El amor tiene 5 etapas, pero la mayoría de las parejas no pasan la tercera

El psicólogo Jed Diamond descubrió las etapas del amor. Trabajó como terapeuta de parejas y familias por más de 40 años y se dio cuenta de que el amor tiene 5 etapas y que las mayoría de las personas al llegar a la tercera etapa se van en busca de un nuevo amor, creyendo que la relación anterior falló.

Todo el mundo quiere tener un amor, alguien con quien envejecer juntos y compartir momentos importantes de sus vidas. Pero pocos están dispuestos a ir más allá de la tercera etapa, por eso vemos tantos divorcios.

El Dr. Jed explica que muchas personas creen que estaban con la persona equivocada, pero es porque no entienden que la tercera etapa es sólo el comienzo de un amor fuerte y duradero.

Etapa 1: El enamorarse. Esta es la etapa que todo el mundo ha experimentado alguna vez. Es cuando nos vemos con la persona a quien amamos en el futuro, imaginas que esa persona va a satisfacer todos tus deseos y completar tu vida. Es cuando el cuerpo libera hormonas como la dopamina, lo que da una sensación de felicidad y satisfacción. La pareja enamorada cree que estos sentimientos permanecerán para siempre, pero no es del todo así.

Etapa 2: Se convierten en una pareja. En ese momento la pareja se enamora más, los sentimientos se tocan más y se convierten en una pareja. Por lo general, en esta etapa es que los dos se casan y tienen hijos. Construyen una familia y, teniendo las dificultades de la crianza de los hijos, el amor entre ellos es más profundo y se desarrolla más. Es entonces cuando la pareja se siente unida, segura, feliz y cómoda.

Etapa 3: Decepción. Para muchas parejas esta etapa es el principio del fin. Los dos comienzan a enojarse por cosas pequeñas y se sienten menos queridos. Sienten que deben salir de esta trampa. Se preguntan dónde está la persona que amaban y a dónde fue a parar esa relación. ¿Por qué uno en la pareja o la pareja decide separarse?

El Dr. Jed explica que esta fase sólo puede verse como un “infierno”. Pero en realidad es muy importante para la relación. Es la oportunidad que la pareja tiene para quemar todas las ilusiones que tenían el uno al otro y para aprender a amarse de verdad. Es cuando se deja de tener “proyecciones” entre sí y aman a la persona con la que se casaron.

Etapa 4: Crean el amor verdadero y duradero. Después de sobrevivir la tercera etapa y darse cuenta de lo que causa dolor y conflicto en la relación, la pareja puede desarrollar un amor más fuerte y más verdadero. Durante esta etapa, los dos se hacen aliados y tratan de ayudar al otro a curar cualquier trauma o miedo. Se aceptan el uno al otro tal y como son.

Etapa 5: Se utiliza la potencia de dos para cambiar el mundo. Si una pareja no puede resolver sus propios conflictos y aprenden a amarse a sí mismo, no van a ser capaces de cambiar el mundo que les rodea. Vemos tantos desastres en las noticias, personas que hacen daños a los demás, desastres. Pero una pareja es capaz de cambiar el mundo que les rodea y difundir el amor si nutren a los demás con ese amor.

Informa: familias.com

Consejos para saber con quien debes quedarte

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Quédate con el que te haga espacio en su corazón, porque espacio en su cama te lo ofrece cualquiera. Quédate con esa persona que sin tocarte, te haga sentir todo…  Quédate con quien conozca la peor versión de ti y en vez de irse, se quede y te ayude a ser mejor.  

Quédate con quien te siga buscando y conquistando, aunque ya te tenga. Quédate con quien no sientes la necesidad de revisarle el teléfono móvil, eso se llama confianza. Quédate con quien escribe en tu alma.                                                                                                                                                                                      

Quédate con quien se enamore de tus tristezas, heridas y cicatrices. Que de la sonrisa, la mirada y el cuerpo, se enamora cualquiera. Quédate con quien te piense a cada minuto, y te haga reir a cada instante. Quédate con quien está contigo por lo que eres, NO por lo que quiere que seas…   Quédate con quien entienda tu locura y no quiera cambiarla. Quédate con quien te quiera en las malas, porque en las buenas lo hace cualquiera. Quédate con quien te haga sonreír a todas horas, te haga un espacio en su día y te extrañe todo el tiempo.

