hay muchas cosas con las que nos podemos conformar en la vida. Sin embargo, la única cosa con la que nunca debemos conformarnos es en el amor.

Nunca deberíamos conformarnos con alguien que no reconoce lo que está sosteniendo al sujetar nuestras manos o alguien que no nos recuerde todos los días lo mucho que significamos para él.

Lo que me merezco es a alguien que me extrañe apenas salga por la puerta, incluso si sólo me voy por un momento o apenas corte el teléfono con el.

Me merezco a alguien que no crea en cuentos de hadas, pero que sí me trate como una princesa, simplemente porque eso es lo que soy para él.

Alguien que comparta sus pensamientos conmigo de forma honesta, porque vamos a compartir nuestras vidas de forma honesta juntos. Además, alguien que sepa perdonar y ser feliz, en lugar de buscar tener siempre la razón.

Me merezco una pasión que despierte todo aquello que creía dormido en mi y que descubra a esa mujer que nunca me animé a mostrarle a nadie más.

Me merezco sentirme amada siempre, y nunca dudar ni por un momento de lo que siente él por mi. Me merezco ser celebrada con ternura.

Me merezco ese beso estremecedor que me haga temblar de pies a cabeza. Me merezco alguien que siempre elija el asiento de al lado y que nunca tenga que presumir de lo afortunado que es, porque todos pueden verlo claramente en su rostro cada vez que me mira.

Me merezco un amor verdadero y épico, que tenga todo lo anterior. Me merezco ser el sueño hecho realidad de alguien, y no alguien que me da por sentado.

Es por esa razón que no busco a un hombre cuya vida gire en torno a mí, pero sí quiero ser su primer pensamiento al despertar. Al acostarse nunca, porque yo espero estar ahí, a su lado, en el último parpadeo que tenga en su día.

Que si sueña conmigo, el sueño le parezca mediocre comparado con la realidad vivida conmigo, durante todo el día.
Es difícil amar hasta cierta medida a alguien, siempre llegamos a un punto en el que el amor se vuelve obsesión, queremos ser dueños de esa persona, pero no hay nada más bonito que esa persona pueda elegir y que siempre te elija a ti, cada bendita mañana.

Que nunca dude que lo deseo en todo momento, pero que tampoco me tenga segura. Cuando estamos seguros de algo o de alguien, deja de tener la misma importancia. Somos así de absurdos.

Cada día debería ser una conquista nueva, un nuevo cruce de miradas, un primer beso (aunque ya me haya dado miles) una primera sonrisa tímida, un primer roce que me deje la piel de gallina y con ganas de decir que no pare, que no se detenga nunca.

Tampoco quiero que me confunda con una chica trofeo. Me gusta arreglarme, ponerme guapa, mirarme en todos los espejos, pero no por ello quiero que sólo me saque de paseo, ni que alardee de mí o que me busque solo cuando el tenga ganas. No hay nada más gratificante que presuman de ti, por supuesto, pero también que te disfruten a solas, sin nada más que un pijama…o ni siquiera eso.

Tampoco quiero que sea correcto en todos los aspectos de su vida, porque tampoco yo lo soy… no podría estar con alguien al que le falte un poco de esa locura, un poco de “eso no se puede hacer, pero qué importa!”, un poco de romper las normas y los prejuicios, pero que cuando tenga que tener cabeza…la tenga por los dos.

O sea, que sea tan loco para encantarme, pero que ame mucho a Dios y sea tan caballero para cuidarme. ¿Será mucho pedir?”

Dante Gebel

Excusas por las que los jóvenes buscan pareja fuera del pueblo de Dios

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El noviazgo tiene que ser con personas nacidas de nuevo. No es suficiente comprometerse con personas que van a la iglesia, sino con personas que han conocido personalmente a Dios y lo buscan con todo su corazón. Solo un chico/a nacido/a de nuevo puede amarte verdaderamente porque el amor de Dios reside en él o ella, por lo tanto él / ella no te amará solo con su corazón sino a través del de Dios; no te verá solo con sus ojos sino con los ojos de quien te ha creado y amado y ha dado su vida por ti. Su amor será doble e infinito porque está alimentado por el de Dios.

