¿Puede un cristiano virgen casarse con alguien que no lo es?

virgen

La situación ideal para el matrimonio cristiano es, por supuesto, cuando ambos individuos son vírgenes, habiendo comprendido que el matrimonio es el único lugar en la voluntad de Dios para las relaciones sexuales. Pero no vivimos en un mundo ideal. Muchas veces, una persona criada en un hogar cristiano y salvo desde la niñez, desea casarse con alguien que se salvó como adulto y trae al matrimonio cristiano un pasado vivido según normas mundanas. Mientras que Dios separa nuestros pecados tan lejos de nosotros como el este del oeste cuando venimos a Él en arrepentimiento y fe en Cristo (Salmo 103:12) la gente tiene buena memoria y olvidar el pasado de alguien puede no ser fácil. La incapacidad de perdonar y olvidar los errores del pasado de uno de los cónyuges en el matrimonio sin duda influirá el matrimonio negativamente.

Antes de entrar en un matrimonio con alguien con un pasado sexual, es fundamental entender que la salvación y el perdón de los pecados son dados a nosotros por gracia. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto, no de vosotros, pues es don de Dios; No por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

Cuando comenzamos a entender lo que significa realmente ser perdonado, comenzamos a ver a través de los ojos de Dios y cuánto Él debe amarnos, y esto nos ayuda a perdonar a los demás. Perdonar es soltar y dejar atrás el pasado de la otra persona y verla como una nueva creación (2 Corintios 5:17). Cristo murió por su pecado, y el cónyuge potencial ahora tiene que decidir si él puede vivir con el recuerdo de ese pecado. Esto es donde se mueve la doctrina de lo teórico a lo práctico.

En materia de perdón, siempre ayuda a ver nuestro propio pasado desde la perspectiva de Dios. El pecado sexual es ciertamente doloroso a Dios, pero también la mentira, el engaño, los malos pensamientos, la impaciencia, el orgullo y la falta de perdón. ¿Quién entre nosotros es sin pecado y puede “tirar la primera piedra”? Antes de venir a Cristo, cada uno de nosotros es “muerto en nuestros delitos y pecados” y recibe vida solo por la gracia de Dios (Efesios 2:1-5).

La cuestión es, ¿podemos perdonar a otros como Cristo nos perdonó? Ser capaz de hacerlo es una marca de un verdadero cristiano. Jesús dijo que si no perdonamos, tampoco Dios nos perdonará (Mateo 6:14-15). Él no quería decir que perdonar a otros es una forma de obtener el perdón de Dios, que sabemos es sólo por gracia, sino que un corazón perdonador es un signo de la presencia del Espíritu Santo en el corazón de un verdadero creyente. La falta de perdón continua es una señal de un corazón duro, no regenerado.

Antes de entrar en un matrimonio con un no virgen, se debe pensar mucho y orar. Santiago 1:5 nos dice que si buscamos sabiduría, Dios la concederá libremente a todos los que piden. Hablando con un pastor piadoso y estando involucrado en una iglesia de enseñanza bíblica ayudarán en el proceso de la toma de decisiones. Algunas iglesias tienen excelentes clases de consejería prematrimonial. Además, se debe hablar libre y abiertamente con la pareja potencial de estas cosas que necesitan ser abordadas y perdonadas.

El matrimonio es un desafío en las mejores circunstancias y requiere mucho trabajo para que sea exitoso. Ambos cónyuges necesitan, y merecen, ser amados incondicionalmente. Efesios 5 describe los papeles del marido y la mujer en el matrimonio, pero el pasaje comienza con un principio primordial para ambos: “Someteos unos a otros en el temor de Dios.” (Efesios 5:21). El sacrificio voluntario y la fuerza para elegir ser un siervo para el mejoramiento del matrimonio son las marcas de hombres y mujeres maduros y espirituales que honren a Dios. Elegir sabiamente un cónyuge basado en cualidades bíblicas es importante, pero de igual importancia son nuestro propio crecimiento espiritual y nuestra entrega a la voluntad de Dios en nuestras vidas. Un hombre que aspira a ser el hombre que Dios quiere que sea será capaz de ayudar a su esposa a ser la mujer que Dios desea que sea ella y, a pesar de sus pasados, serán capaces de construir su matrimonio en una unión que honra a Dios y deleita a los dos.

Tomado de: http://www.gotquestions.org

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Mitos sobre el noviazgo: yo lo puedo cambiar

mitos del noviazgo

El noviazgo existe para ir conociendo intencionalmente a una persona con la que te gustaría estar posiblemente el resto de tu vida. Lo que sucede, es que muchas veces en ese camino te podrás dar cuenta de ciertas “cosas” que no están bien en la vida de esa persona y dependerá de tí si quieres seguir involucrándote tanto, que te vuelvas “el/la cambiador(a) de tu novia(o)”. Ésto sucede cuando no queremos aceptar la realidad de que hasta que esa persona cambie, no podemos seguir con ella.

Si crees que puedes cambiar a tu novio drogadicto, a tu novia infiel, a tu novio sin superación personal, a tu novia llena de problemas, a tu novio inseguro e inmaduro emocional… estás tomando una mala decisión. Al contrario deberías de motivarlo(a) a buscar ayuda y esperar para ver el cambio (si es que de verdad esa persona quiere cambiar).

Esto lo digo porque hay personas que simplemente no quieren cambiar y prefieren quedarse en su comodidad, porque lastimosamente no conocen otra cosa más que seguir viviendo así. No puedes dedicar tu vida a solucionarle la de él/ella. Puedes apoyarlo(a), motivarlo(a), orar por esa persona, pero no olvidarte de ti mismo(a) por vivir para esa persona.

El asunto está, en que NADIE PUEDE CAMBIAR A OTRA PERSONA. La única forma en que una persona puede cambiar es POR SÍ MISMO(A) y POR MEDIO DE LA TRANSFORMACIÓN DE DIOS en su vida. A veces creemos que podemos ser “salvadores” de alguien, cuando existe un solo salvador, y ese fue Jesús. Así que no trates de quitarle a Jesús Su función y Su poder. Y aquí, quiero decirte lo siguiente: no estés con alguien “que tiene que cambiar”, solo para sentirte útil o porque quieres sentirte “necesitado” por alguien, si ese es tu caso pide ayuda, porque también estás haciendote daño. Tu valor va más allá de lo que puedes hacer por los demás.

Y créeme que si tomas la mejor decisión, Dios pondrá una persona sana (no perfecta) con la que puedes tener una relación que será edificante y de gran bendición en tu vida. Espera el tiempo correcto y confía que tu vida está en las manos de Dios, eso es clave!