Quédate con esa persona que no pueda estar un día sin hablarte. Quédate con quien te haga sentir algo especial. Quédate con quien sea capaz de quitarte los miedos sin que tú se lo pidas.Quédate con quien te da varios motivos para sonreír y ninguno para sufrir. Quédate con quién te haga perder la noción del tiempo, no con quién te haga perder el tiempo. Quédate con quien sepa lo insoportable que puedes llegar a ser y aun así te acepte.

Quédate con quien te deje sin dudas, porque sin ropa te deja cualquiera. Quédate con quien bese las heridas que nadie tocó y ame los defectos que nadie aceptó. Quédate con quien conozca todos tus errores y aun así quiera sacarte una sonrisa. Quédate con quien te alcance, no con quien te pida que lo esperes… Quédate con quien nunca tiene excusas y siempre tiene tiempo para ti. Quédate con quién te haga comprender por qué no funcionó con nadie más.

Quédate con quien a pesar de haberse enojado contigo, te busque y te mande mensajes bonitos. Quédate con quien te cuide y se preocupe por ti… aún en la distancia. Quédate con quien te haga sonreír a todas horas, te haga un espacio en su día y te extrañe todo el tiempo. Quédate con quien “sabe lo que tiene” cuando te tiene. Quédate con la persona que te haga sentir algo importante en su vida. Quédate con quien te haga sentir que los lunes son viernes. Quédate con el que esté dispuesto a darlo todo por ti.

Quédate con quien no tiene nada que darte, pero que te entrega su tiempo. Quédate con quien conozca todo lo mal que existe en ti y aun así quiera un “para siempre”. Quédate con quien te valore, no con quien te ilusione. Quédate con quien te vea volar, te deje volar, te empuje a volar y se vaya contigo en tu vuelo. Quédate con quien ya dejó su pasado atrás y te quiere tener en su futuro. Quédate con el que te bese como un loco, te trate como una dama y te quiera como un idiota…

Quédate con quien te ofrezca un motivo para despertar y muchas razones para seguir soñando. Quédate con la persona que te soporte en tus peores momentos. Quédate con el que te haga sentir como una princesa, sin necesidad de llevar corona. Quédate con la persona que sonría al pronunciar tu nombre. Quédate con el que sepa estar sin tí pero prefiera estar contigo.  

Quédate con quien haga lo posible por verte, aunque sea solo dos horas desde la última vez.  Quédate con quien decida quedarse contigo aun teniendo mejores cosas que hacer. Quédate con quien se mueva a cámara lenta solo por hacerte reir. Quédate con el que se invente motes tontos para vosotros. Quédate con el que te robó el corazón hace años y te diga que nunca lo devolverá a su lugar.

Quédate con quien te haga caso aunque juegue su equipo. Quédate con quien siempre tiene tiempo para tí. Quédate con quien te anime en tus momentos malos, con quien no te de la espalda cuando lo estás pasando mal. Quédate con el que sepa dónde está el botón ‘on’ de tu risa y el momento justo en el que hay que pulsarlo para evitar que todo a tu alrededor se desmorone. Quédate con quien te eche de menos y no te lo diga, pero te lo haga sentir.       

Quédate con el que no grite que te quiere a los cuatro vientos, pero te lo haga saber siempre a ti, demostrándotelo a cada momento. Quédate con el que esté contigo cuando lo necesitas, y cuando no también. 

Quédate con el que haga que no puedas estar enfadada con él y con el resto del mundo cuando te mira con esa cara.  Quédate con el que ame cada uno de tus pestañeos. Quédate con quien se ponga nervioso al recordarte.                                                                                                                                     

Quédate con el que haga que te sientas la única.

