El matrimonio no es para tí.

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Siempre hay algo que nos motiva en la vida. Las cosas que hacemos las hacemos porque hay una motivación en nuestros corazones que nos impulsa a actuar. Vamos a la universidad porque queremos buenos trabajos. Hacemos ejercicio porque deseamos vernos bien y cuidar nuestra salud. Trabajamos porque deseamos cubrir nuestras necesidades.

El mundo nos dice que la motivación del ser humano es su propia realización y felicidad. Tenemos derecho a ser felices; nuestros sueños deben ser cumplidos. Muchas novias caminan por ese pasillo el día de su ceremonia nupcial guiadas por esta cosmovisión. Y muchos novios esperan con nervios a sus novias poniendo todas sus esperanzas en que esa mujer les hará feliz. Matrimonios que comienzan con esta visión están destinados al fracaso, de una forma u otra. Quizás no todos terminan en divorcio, pero con esa visión, un matrimonio no puede cumplir la misión para la cual fue diseñado.

Cuando miramos las Escrituras, el tema la gloria de Dios es el tema central. Dios merece toda gloria, y fuimos creados para darle gloria al que la merece. Esto lo podemos ver desde el Edén. Dios nos crea a su imagen y semejanza para ser reflejo suyo en este mundo, y nos encomienda la tarea de dominar su creación para su gloria. En el Antiguo Testamento Dios le recuerda a su pueblo, vez tras vez, que Él no comparte su gloria. Romanos 9:23 nos dice que la motivación detrás de la elección es la gloria de Dios. Podemos encontrar mucha evidencia bíblica que confirma la verdad de que fuimos creados para dar gloria a Dios. Ese es nuestro propósito, para eso Dios nos creó y, aún más importante para el creyente, para eso Dios nos salvó.  Sigue leyendo

Razones por las que no estás listo para iniciar una relación de pareja.

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El amor, aquello maravilloso que todo el mundo persigue y que busca en cada rincón sin cesar. Aquel impacto en nuestras vidas que marca un antes y un después para siempre. Y es que el amor se manifiesta de diferentes maneras, y la que busca el ser humano es el amor de pareja. Pero, ¿como saber si estamos listos para iniciar una relación?
No todos estamos listos para iniciar una relación cuando creemos que lo estamos. La gran mayoría de individuos corre a diario tras un sentimiento que confunden con el amor, y el resultado de esas desastrosas decisiones son sentimientos arruinados. En este artículo voy a compartir contigo 5 razones por las que no estás listo para una relación. Comprenderás que cada uno de ellos está analizado directamente con aquello que como humanos vivimos y buscamos. Toma nota junto a mí y aprendamos.

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El mito del matrimonio sobre el que nadie habla…

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Cuando somos jóvenes, cada uno de nosotros sueña con casarse con su alma gemela. Hombre o mujer, creo que todos nosotros estamos buscando un amor que nos complete, desde que tuvimos uso de razón.

Con el tiempo, la vida hace que nos volvamos más duros. Llevamos una carcasa exterior, y tenemos miedo de que alguien quiera entrar en nuestra vida, especialmente si hemos sido rechazados, ya sea por un amor o por un padre.

Algunos de nosotros nos hemos cerrado completamente, con miedo de que alguien entre en nuestra vida y nos rompa el corazón otra vez. Otros van buscando el amor diligentemente, creyendo que una vez que encuentren a su verdadero amor, todo marchará sobre ruedas.

Nos convencemos a nosotros mismos que cuando nos casemos y tengamos una familia, el anhelo de algo más desaparecerá. Pero aun así, sin embargo sigue quedando un agujero de Dios que ni siquiera la mejor esposa del planeta puede llenar.

El mito del matrimonio es que hay alguien que no es Dios, que puede completar nuestro vacío. 

Has estado buscando toda tu vida, sufriendo por un alma gemela, y luego viene alguien a decirte que ni siquiera la persona que Dios tiene para ti llenará ese vacío. Pero hay buenas noticias, no tienes que esperar hasta el matrimonio para sentirte completo. La única persona que puede llenar ese vacío en tu corazón es Jesús.

Hay una razón por la que ese vacío es “del tamaño de Dios” y es porque ningún humano que exista jamás puede llenarlo. Es un dolor por algo más, algo más allá de nosotros mismos. Es un amor divino el que estamos buscando.

¿Cómo obtener esa plenitud?

Enamorándote de Jesús.

Hay una mujer a quien guardo cerca de mi corazón. Ella creció en un hogar donde sufrió abuso físico y emocional. Su padre era un alcohólico y ella fue violada múltiples veces por diferentes miembros de la familia.

