¿Mi elección o la de Dios?

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Decidir con quién te casarás es una de las decisiones más importantes que harás en tu vida. En un noviazgo serio, la razón principal para el matrimonio debería ser la convicción de que esa persona en particular es la elección de Dios para tí, no solo una buena elección, sino la elección de Dios.

La mayoría del tiempo, no tendrás el lujo de elegir entre personas o circunstancias que sean totalmente malas o totalmente buenas. Casi todas tus elecciones parecerán buenas en algún sentido, pero solo una será parte del plan perfecto de Dios, lo mejor para tí. El principal enemigo a combatir en la elección de lo mejor de Dios para tí, será tu fuerte inclinación a hacer una buena elección en vez de la elección de Dios.

Antes de que determines con quien te casarás, debes responder una pregunta clave: ¿Quiere Dios que te cases con alguien? ¿O su plan es que permanezcas soltero? La escritura nos enseña que el matrimonio, al igual que la salvación, es un don inmerecido de Dios (Génesis 2:18). 

Cuando Dios quiso que Adán tuviera una esposa, él mismo se la trajo. Su matrimonio fue un regalo de Dios. Pero las Escrituras también nos dicen que la soltería también es un don. “Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios” dice el apóstol Pablo en 1ª de Corintios 7:7. Él deseó que todos los hombres fueran solteros como él lo era y libres del estrés de la vida matrimonial para que pudieran comprometerse devotamente con la obra de Dios. “Pero cada hombre tiene su propio don de Dios”. En otras palabras, Dios le dará a una persona el don de estar casado o el don de estar soltero. Se centran en sí mismos en vez de en Dios. En 1ª de Corintios 7, se nos dice que reconozcamos la soltería como buena, utilizándola para Dios y para nuestro crecimiento espiritual.

C.S Lewis fue soltero la mayor parte de su vida. Enseñó en las universidades de Oxford y Cambridge y usó su tiempo libre como soltero para escribir parte de la mejor literatura cristiana disponible en el mundo hoy. Mientras se hacía mayor y cuando ya estaba cerca de la edad de jubilación, conoció y se casó con una mujer a la que llegó a amar intensamente en los tres cortos años en los que estuvieron juntos. ¿Qué se hubiera perdido el mundo si Lewis se hubiera casado antes con alguien a quien Dios no había elegido?

Sucede. Los solteros se consumen con la idea de cuan maravillosa sería la vida si estuvieran casados, y entonces llegan a compromisos que les llevan a matrimonios fuera del tiempo de Dios y de su voluntad. Para sentirse aceptados por otra persona y evitar el estigma de ser solteros, entran en relaciones poco saludables y comprometen valores que una vez sostuvieron.

Cuanto más te obsesiones con la idea del matrimonio y/0 el sexo, más fácilmente caerás en un patrón de fantasear. Puede comenzar tan inocentemente como fantasear con estar con otra persona, quizás alguien de tu trabajo o iglesia. Luego puede progresar con pensar acerca de los hijos que tendríais o donde viviríais. Y si tus pensamientos continuan sin control, pueden convertirse en un video X, que se quede fijado en tu mente hasta que se reproduce en tu vida real. Los sentimientos poderosos que acompañan a esos pensamientos pueden llevar a la gente a matrimonios que Dios nunca ordenó o a relaciones íntimas que él nunca aprobó.

La Biblia declara que tal como piensa el corazón de un hombre, así es él (Proverbios 23:7). ¡Qué extraño pensamiento! ¿Cómo puedes pensar con tu corazón? Normalmente asociamos el pensamiento con el cerebro y los sentimientos con el corazón. La frase “pensar con el corazón” se refiere a una reflexión profunda. Muchas ideas pasan brevemente por la mente sin llegar a penetrar en el corazón. Pero aquellas ideas que penetran en nuestras entrañas son las ideas que moldean nuestras vidas. Cuando nuestros pensamientos son corruptos, nuestras vidas siguen el mismo camino. Somos lo que pensamos.

Si Dios nos da el regalo de la soltería, Él usará esa cualidad de una manera especial que no estaría disponible para ti como persona casada. La voluntad soberana de Dios siempre es para tu bien y para su gloria. Si Dios decide que le puedes servir mejor en equipo con un compañero/a, no necesitarás buscar anuncios de solteros o unirte a servicios de citas online. Él proporcionará las circunstancias idóneas.

“Quien halla esposa halla el bien y recibe favor del Señor” (Proverbios 18:22). Este favor del Señor lo extiende a sus hijos arreglando las circunstancias para que conozcan a su ayuda idónea.