 

Prepararse para el noviazgo

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Después de varios años como pastor de jóvenes adultos puedo afirmar que uno de los temas que más interés despierta en dicho grupo, es el tema del noviazgo. Si me permiten ser algo hiperbólico, convocar a una charla de noviazgo es casi una garantía de llenar cualquier salón. Y aunque las razones para dicho interés pueden ser diversas, una cosa es cierta, hay mucha desorientación en cuanto al tema.

El problema, si es que podemos llamarlo así, de hablar o escribir sobre noviazgo es el “silencio bíblico” con respecto al tema. Son muchos los aspectos de la relación de noviazgo que no son tratados en la Palabra de manera específica. Ante esta situación muchos piensan que si la Biblia no habla de manera “específica” de algo, entonces podemos proceder como nos parezca más “lógico”, o más “conveniente” o como sea más “común”, lo que dicho sea de paso, es un error.

Lo cierto es que a pesar de la ausencia de pasajes específicos, la Palabra no nos deja sin orientación en cuanto al noviazgo. Ciertamente tal y como el salmista expresó “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y luz para mi camino”. [Salmos 119:105].

En este sentido, en Apocalípsis 19:7, el apóstol Juan nos dice, en cuanto a Cristo y su iglesia: “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a El la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.” Qué hermoso momento será aquel, cuando la iglesia se una por la eternidad a su Salvador y Señor. Ese momento, esa “ceremonia” es llamada por Juan en el pasaje presentado como “las bodas del Cordero”. [Cristo].

Antes de explicar la relación que existe entre este pasaje y el tema que nos ocupa, que es el noviazgo, debo reconocer que el evento aquí descrito por Juan [las bodas del Cordero] no es una unión matrimonial típica, es decir, entre un hombre y una mujer, sino que es entre la iglesia como cuerpo de Cristo y Cristo como su esposo.

Por lo dicho anteriormente, algunos pensarán que extraer de este texto alguna enseñanza relativa al noviazgo o al matrimonio entre un hombre y una mujer sería sacar el pasaje de contexto. No obstante, debemos recordar que fue el apóstol Pablo en Efesios 5 el primero en usar la unión entre Cristo y su iglesia como parámetro para describir la relación matrimonial “típica”. A partir de dicha unión [entre Cristo y su iglesia] Pablo expuso cómo debía funcionar la relación matrimonial humana.

Dicho esto, ¿qué enseñanza podemos extraer de Apocalipsis 19:7 relativa al noviazgo? La respuesta es relativamente sencilla, según dicho pasaje, el período previo a las bodas, es uno de “preparación”. La esposa se ha “preparado” para unirse a su esposo en las “bodas del Cordero”. De eso se trata entonces el noviazgo, de preparación.

El período previo a las bodas, es uno de “preparación”…De eso se trata entonces el noviazgo, de preparación.

Mi experiencia es que muchas parejas de novios cristianos no ven su relación como una de preparación sino como una de “entretenimiento conjunto”. A pesar de que la pareja no se autodefine de esa manera, cuando se observa en qué invierten los novios la mayor parte de su tiempo, uno se percata que es en “pasarlo bien juntos”, sin ser intencionales en su formación espiritual ni en conocerse el uno al otro en relación a los temas más importantes de la vida.

Adicionalmente, con tristeza a veces veo parejas más dedicadas a los “preparativos” de su boda que a la preparación personal para su matrimonio. Y esas dos cosas son muy distintas. La primera está enfocada en el evento, la segunda en el carácter. Y para nadie es un secreto que el éxito de la relación matrimonial no se encuentra en lo majestuoso de la celebración sino en el ser interior que los novios hayan cultivado antes de unirse.

Ahora bien, la pregunta es entonces, ¿qué tendrían que hacer los novios para “prepararse”? ¿Cuál es el contenido de dicha preparación? y ¿cuál es el proceso a seguir para la misma?

Fragmento tomado de la página de “Integridad & Sabiduría” del Pastor Miguel Núñez, escrito por el Pastor Héctor Salcedo

Desde Noviazgo Cristiano quiero deciros que uno se debe preparar en varias áreas antes de llegar al matrimonio:

En el área espiritual orando y leyendo la Biblia para ser un buen cabeza de familia o una esposa idónea.