Las excusas más frecuentes que los jóvenes dan para salir con personas que no son cristianas son:

Excusa nº 1:  “Puedo llevarlo a Cristo, puede ser que sea la voluntad de Dios que yo lo evangelice y que sea salvo a través de mi”

A veces alguien dice que lo está haciendo por Cristo, cuando en realidad es porque está enamorado e intenta convencerse a sí mismo de que esta es la voluntad de Dios, pero en realidad a veces lo hacemos solo por nosotros mismos.

Esto tiene el riesgo de que la persona cristiana se enfríe y se vaya al mundo a causa de una elección equivocada por unirse con una persona inconversa. Es más probable que la persona inconversa te lleve al mundo en vez de que tú lo lleves a Cristo.

Cuando nos sentimos atraídos hacia alguien como para formar una relación de pareja y esta persona “parece interesarse en el evangelio” no hacemos bien en involucrarnos con ella sentimentalmente. Deberíamos dejarla en manos de un pastor u obrero bíblico para que la adoctrine y para ver si esta persona demuestra que tiene verdadero interés por Cristo. De lo contrario, puede actuar como si tuviera verdadero interés en el evangelio sin ser así, y simplemente quiera agradar a su pareja, para que una vez ha conseguido casarse con ella, abandonar la iglesia como se ha visto en numerosas ocasiones.

Excusa nº 2: “Conozco un miembro de iglesia que sale con alguien del mundo y se ha convertido”

Nunca hay que fijarse en las experiencias de otros, sino ver qué dice la Palabra de Dios. Muchos salen con personas del mundo porque se convierten, pero muchas de estas “conversiones” son en realidad “adhesiones por amor”. Alguien puede ir a la iglesia por “amor” e incluso bautizarse, pero a veces no hay una conversión verdadera ni una transformación radical.

El enemigo juega mucho con los sentimientos y los sentidos para alejar a los hijos de Dios de la voluntad del Padre para su vida. El enemigo no sabe quien ha preparado Dios para tu vida y por esta razón hará todo lo posible para hacerte conocer a alguien que no ha aceptado a Jesús, porque sabe que no es la voluntad de Dios.

Excusa nº 3: ” La Biblia dice que Dios ama a las personas del mundo”

Es cierto que Dios ama a las personas del mundo y nuestro deber es evangelizarlas y llevarlas a Cristo pero no comprometiéndonos sentimentalmente con ellas. Todas las cosas han sido escritas para nuestro amaestramiento, por lo tanto debemos darle importancia a la Palabra de Dios cuando nos dice: “No os unáis en yugo desigual”.

Algunas de las excusas más típicas que los jóvenes suelen dar cuando se “enamoran” de una persona no convertida suelen ser: “ha sucedido”, “al corazón no se le manda”, “ha sido un flechazo”, “yo le convertiré”…

Pero la realidad es que las cosas no suceden por casualidad. A veces somos nosotros quienes buscamos conocer a alguien de fuera, y elegimos alimentar sentimientos.

El llamado “flechazo” se traduce con la palabra atracción, pero no todo aquello que nos atrae es justo y bueno. Para muestra la historia del rey David. A veces nos puede suceder sentirnos atraídos por alguien del mundo, al pasar mucho tiempo con él en clase, en el trabajo… pero seguramente se puede gestionar si se quiere, si se entiende que Dios tiene lo mejor para nosotros y que nuestra felicidad y nuestra salvación están en juego.

Algunos consejos para que no llegue a suceder…

1) No alimentes sentimientos y pensamientos equivocados. Hacerlo a menudo, no hace otra cosa que alimentar e invertir sentimientos en esa persona, sentimientos que volverán a florecer cada vez que veas a esa persona.

2) Si una persona del mundo os gusta, tomad distancias. No penséis que es exagerado, ¡recordad que José escapó para no caer en tentación!).

Hubo hombres inteligentes que sabiendo que caerían en pecado se desviaron del camino recto por amar a alguien que no era la voluntad de Dios para su vida (Sansón, Salomón…)

Dios nos dice que no salgamos con personas no convertidas (2ª Corintios 6:14), porque ¿qué comunión hay entre alguien que ama a Dios y permite que Dios obre en su vida y alguien que no conoce o no ama a Dios?