También ayuda recordar que hay muchas circunstancias peores que no casarse. Una de ellas es casarse con alguien que no comparte tu amor y deseo por Dios, alguien cuyo compromiso divide tu compromiso con Dios.

La vida de Hudson Taylor es una poderosa lección para valorar la sabiduría de Dios con respecto al matrimonio. Taylor fue un misionero inglés que murió en 1910 después de pasar más de 50 años como misionero en China. Cuando él llegó allí en 1854, casi 380 millones de personas del interior del país nunca habían visto un occidental ni habían oído el nombre de Cristo. Con un corazón para Dios, Taylor penetró profundamente en la cultura china. Se vestía como los chinos, aprendió su idioma, y vivía entre ellos. Al final de su vida 205 canales de radio, 849 misioneros, y 125.000 cristianos chinos fueron el testimonio de una vida rendida a Dios. Hudson Taylor ejerció una influencia espiritual mucho más allá de China. Incluso hoy en día, el efecto dominó de su ministerio es parte de nuestras vidas, dado el número de cristianos chinos de cientos de miles en todo el mundo.

Taylor era soltero cuando dejó Inglaterra, pero posteriormente se casó con otra misionera en China. Sin embargo, en Inglaterra, Taylor había dejado inacabados sus estudios de medicina y a la chica con la que esperaba casarse. Ella había rechazado ir con él de misionera a China. ¿Qué se hubiera perdido el mundo si Taylor se hubiera quedado en su país para casarse con alguien que Dios no había elegido?

Dios probó a Taylor cuando le hizo elegir entre sus propios deseos y la voluntad de Dios. Llegó el día en la vida de Taylor en el que tuvo que elegir si era importante seguir la voluntad de Dios o casarse – la elección de Dios por encima de una buena elección.

Dios todavía nos prueba hoy. No podemos asumir que la mujer que Taylor dejó era fea, irritable o contenciosa. Él era un hombre de carácter que probablemente buscó la compañía de una mujer buena. Mucha gente quizás haya pensado que eran un gran equipo, y quizás la pareja podría haber tenido un buen matrimonio. Pero cada elección buena no es la elección de Dios.

El favor de Dios no se perdió con Hudson Taylor. En China, conoció y se enamoró de María Dyer, una jóven de 22 años, hija de padres misioneros. Ellos tuvieron un matrimonio feliz como pocos, porque compartían la profunda pasión de evangelizar China, incluso con gran sacrificio personal.

Siete años antes de su matrimonio con María, y después de su ruptura con su prometida, Taylor hizo una elección divina que fue dolorosa al mismo tiempo. ¿Qué puedo hacer? le escribió a su hermana. Se que la amo. Ir a China sin ella dejará un vacío en el mundo. En vez de la vida “vacía” que Taylor temía, Dios dio propósito a su dolor y honró su sacrificio. Incluso aunque lo sintiera como una larga espera, Dios estaba en esa espera. Y también lo está con nosotros.

Cuando decidimos por nuestra cuenta que somos compatibles o estamos totalmente enamorados de otra persona, y por lo tanto rechazamos buscar o esperar la instrucción de Dios, él nos permitirá elegir algo bueno (voluntad permisiva). Pero echaremos de menos lo mejor, su perfecta voluntad. El problema es que las cosas no funcionan del todo bien cuando estamos solo en la voluntad permisiva de Dios. (1ª de Corintios 6:12)

En su popular libro “Experimentando a Dios”, Henry Blackaby nos sugiere: averigua donde Dios está trabajando y únete a él allí. A nosotros por otra parte, nos gusta más decir: “Dios, aquí está la persona con la que me quiero casar. ¿Nos bendecirás? La diferencia es el enfoque. Un enfoque pone a Dios en el centro mientras que el otro nos pone a nosotros mismos en el centro. Cuando hacemos elecciones independientes de Dios y luego pedimos por su bendición, le estamos pidiendo a Dios que apruebe una idea que se originó en nosotros, no en Él.

A través de las Escrituras, Dios siempre toma la iniciativa. El fija la agenda. “Nosotros ajustamos nuestras vidas a Dios así que él puede hacer lo que quiere a través de nosotros” dice Blackaby. “Dios no es nuestro sirviente para que tenga que ajustarse a nuestros planes. Nosotros somos su siervos y tenemos que ajustar nuestras vidas a lo que él quiera hacer”.