En el área de formación, no cometiendo la estupidez de casarte sin haber terminado los estudios universitarios o del tipo que sean. Tú no sabes cómo va a salir ese matrimonio. Y aunque sueñas con que las cosas vayan bien, a veces desgraciadamente no todos los matrimonios tienen un final feliz. Si tu relación termina con un divorcio te vas a arrepentir de no haber acabado tus estudios y no tener preparación para ganarte la vida por ti mismo/a.

En el área económica aprendiendo a saber manejar tus propios gastos, porque esto te permitirá más tarde administrar un hogar.

En el área emocional, alimentando tu alma con experiencias que te ayuden a crecer como persona. No hay nada más erróneo que ser emocionalmente inmaduro, inseguro, no saber lo qué quieres… porque eso afectará directamente a tu pareja y a tu matrimonio.

Una forma de prepararte tanto para el noviazgo como para el matrimonio es leyendo libros cristianos sobre ambos temas. Te recomiendo los siguientes:

– Los cinco lenguajes del amor de Gary Chapman (comprar AQUÍ)

– Enamorate Bien de Mike Tucker ( puedes descargarlo haciendo click AQUÍ)

– Cómo hallar el amor de tu vida de Neil Clark Warren. (comprar AQUÍ)

– Le dije adiós a las citas amorosas de Joshua Harris. (descargar haciendo click AQUÍ)

– ¿Con quién me casaré? de Luis Palau (comprar AQUÍ)

– El pacto matrimonial de John Piper (comprar AQUÍ)

He leído 5 de estos seis libros y puedo asegurarte que son un excelente material para tu preparación para el noviazgo y el matrimonio.

Muchas personas piensan erróneamente que cuando llegue la persona idónea se les encenderá la bombilla y automáticamente estarán preparadas para un noviazgo y un matrimonio pero esto no es así.

¿Verdad que cuando te preparas para un examen estudias? ¿verdad que si tienes un campeonato deportivo entrenas? ¿Entonces porqué iba a ser diferente con el noviazgo? Uno no frota una lámpara mágica y automáticamente está preparado. Uno necesita prepararse para el noviazgo. Lamentablemente, son muchos los que obvian esta preparación. Son muchos los que se creen autosuficientes y dicen que ellos no necesitan leer libros. Pero la verdad, es que los libros han sido escritos por autores cristianos que en su mayoría, ya están casados y a los que Dios utiliza para ayudarte a prepararte en esta área de la vida, por lo cual, en mi sincera opinión, considero que el leer libros sobre el noviazgo cristiano es elemental para prepararte tanto si eres un chico como si eres una chica.

Por supuesto además de leer libros también deberemos orar para que Dios cambie nuestro corazón y pula nuestros defectos para poder hacer un día feliz a alguien y ser su ayuda idónea.

Como preparación final, antes del matrimonio recomendaría hacer un curso pre-matrimonial (los hay en muchas iglesias) para valorar si realmente se es compatible con esa persona y si se está preparado antes de dar el gran paso: el matrimonio.

Un saludo,

Rebeca

¡Tú te mereces a alguien que te valore!

quien no te valora no te merece

¿Hiciste de todo por una persona y aún así él o ella no te quiere? ¿Te trata con frialdad e indiferencia? Déjame decirte que por mucho que tengas en común con una persona si él o ella te evita, te trata con frialdad o no corresponde a tus muestras de interés, esa persona probablemente no te merece.

Existen personas que son frías por naturaleza y otras que no saben valorar el amor que están recibiendo. Incluso puede darse el caso de que rechacen la voluntad sentimental de Dios para sus vidas prefiriendo hacer la suya propia y buscando a otra persona.

Hoy quiero compartir con vosotros un escrito de Dante Gebel sobre lo que cada uno/a de nosotros nos merecemos en el amor: un príncipe o una princesa de Dios.

“Hay muchas cosas con las que nos podemos conformar en la vida. Sin embargo, la única cosa con la que nunca debemos conformarnos es en el amor.

Nunca deberíamos conformarnos con alguien que no reconoce lo que está sosteniendo al sujetar nuestras manos o alguien que no nos recuerde todos los días lo mucho que significamos para él.