Si no compartes el amor de Dios con tu pareja, ¿qué compartirás? ¿con quién orarás? ¿En qué fundarás tu matrimonio? ¿Quizás sobre sentimientos humanos que son cambiantes? ¿Como educaréis a vuestros futuros hijos? ¿Dejándoles hacer lo que quieran? ¿Quien te ayudará si te sientes bajo espiritualmente y tu pareja no tiene la misma fe que tú?

Te mereces alguien que ame tu corazón, que te pueda entender en todo, alguien con quien orar, alguien que piense como tú y que esté de común acuerdo contigo ante las dificultades, te mereces un hijo o hija de Dios convertido y nacido de nuevo.

Estas son las bases sobre las que construir; nada sólido se construye sin una buena base. 

 Del libro: “Anch’io scriverò ti amo” de Giusy Gozzi.

Las siete etapas del noviazgo

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El noviazgo se desarrolla a través de siete etapas. Cada una tiene su función y propósito al establecer la base para la relación. Si se abrevia o elimina cualquier etapa, se produce un vacío de desarrollo en la relación y ello acarreará problemas.
Etapa 1: Amistad 
Durante la amistad cada uno trata de conocer al otro mientras participa de actividades no románticas, sociales, recreativas,espirituales e intelectuales. La mayoría de dichas actividades son de orientación de grupo, opuestas a las orientadas hacia la pareja. Esta etapa es más informal y menos emotiva que las etapas finales del noviazgo, pues no existen matices románticos o sexuales. La amistad es menos tensa que el noviazgo, porque la amistad no es noviazgo y no hay necesidad de representar papeles.
Con frecuencia los amigos son más honestos entre sí que los novios y esto es posible porque los amigos llegan a ser emotivamente más profundos que los novios. Llegar a ser amigos antes de involucrarse románticamente tiene mucho sentido. Si tú te enamoras demasiado rápido y la relación no funciona, muy difícilmente volverás a ser amigo otra vez. Si tú te tomas el tiempo para conocer a alguien a nivel de amistad primero y dejas que el amor crezca lenta y gradualmente, estarás más próximo a tener un amigo o amiga para toda la vida sea que te cases o no con esa persona.
Más aún, los idilios que brillan instantáneamente, habitualmente se consumen así de rápido. Y es muy posible que seas juzgado o juzgada por cualidades superficiales como tu apariencia o tu estructura física antes que por tu carácter. Es más difícil mantener una buena amistad que ser novios. Lo más fácil de hacer cuando encuentras a alguien que te resulta atractivo o atractiva es subir a altas revoluciones dándole todo lo que tiene para disparar.
Es infinitamente más difícil sacar el pie del acelerador y moverse lentamente cuando no hay curvas, desvíos o rutas cerradas a la vista. Pero eligiendo ir rápido la ruta fácil,  raramente desarrolla una relación duradera debido a que cuando surgen los conflictos la tendencia es tomar la salida más fácil, que es salirse de la ruta.
Etapa 2: Citas casuales
Dos amigos se separan del grupo para compartir actividades que ya saben que disfrutan juntos. Como el grado de integración emocional entre ellos es bajo, ambos tienen libertad de salir con otros. No se consideran a sí mismos enamorados. Los momentos placenteros son compartidos junto con una amistad que puede prometer algo para el futuro. Una pareja debería mantenerse en la amistad y la cita incidental por seis o doce meses. Este es el tiempo que se toman para conocer sus gustos, lo que no les agrada, el origen de los hábitos y conductas. Si lo que ellos aprendieron en este ritmo sin apuro se corresponde con lo que están buscando podrán entrar lentamente dentro de la tercera etapa. Es posible mantener la amistad por meses y hasta años sin estar románticamente involucrados.
Etapa 3: Relación especial
Esta es una etapa intermedia. Hay un creciente afecto entre los componentes de la pareja, pero todavía no han alcanzado el grado de dedicación que requiere una relación más firme. Están dedicando más tiempo juntos pero no están participando aún de una relación más afianzada.
Etapa 4: Relación firme
En esta etapa hay un entendimiento entre ambos por el que no saldrán con otros. Cada uno ve al otro más a menudo que en la relación incidental o casual. Por primera vez tienen lugar las palabras dedicación  y exclusivo.