Volvamos otra vez a la diferencia entre una buena idea y una idea de Dios. Muchas veces hemos oído a la gente decir: “Si Dios me diera un cerebro, espera que lo utilice”. A pesar de que Dios nos dio la habilidad de razonar y tomar decisiones, ¿qué dijo acerca de nuestros pensamientos en relación con los suyos?

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos” declara el SEÑOR. Así como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9)

El conocimiento y la sabiduría de Dios son mucho mayores que los nuestros. Él puede ver el paisaje completo mientras nosotros nos concentramos solo en el valle. Sería estúpido intentar encajar a Dios en nuestro molde y tratar de ajustarlo a nuestros planes. Sí, el nos dio un cerebro, y deberíamos ser lo suficientemente inteligentes para saber que Dios es más inteligente.

Otra vez, ¿cual es la diferencia entre una buena idea y la idea de Dios? Una buena idea funcionará algún tiempo; la idea de Dios funcionará todo el tiempo. Las Escrituras nos advierten de no apoyarnos en nuestra propia prudencia sino confiar en Dios de todo corazón (Proverbios 3:5). Cuando no estamos dispuestos a someter a Dios el liderazgo y la autoridad en nuestras vidas, Dios nos dejará seguir nuestros propios caminos. Siguiendo nuestros caminos, nunca experimentaremos lo que Dios quiere hacer en nosotros.

Los cristianos deben darse cuenta de que es más importante estar seguros de que un matrimonio es voluntad de Dios que juzgar nuestra idoneidad para el matrimonio por amor, atracción o compatibilidad. Nuestras situaciones cambian y crecemos a través de los años. No podemos predecir la futura compatibilidad por nosotros mismos. Cuando aceptamos la compatibilidad como la base primaria del matrimonio, podemos caer en trampas culturales como vivir juntos antes del matrimonio para estar seguros de que somos compatibles. Solo Dios conoce el final desde el principio. Él creó el amor, no el hombre.

Fue la suegra de Rut, Noemi, quien eligió un marido para ella (Rut 3). No fue amor a primera vista, conocerse mejor el uno al otro, o incluso un beso apasionado lo que juntó a Rut y Booz. El romance no fue la cuestión, aunque más tarde la historia se convirtió en romántica y Rut y Booz desarrollaron un amor desinteresado y de profundo respeto el uno por el otro. La cuestión fue la obediencia, lo correcto acerca de la relación. Dios estaba trabajando en la situación, y Él estaba usando la bondad de Noemí y la integridad moral para guiar a Rut. Como resultado, Rut se convirtió más tarde en la bisabuela del rey David, un antepasado directo de Jesús.

¿Interrumpe la historia de Booz y Rut tu visión romántica del amor? ¿ Te gustaría más la historia si los dos se hubieran amado a primera vista desde que se vieron en los campos de trigo y se hubieran atraído pasionalmente?

A alguna gente le sucede a veces, pero las cualidades que son atractivas al principio pueden ser difíciles en la convivencia a largo plazo. El hombre que se enamora de una mujer que es muy atenta, con el tiempo puede descubrir que esa cualidad le vuelve loco porque no tiene suficiente espacio personal. La mujer que se enamora del hombre exitoso, puede descubrir que esa cualidad es irritante y destructiva cuando él pasa más tiempo en el trabajo que en casa.

Dr Neil Clark Warren, autor del popular libro “Cómo hallar el amor de tu vida”, dice que la elecon quien te casarás es más crítica que todo lo demás combinado, lo que hará que tu matrimonio tenga éxito. “Si eliges sabiamente” dice, “tu vida será significativamente más fácil e infinitamente más satisfactoria. Pero si cometes un grave error, tu matrimonio fracasará, causándote a tí y quizás a tus hijos, un dolor inconmensurable. “

“La mayoría de los matrimonios fracasados que he encontrado tenian problemas desde el día en que empezaron a salir. Las dos personas involucradas simplemente escogieron a la persona equivocada para casarse”  

Lo que parecería una buena elección en este momento, podría no ser la elección de Dios para toda una vida. Si tú eres sabio en tu propia opinión, algún día te sentirás como la persona que se cayó de la barca en el río Colorado: cuanto más luches, más profundo te hundes.

Así como Rut no estaba al tanto del propósito tan grande que Dios tenía para ella en mente, tú no puedes ver la película completa de tu vida. A causa de la obediencia de Rut, su vida y legado cobraron gran importancia aunque ella no pudiera ver el resultado final. De manera similar, tu lealtad al liderazgo de Dios traerá significado a tu vida. La pregunta no es cómo encontrar un compañero/a, sino quien encontrará el compañero. Que Dios te guie para que elijas lo mejor que tiene él para ti.

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