Lo que me merezco es a alguien que me extrañe apenas salga por la puerta, incluso si sólo me voy por un momento o apenas corte el teléfono con el.

Me merezco a alguien que no crea en cuentos de hadas, pero que sí me trate como una princesa, simplemente porque eso es lo que soy para él.

Alguien que comparta sus pensamientos conmigo de forma honesta, porque vamos a compartir nuestras vidas de forma honesta juntos. Además, alguien que sepa perdonar y ser feliz, en lugar de buscar tener siempre la razón.

Me merezco una pasión que despierte todo aquello que creía dormido en mi y que descubra a esa mujer que nunca me animé a mostrarle a nadie más.

Me merezco sentirme amada siempre, y nunca dudar ni por un momento de lo que siente él por mi. Me merezco ser celebrada con ternura.

Me merezco ese beso estremecedor que me haga temblar de pies a cabeza. Me merezco alguien que siempre elija el asiento de al lado y que nunca tenga que presumir de lo afortunado que es, porque todos pueden verlo claramente en su rostro cada vez que me mira.

Me merezco un amor verdadero y épico, que tenga todo lo anterior. Me merezco ser el sueño hecho realidad de alguien, y no alguien que me da por sentado.

Es por esa razón que no busco a un hombre cuya vida gire en torno a mí, pero sí quiero ser su primer pensamiento al despertar. Al acostarse nunca, porque yo espero estar ahí, a su lado, en el último parpadeo que tenga en su día.

Que si sueña conmigo, el sueño le parezca mediocre comparado con la realidad vivida conmigo, durante todo el día.
Es difícil amar hasta cierta medida a alguien, siempre llegamos a un punto en el que el amor se vuelve obsesión, queremos ser dueños de esa persona, pero no hay nada más bonito que esa persona pueda elegir y que siempre te elija a ti, cada bendita mañana.

Que nunca dude que lo deseo en todo momento, pero que tampoco me tenga segura. Cuando estamos seguros de algo o de alguien, deja de tener la misma importancia. Somos así de absurdos.

Cada día debería ser una conquista nueva, un nuevo cruce de miradas, un primer beso (aunque ya me haya dado miles) una primera sonrisa tímida, un primer roce que me deje la piel de gallina y con ganas de decir que no pare, que no se detenga nunca.

Tampoco quiero que me confunda con una chica trofeo. Me gusta arreglarme, ponerme guapa, mirarme en todos los espejos, pero no por ello quiero que sólo me saque de paseo, ni que alardee de mí o que me busque solo cuando el tenga ganas. No hay nada más gratificante que presuman de ti, por supuesto, pero también que te disfruten a solas, sin nada más que un pijama…o ni siquiera eso.

Tampoco quiero que sea correcto en todos los aspectos de su vida, porque tampoco yo lo soy… no podría estar con alguien al que le falte un poco de esa locura, un poco de “eso no se puede hacer, pero qué importa!”, un poco de romper las normas y los prejuicios, pero que cuando tenga que tener cabeza…la tenga por los dos.

O sea, que sea tan loco para encantarme, pero que ame mucho a Dios y sea tan caballero para cuidarme. ¿Será mucho pedir?”

Dante Gebel

Excusas por las que los jóvenes buscan pareja fuera del pueblo de Dios

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El noviazgo tiene que ser con personas nacidas de nuevo. No es suficiente comprometerse con personas que van a la iglesia, sino con personas que han conocido personalmente a Dios y lo buscan con todo su corazón. Solo un chico/a nacido/a de nuevo puede amarte verdaderamente porque el amor de Dios reside en él o ella, por lo tanto él / ella no te amará solo con su corazón sino a través del de Dios; no te verá solo con sus ojos sino con los ojos de quien te ha creado y amado y ha dado su vida por ti. Su amor será doble e infinito porque está alimentado por el de Dios.

