35 preguntas para saber si estás preparado para el matrimonio

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Muchas personas están obsesionadas con conseguir una pareja lo antes posible y casarse. Casarse no es malo, pero a veces se hace por las razones equivocadas (tener sexo, no sentirse solos, salir de casa de los padres, etc) y si uno se casa por las razones equivocadas, obviamente el matrimonio no va a ser fácil.

Con frecuencia tendemos a buscar a la persona idónea para compartir nuestra vida, pero pocas veces nos preguntamos si nosotros somos esa persona idónea para alguien más. Es muy fácil sentarse de brazos cruzados a esperar a la persona “perfecta”, pero no estar preparándose para serlo. En cierta ocasión leí una frase que me hizo pensar: “Tu ayuda idónea jamás llegará si tú no eres idóneo, pues Dios no pondrá en brazos de cualquiera a uno de sus hijos/as”. Si te adelantas y te casas por las razones equivocadas sin tener tu carácter preparado para el matrimonio te aseguro que vas a tener grandes problemas, y es posible que hasta un divorcio. A continuación te propongo unas preguntas para que te examines a ti mismo y decidas si estás preparado para el matrimonio o no.

  1. ¿Soy excesivamente criticón/a con los demás?
  2. ¿Soy amable con los demás?
  3. ¿Siento envidia de alguien?
  4. ¿Tengo un espíritu orgulloso?
  5. ¿Soy brusco/a?
  6. ¿Tengo falta de empatía?
  7. ¿Soy frío/a emocionalmente?
  8. ¿Soy egoísta y busco satisfacer sólo mis necesidades?
  9. ¿Me enfado con facilidad?
  10. ¿Soy una persona rencorosa?
  11. ¿Se escuchar?
  12. ¿Me deleito cuando se equivoca alguien que no me agrada?
  13. ¿Amo la verdad sin importar lo difícil que pueda resultar?
  14. ¿Protejo a otros del dolor?
  15. ¿Soy capaz de confíar en otros?
  16. ¿He puesto mi esperanza en el Señor?
  17. ¿Persevero cuando las cosas se ponen difíciles?
  18. ¿Se pedir perdón cuando cometo errores y se perdonar cuando me ofenden?
  19. ¿Estoy dispuesto a hacer la voluntad de Dios en todas las áreas de mi vida?
  20. ¿Se consolar?
  21. ¿Sabes expresar tu disgusto y tu rabia sin ofender a los demás?
  22. ¿Crees que el hecho de ser mayor te ha dado ya la suficiente madurez para saber llevar un matrimonio? O, si eres joven, ¿sabes si tu edad no te permite tener la madurez que se debiera?
  23. ¿Crees que el matrimonio será la solución a tus problemas?
  24. ¿Estás seguro(a) que al casarte no tratas de huir de los problemas que tienes en tu casa?
  25. ¿Saber ceder y ser razonable o eres testarudo?
  26. ¿Sabes amar sin condiciones o solo cuando no hay problemas?
  27. ¿Sois económicamente independientes para poder formar una familia?
  28. ¿Tienes cargas familiares que pudieran dificultar el proceso de unirte en matrimonio?
  29. ¿Estarías dispuesto a dejar tu trabajo o tu país si así fuera necesario?
  30. ¿Sabes comunicarte de forma efectiva sin guardar nada para tí mismo/a?
  31. ¿Si mi pareja enferma de gravedad o sufre un accidente incapacitante, estoy dispuesto a cuidarla y respaldarla?
  32. ¿Hay actualmente algo en lo que no está dispuesto a renunciar para cuando esté casado?
  33. ¿Me he realizado profesionalmente? ¿Sé que el matrimonio no estropeará el plan de crecimiento que me he trazado?
  34. Cuando mi pareja se enferme, ¿sabré cuidarla y comprenderla?
  35. ¿Se administrar el dinero o soy gastador/a?
  36. ¿Soy paciente conmigo mismo y con otros empezando por mi propia familia?

 Rebeca Ruiz L.

Consejos para saber con quien debes quedarte

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Quédate con el que te haga espacio en su corazón, porque espacio en su cama te lo ofrece cualquiera. Quédate con esa persona que sin tocarte, te haga sentir todo…  Quédate con quien conozca la peor versión de ti y en vez de irse, se quede y te ayude a ser mejor.  