La relación más sostenida provee una oportunidad de observarse el uno al otro con más cuidado aunque sin compromiso de matrimonio. Esta etapa prueba también la relación con mucho más cuidado. Revela si las dos personas involucradas son capaces de mantenerse dedicadas a la misma relación, un hecho vital que debe conocerse antes de considerar el matrimonio. 
En esta etapa los componentes de una pareja pueden pensar que están enamorados cuando todavía pueden no tener esa certeza. Pero existe la oportunidad para ellos de desarrollar confianza y seguridad en una persona del sexo opuesto sobre un período extenso de tiempo.
Durante esta etapa pueden observarse muchos rasgos de la personalidad: sentido del humor, capacidad de escuchar, modales, espiritualidad y madurez, manejo de diferentes opiniones y habilidad para comunicarse. La relación estable ofrece un serio período de prueba durante el cual una pareja puede tomar decisiones inteligentes sobre su compatibilidad. Esto también implica un aumento de los sentimientos de amor mientras la pareja dedica más tiempo a estar a solas. Las urgencias sexuales pueden explotar latiendo a un alto nivel continuamente. La sexualidad ahora podrá confundir las emociones y complicar el proceso de separar la infatuación del amor real. Una relación afianzada convoca al renunciamiento, la paciencia y la disciplina, rasgos que toman un largo trecho en la construcción de una relación duradera. Esto forma un puente natural para el compromiso o la instancia previa al mismo.
Etapa 5: Pre – compromiso
El pre-compromiso es la etapa en la cual una pareja comienza a discutir la posibilidad de casarse. Hablan de casarse“algún día”. Algún día: cuando terminemos de estudiar, cuando consiga un mejor puesto, cuando lo podamos pagar, cuando las circunstancias sean favorables o lo permitan. Todas las conversaciones son tentativas, pero la pareja está más segura de que están hechos el uno para el otro. Su comprensión es privada y personal en lugar de ser terminal o dependiente. Durante esta etapa una pareja puede echar una mirada en profundidad a sus estilos de vida o personalidades, para saber si son lo suficientemente compatibles como para casarse. Mucho de lo que se acostumbraba discutir únicamente durante el compromiso formal se abre aquí para ser escudriñado. Esa manera de encarar el asunto torna el compromiso más significativo, así como reduce el número de compromisos quebrantados o rotos.
Etapa 6: Compromiso formal
El compromiso formal sigue al del “algún día” de la etapa previa. Este trae un profundo sentido de dedicación y pertenencia que no había en el pre-compromiso. Hay unas cuantas cosas que separan el compromiso formal del pre-compromiso. Un compromiso formal sirve como anuncio público a la familia y los amigos que una pareja tiene la intención de casarse. Ello ofrece una oportunidad de ajustarse al hecho de que se formará pronto una nueva familia, y un nuevo miembro se unirá a la familia grande. El anuncio público también refuerza la dedicación. Cuanto más gente sabe del compromiso, tanto más seguro es que la pareja siga junta hasta el casamiento, al punto de que un compromiso secreto no es un verdadero compromiso. Segundo, el futuro consorte presenta a su futura esposa un regalo que solemniza la celebración del compromiso. Este regalo es un símbolo del cometido del uno para el otro y afirma la dedicación mutua de la pareja. Tercero, queda establecida una fecha de casamiento y se inician los planes para festejar los esponsales. Este es un compromiso de matrimonio. Por lo tanto, se deben trazar los planes para una boda. Un compromiso sin fecha de casamiento en perspectiva destruye el valor del compromiso. Durante el compromiso, las expresiones de afecto se vuelven más intensas porque están en la transición entre el galanteo y el matrimonio. Debido a la urgencia de dar cumplimiento al deseo natural por una intimidad sin restricciones, los compromisos de una duración limitada de hasta seis o nueve meses resultan ideales. Si una pareja ha dedicado dos años tratando de conocerse mutuamente antes del compromiso, un período breve de compromiso es suficiente. Esta es la última oportunidad de observar al futuro socio antes de amarrarse el uno al otro para toda la vida. Este es el momento de sacar a la luz cualquier diferencia sin resolver o revelar cualquier secreto escondido, revisando y volviendo a revisar cada evaluación. Un compromiso no es un contrato sellado para siempre que fija el destino de una pareja. Es posible que una pareja pueda decidir no casarse después de todo. Este es un fenómeno muy duro y poco comentado. Entre el 40 al 50 por ciento de los compromisos se rompen. A pesar de lo difícil que resulta ser, todavía un compromiso roto es mejor que un matrimonio roto. La tarea más importante que debe ser lograda durante el compromiso no es planear la boda, sino el apoyo y asesoramiento prematrimonial con un pastor cualificado o un profesional especializado. Cada pareja debería tener un mínimo de seis sesiones de ese tipo antes de casarse.