Ella recurrió al mundo para llenar su corazón dolorido. Perdió su tiempo acostándose con un hombre tras otro, experimentando una droga tras otra, y seguía estando rota.

Quedó embarazada a los 19 años, algo que no había planeado que ocurriera. Fue una buena madre. Amó a su hija, y llegó a conocer un amor que no podía explicar cuando tuvo a su pequeña hijita. Ella la amó de la mejor forma que sabía. Pero su hija no podía llenarla.

Más tarde se casó con un buen hombre que la amó y quiso cuidar de ella. Las cosas marcharon bien durante un tiempo, pero pronto comenzó a sentirse vacía otra vez. Su matrimonio empeoró y ella tuvo un romance extramatrimonial. Su marido no podía llenarla.

Su mundo comenzó a salirse fuera de control. Volvió a su vida anterior, esperando encontrar alguna clase de droga o amor que pudiera llenar su corazón. Pronto se dio cuenta que ni siquiera podía llenarse a sí misma. Nada funcionó.

Cuando era una niña, había aprendido que el amor de Dios era condicional. Ella creía que si no llevaba vestido o pecaba, iría directa al infierno. Ese era el standard con el que había intentado vivir, intentando ganar la gracia de Dios por sus propias obras.

Hasta el día de hoy oro por esa mujer. Significa mucho más para mí de lo que ella piensa, y espero que algún día, aprenda y entienda que lo que ella está buscando tan diligentemente se llama Jesús. Él nos ama. Quiere tener un romance con nosotros, pero a menudo apartamos nuestros corazones de la forma más genuina de amor que existe, negando nuestra existencia como hijos e hijas de Dios.

 Nunca olvidaré el día en el que me casé con el amor de mi vida. Sabía que era el hombre que Dios tenía para mi. Algunos años después me encontré en una situación en la que estaba lejos de Dios. Nos habían herido hasta lo más profundo de nuestro ser. No entendíamos porqué Dios permitía que tanto dolor de corazón entrara en nuestras vidas.

Me había convencido a mí misma de que todo sería perfecto cuando encontrara a mi príncipe. Pero rápidamente me di cuenta de que había que luchar con uñas y dientes aun estando en la voluntad de Dios.

Me había convencido a mí misma de que todo lo que necesitaba era a mi marido. Él era después de todo el hombre que Dios tenía para mi. Sentí que me faltaba paz. Había algo que faltaba. Había echado a Dios fuera del trono de mi corazón y puesto a mi marido en su lugar. Había abandonado al mismo que me dio a este maravilloso hombre de Dios. Olvidé la fuente de mi paz y de mi gozo.

Una noche estaba de rodillas clamando a Dios, y ya hacía meses que estaba orando en realidad. Le pregunté a Dios porqué sentía ese enorme vacío en mi corazón y el me respondió: “has olvidado tu primer amor”.

Mi corazón se rompió. No me había dado cuenta cuan lejos se había alejado mi corazón del Señor. Me arrepentí y le pedí a Dios que me ayudara a ponerlo a él en el centro de mi corazón y en el centro de nuestro matrimonio.

Mi marido fue muy bueno conmigo. Me amaba incondicionalmente, y Dios lo usó para traer sanidad con respecto a mi infancia en maneras que ni siquiera puedo describir. Amo a mi marido hoy mucho más que el día que nos casamos. Pero él no es mi Dios. Aunque recibo mucho gozo y paz en mi relación con Kevin, mi fuente principal es Jesús.

Amigos, si vuestro corazón siente que le falta algo, os animo a estar asolas con Dios y orar, incluso si nunca antes lo habéis hecho. Podéis tenerlo todo en este mundo, pero si os falta la intimidad con el padre, os sentiréis vacíos. Dios te está llamando a un romance apasionado con él.

Él tiene cosas maravillosas para tí en el futuro. Traerá a tu vida tu Adán o tu Eva. Pero primero establece quien eres en Él. Encuentra tu valor en Jesús, no en las cosas de este mundo.