Quédate con quien te siga buscando y conquistando, aunque ya te tenga. Quédate con quien no sientes la necesidad de revisarle el teléfono móvil, eso se llama confianza. Quédate con quien escribe en tu alma.                                                                                                                                                                                      

Quédate con quien se enamore de tus tristezas, heridas y cicatrices. Que de la sonrisa, la mirada y el cuerpo, se enamora cualquiera. Quédate con quien te piense a cada minuto, y te haga reir a cada instante. Quédate con quien está contigo por lo que eres, NO por lo que quiere que seas…   Quédate con quien entienda tu locura y no quiera cambiarla. Quédate con quien te quiera en las malas, porque en las buenas lo hace cualquiera. Quédate con quien te haga sonreír a todas horas, te haga un espacio en su día y te extrañe todo el tiempo.

Quédate con esa persona que no pueda estar un día sin hablarte. Quédate con quien te haga sentir algo especial. Quédate con quien sea capaz de quitarte los miedos sin que tú se lo pidas.Quédate con quien te da varios motivos para sonreír y ninguno para sufrir. Quédate con quién te haga perder la noción del tiempo, no con quién te haga perder el tiempo. Quédate con quien sepa lo insoportable que puedes llegar a ser y aun así te acepte.

Quédate con quien te deje sin dudas, porque sin ropa te deja cualquiera. Quédate con quien bese las heridas que nadie tocó y ame los defectos que nadie aceptó. Quédate con quien conozca todos tus errores y aun así quiera sacarte una sonrisa. Quédate con quien te alcance, no con quien te pida que lo esperes… Quédate con quien nunca tiene excusas y siempre tiene tiempo para ti. Quédate con quién te haga comprender por qué no funcionó con nadie más.

Quédate con quien a pesar de haberse enojado contigo, te busque y te mande mensajes bonitos. Quédate con quien te cuide y se preocupe por ti… aún en la distancia. Quédate con quien te haga sonreír a todas horas, te haga un espacio en su día y te extrañe todo el tiempo. Quédate con quien “sabe lo que tiene” cuando te tiene. Quédate con la persona que te haga sentir algo importante en su vida. Quédate con quien te haga sentir que los lunes son viernes. Quédate con el que esté dispuesto a darlo todo por ti.

Quédate con quien no tiene nada que darte, pero que te entrega su tiempo. Quédate con quien conozca todo lo mal que existe en ti y aun así quiera un “para siempre”. Quédate con quien te valore, no con quien te ilusione. Quédate con quien te vea volar, te deje volar, te empuje a volar y se vaya contigo en tu vuelo. Quédate con quien ya dejó su pasado atrás y te quiere tener en su futuro. Quédate con el que te bese como un loco, te trate como una dama y te quiera como un idiota…

Quédate con quien te ofrezca un motivo para despertar y muchas razones para seguir soñando. Quédate con la persona que te soporte en tus peores momentos. Quédate con el que te haga sentir como una princesa, sin necesidad de llevar corona. Quédate con la persona que sonría al pronunciar tu nombre. Quédate con el que sepa estar sin tí pero prefiera estar contigo.  

Quédate con quien haga lo posible por verte, aunque sea solo dos horas desde la última vez.  Quédate con quien decida quedarse contigo aun teniendo mejores cosas que hacer. Quédate con quien se mueva a cámara lenta solo por hacerte reir. Quédate con el que se invente motes tontos para vosotros. Quédate con el que te robó el corazón hace años y te diga que nunca lo devolverá a su lugar.

Quédate con quien te haga caso aunque juegue su equipo. Quédate con quien siempre tiene tiempo para tí. Quédate con quien te anime en tus momentos malos, con quien no te de la espalda cuando lo estás pasando mal. Quédate con el que sepa dónde está el botón ‘on’ de tu risa y el momento justo en el que hay que pulsarlo para evitar que todo a tu alrededor se desmorone. Quédate con quien te eche de menos y no te lo diga, pero te lo haga sentir.       

Quédate con el que no grite que te quiere a los cuatro vientos, pero te lo haga saber siempre a ti, demostrándotelo a cada momento. Quédate con el que esté contigo cuando lo necesitas, y cuando no también. 

Quédate con el que haga que no puedas estar enfadada con él y con el resto del mundo cuando te mira con esa cara.  Quédate con el que ame cada uno de tus pestañeos. Quédate con quien se ponga nervioso al recordarte.                                                                                                                                     

Quédate con el que haga que te sientas la única.