Etapa 7: Matrimonio
El matrimonio se diferencia de las etapas anteriores en que es la última y se vincula con los procedimientos legales y  necesarios. Tiene que ser la continuación de la fase romántica de cortejo, caracterizada por afectividad, respeto, cortesía y diversión. Todo junto. 
Desafortunadamente, las parejas frecuentemente atraviesan estas etapas fuera de secuencia. Tan ansiosas están por encontrar el amor, que saltan los preliminares y se zambullen en el romance. Pero todo el componente romántico no produce necesariamente amor duradero si no se ha establecido primero una amistad duradera. 
La mayoría de las parejas tiene la tendencia a actuar con prisa y casarse demasiado rápidamente. Toda pareja debe salir junta durante al menos dos años antes del compromiso. Idealmente, deberá dedicarse un año para la primera, segunda y tercera etapas, a fin de que lenta y cuidadosamente se nutra primero la amistad. Para ganar el amor y el respeto de su compañero o compañera, muchos muestran sólo su lado mejor y tratan de ocultar sus faltas y errores. Creen que si la otra persona se entera de sus equivocaciones y fallos o idiosincracia serán menos amados. De manera que juegan un papel ya ctúan por un tiempo como si esas faltas no fueran parte de sí mismos,dejando ver a sus amados sólo lo mejor de sí. Tal comportamiento no es nada más que una máscara.Pero no muchos pueden enmascarar sus tendencias negativas por todo un año con éxito. Sólo muy ocasionalmente tal juego llega más allá. Por lo tanto, cuando una pareja se precipita al casamiento, sus componentes no se permiten tomar el tiempo suficiente para que esa máscara se caiga. Están casándose con alguien que es virtualmente un extranjero, alguien que podrá volverse muy extraño, mucho más de lo que alguna vez hubieran deseado saber. La rápida aceleración de las relaciones es tan excitante que los sentimientos románticos se mantienen vivos aún cuando se están marchitando.
Mientras la euforia se intensifica, la emoción de ser una pareja y hacer cosas agradables juntos no les permite ver la realidad. Casándose apresuradamente sin tomar suficiente tiempo de conocer a la otra persona, es saltar dentro de una relación basada en suposiciones; suposiciones que pueden asombrar a los componentes del matrimonio.
Ciertos investigadores de la Universidad del Estado de Kansas encontraron“una fuerte correlación…entre extensión de tiempo dedicado a salir por parte de los esposos actuales y su actual satisfacción matrimonial”. Los investigadores notaron que “los matrimonios que se habían estado citando por más de dos años antes del casamiento alcanzaron un nivel consistentemente alto en la satisfacción matrimonial, mientras que las parejas que se habían estado citando por períodos más breves, alcanzaron un nivel en un amplio espectro de muy alto a muy bajo”. Guillermo y Nina podrían haber salvado su matrimonio si su noviazgo hubiera incluido este esquema de los dos años. Nada llama más rápido mi atención que escuchar a una pareja hablar del matrimonio, pero que no ha salido por suficiente tiempo antes del casamiento. Están por prometerse“hasta que la muerte nos separe” y desestiman seriamente la necesidad de una fuerte relación y capacidad de comunicación necesarias para afrontar las crisis financieras, tiempos de enfermedad, y malos entendidos. La regla de los dos años se aplica también a los que ya han estado casados previamente. Los que se vuelven a casar pueden sufrir algunos de los más grandes fiascos, pues por considerarse “experimentados” creen que pueden ahorrarse todas “esas cosas de chicos”. “Después de todo”, declaran,“nosotros no somos adolescentes”.Cada pareja, sin importar su edad, circunstancias o experiencia, debe tomar dos años completos para evaluar su preparación para el matrimonio. Cuando lo hacen tienen una significativa posibilidad de hacer una buena elección. El consejo más importante que doy a las parejas puede resumirse en dos palabras:“¡Tómense tiempo!”
Nancy Van Pelt