Puedes tener unos hijos maravillosos, mucho dinero en tu cuenta de banco y la mejor esposa del mundo y aun así sentirte incompleto. Nuestras almas fueron creadas a imagen de Dios y necesitan algo que no podemos encontrar en este mundo. Si estás siendo tocado al leer esto, es que Dios está llamando a tu corazón. Dile a Dios en oración: “Ten compasión de mí. Me arrepiento de mi forma de vivir y te pongo en el trono de mi corazón. Ven y lléname. Quiero tener una relación contigo. Ven a mi corazón. En el nombre de Jesús, Amén”

Tiffany Langford

 

 

¿Por qué fracasan tantas relaciones de pareja y matrimonios?

fracaso noviazgo

Esta mañana, después de desayunar me he puesto a leer uno de los últimos libros sobre pareja que compré en una librería cristiana. Siempre que puedo leo artículos o libros sobre este tema. Algunos quizás piensen que estoy obsesionada pero no es así. Simplemente me parece un tema interesante en el que invertir parte de mi tiempo y profundizar.

Algunas personas invierten tiempo en practicar un deporte o un idioma. A mi el tema de la pareja me parece interesante y siempre aprendo algo nuevo. Además es un tema que si algún día llego a casarme, me servirá haber leído tanto, porque me habré preparado mejor para el matrimonio. Y si es la voluntad de Dios que permanezca soltera, podré ayudar a otros con mis conocimientos, como ya hago por medio de este blog. Por lo tanto, es un tema que me enriquece personalmente y que también me ayuda a enriquecer las vidas de otras personas sea cual sea la voluntad de Dios para mi vida.

Mientras leía el capítulo 3 del libro, sentí la impresión de haber descubierto porqué fracasan tantos noviazgos y tantos matrimonios. Está claro que si un noviazgo fracasa es porqué no tiene las bases adecuadas. Pero es todavía más doloroso cuando un matrimonio fracasa; sobre todo si hay niños de por medio.

Si un matrimonio se rompe es porque la mayoría de las veces, su noviazgo no tenía buena base y no supieron identificar a tiempo la estructura deficiente sobre la que estaban construyendo su matrimonio. Aun con la estructura adecuada, la vida a veces nos presenta retos que hacen que en todo matrimonio haya problemas y pequeñas crisis, pero imagina cuánto se agrava la situación si la base sobre la que se estableció el noviazgo y el matrimonio no es una buena base. Los problemas se multiplican.

Conozco personalmente a un pastor que dice “que la mayoría de los matrimonios no están aprobados por Dios”. Reconozco que al principio cuando oí por primera vez esta frase de sus labios, me quedé pensativa, pero como ya había leído algunos libros sobre noviazgo no la consideré una idea del todo descabellada. Es de esas frases que se te quedan grabadas en algún rinconcito de tu cerebro y permanecen allí para toda la vida.

Han pasado años desde que la escuché, he leído muchos más libros sobre noviazgo cristiano, y a día de hoy, observando ciertos noviazgos y ciertos matrimonios, puedo decir que es cierto, la mayoría de los matrimonios que se casan no tienen buenas bases o no son relaciones aprobadas por Dios.

Me doy cuenta de que la mayoría de las veces que una nueva pareja se forma, ponen por encima sus sentimientos y deseos antes que la voluntad de Dios para su vida con respecto a la pareja. Incluso cuando dos personas están orando con respecto a una relación, pueden estar perfectamente anteponiendo sus propios deseos a la voluntad de Dios y creen que solo por el hecho de estar orando, Dios ya está bendiciendo su relación.

Se inician noviazgos demasiado rápido, muchas veces sin una base previa de amistad profunda. Se declaran sentimientos al mes de haber conocido a una persona , sin haber estudiado a fondo su carácter, y luego se ora y si todo marcha aparentemente bien según ellos,  muchos ya creen que su noviazgo ya está bendecido por el hecho de estar orando, y sin embargo pueden estar muy equivocados.  Sigue leyendo

¿Funcionan las parejas interculturales?

parejas matrimonios interculturales

De acuerdo con un artículo publicado recientemente, las estadísticas muestran que el 6% de los matrimonios en EE UU son interculturales. Vivimos en un mundo globalizado, donde la inmigración está a la orden del día y es probable que algunas personas se acaben enamorando de un/a extranjero/a. ¿Pero realmente funcionan este tipo de relaciones?

Si te encuentras en una relación intercultural tienes que ser consciente de que si una relación de pareja de por sí no es sencilla, una relación intercultural es mucho más difícil, puesto que hay que adaptarse a costumbres y puntos de vista muy diferentes que tiene la otra persona. Si además le agregamos el componente del idioma y la distancia, todavía es más difícil.

No queremos decir que una relación intercultural sea totalmente imposible, pero si que es verdad es que es mucho más difícil que una relación de pareja con una persona de tu mismo país, ya que no solo te tienes que adaptar al carácter de la otra persona sino también a su cultura y costumbres.  Sigue leyendo