 

El sexo es sagrado y un regalo de Dios

Eduardo Verástegui castidad santidad sexo regalo de dios

Portador de unos ojos azules profundos como la inmensidad del cielo, de un físico impresionante y de una personalidad atractiva, el protagonista de nuestra historia lleva 13 años de castidad.

De los 18 a los 28 años, Eduardo, tuvo entre sus sábanas a todas las mujeres que deseó. Y no sólo mujeres, sino fama, dinero y otros placeres… hasta que conoció a Dios y su vida cambió.

Este mexicano de cuna, fue cantante, actor y modelo durante una década. Estando en la cumbre de su carrera, concretamente en el año 2003, decidió estudiar inglés para triunfar en Hollywood, pero lo que no sospechaba es que su profesora cambiaría para siempre su vida.

Como él mismo declara no era feliz:

“Después de diez años de carrera, de lograr todos esos sueños que pensé me iban a dar la felicidad, de haber llegado de un pueblo chiquito a Hollywood, de hacer una película en inglés, de tener doce managers, publicistas, agentes, abogados, todo tipo de personas trabajando para mí me di cuenta de que no era feliz”

“Me sentía inquieto, no tenía paz, no estaba satisfecho. Vi en retrospectiva mi carrera y descubrí que las razones para ser cantante o actor eran frívolas y superficiales. Que lo hacía por la fama, el dinero y las mujeres”.

Jasmine, la profesora de Eduardo veía en él a un chico totalmente desorientado nadando en un mar de placeres que solo le aportaban vacío. Durante 6 meses, Jasmine le hizo aprender inglés a Eduardo pero a través de preguntas que marcaron un antes y un después en su vida. Las preguntas que marcaron un antes y un después en la vida del actor fueron las siguientes:

¿Eduardo a tí te gustaría casarte algún día y tener hijas? ¿Y si es así qué clase de esposo querrías para tus hijas cuando fueran mayores?

Él contestó afirmativamente y describió a un santo para sus hijas: un hombre trabajador, paciente, que las hiciera reír y que las amara con todo su corazón.

¿Eduardo eres tú ese hombre para las hijas de otros, le preguntó Jasmine? Si amas tanto a Dios como dices -le dijo su maestra- entonces ¿por qué le insultas tanto? ¿por qué romples este mandamiento…?

Eduardo reconoció que le había hecho daño a muchas mujeres acostándose con ellas. Después de aquella conversación con su maestra, lloró durante tres meses y se dio cuenta de que su vida era una incoherencia llena de contradicciones. Le pidió perdón a Dios y le hizo una promesa de castidad a la que hace 13 años permanece fiel. Además también prometió no volver a trabajar en ningún proyecto como actor que ofendiera su fe, su familia o su comunidad hispana. Y por andar haciendo promesas se quedó sin trabajo durante cuatro años, hasta que decidió abrir su propia productora de cine con valores, y ahora es el cineasta de Dios 🙂

Por la gracia de Dios, Eduardo se ha convertido en un hombre diferente, que busca hacer el bien a los demás involucrándose en causas como la lucha contra el aborto y que promueve la castidad entre los jóvenes. Actualmente, el actor tiene 41 años de edad, pero sigue pensando que el sexo es un regalo de Dios y es sagrado para compartirlo únicamente en el matrimonio.

‘Voy a serle fiel a esa persona que todavía no conozco. Y voy a hacer una promesa de castidad, una disciplina de abstinencia'” “Me estoy preparando para ser un buen marido y un buen padre, si esa es mi vocación” 

¿No es maravilloso como Dios transforma a las personas? Un hombre que podría tener a cualquier mujer que deseara, y que ahora vive en castidad guardando su pureza para poder decirle un día a su futura esposa: Te he sido fiel sin conocerte durante 13 años. ¡Qué bonito regalo de amor!

 Queridos lectores, el sexo es un regalo sagrado de Dios, para compartirlo solo con la persona más importante de nuestras vidas: la que él elija como ayuda idónea. Cuidemos este hermoso regalo y seamos hombres y mujeres de integridad como Eduardo. Recordemos que sin castidad no hay santidad, y como dice la Biblia: “Sin santidad nadie verá al Señor” (Hebreos 12: 14)

Que Dios os bendiga y os prepare para ser buenos esposos y esposas.

Rebeca Ruiz Laguardia