Las excusas más frecuentes que los jóvenes dan para salir con personas que no son cristianas son:

Excusa nº 1:  “Puedo llevarlo a Cristo, puede ser que sea la voluntad de Dios que yo lo evangelice y que sea salvo a través de mi”

A veces alguien dice que lo está haciendo por Cristo, cuando en realidad es porque está enamorado e intenta convencerse a sí mismo de que esta es la voluntad de Dios, pero en realidad a veces lo hacemos solo por nosotros mismos.

Esto tiene el riesgo de que la persona cristiana se enfríe y se vaya al mundo a causa de una elección equivocada por unirse con una persona inconversa. Es más probable que la persona inconversa te lleve al mundo en vez de que tú lo lleves a Cristo.

Cuando nos sentimos atraídos hacia alguien como para formar una relación de pareja y esta persona “parece interesarse en el evangelio” no hacemos bien en involucrarnos con ella sentimentalmente. Deberíamos dejarla en manos de un pastor u obrero bíblico para que la adoctrine y para ver si esta persona demuestra que tiene verdadero interés por Cristo. De lo contrario, puede actuar como si tuviera verdadero interés en el evangelio sin ser así, y simplemente quiera agradar a su pareja, para que una vez ha conseguido casarse con ella, abandonar la iglesia como se ha visto en numerosas ocasiones.

Excusa nº 2: “Conozco un miembro de iglesia que sale con alguien del mundo y se ha convertido”

Nunca hay que fijarse en las experiencias de otros, sino ver qué dice la Palabra de Dios. Muchos salen con personas del mundo porque se convierten, pero muchas de estas “conversiones” son en realidad “adhesiones por amor”. Alguien puede ir a la iglesia por “amor” e incluso bautizarse, pero a veces no hay una conversión verdadera ni una transformación radical.

El enemigo juega mucho con los sentimientos y los sentidos para alejar a los hijos de Dios de la voluntad del Padre para su vida. El enemigo no sabe quien ha preparado Dios para tu vida y por esta razón hará todo lo posible para hacerte conocer a alguien que no ha aceptado a Jesús, porque sabe que no es la voluntad de Dios.

Excusa nº 3: ” La Biblia dice que Dios ama a las personas del mundo”

Es cierto que Dios ama a las personas del mundo y nuestro deber es evangelizarlas y llevarlas a Cristo pero no comprometiéndonos sentimentalmente con ellas. Todas las cosas han sido escritas para nuestro amaestramiento, por lo tanto debemos darle importancia a la Palabra de Dios cuando nos dice: “No os unáis en yugo desigual”.

Algunas de las excusas más típicas que los jóvenes suelen dar cuando se “enamoran” de una persona no convertida suelen ser: “ha sucedido”, “al corazón no se le manda”, “ha sido un flechazo”, “yo le convertiré”…

Pero la realidad es que las cosas no suceden por casualidad. A veces somos nosotros quienes buscamos conocer a alguien de fuera, y elegimos alimentar sentimientos.

El llamado “flechazo” se traduce con la palabra atracción, pero no todo aquello que nos atrae es justo y bueno. Para muestra la historia del rey David. A veces nos puede suceder sentirnos atraídos por alguien del mundo, al pasar mucho tiempo con él en clase, en el trabajo… pero seguramente se puede gestionar si se quiere, si se entiende que Dios tiene lo mejor para nosotros y que nuestra felicidad y nuestra salvación están en juego.

Algunos consejos para que no llegue a suceder…

1) No alimentes sentimientos y pensamientos equivocados. Hacerlo a menudo, no hace otra cosa que alimentar e invertir sentimientos en esa persona, sentimientos que volverán a florecer cada vez que veas a esa persona.

2) Si una persona del mundo os gusta, tomad distancias. No penséis que es exagerado, ¡recordad que José escapó para no caer en tentación!).

Hubo hombres inteligentes que sabiendo que caerían en pecado se desviaron del camino recto por amar a alguien que no era la voluntad de Dios para su vida (Sansón, Salomón…)

Dios nos dice que no salgamos con personas no convertidas (2ª Corintios 6:14), porque ¿qué comunión hay entre alguien que ama a Dios y permite que Dios obre en su vida y alguien que no conoce o no ama a Dios?

Si no compartes el amor de Dios con tu pareja, ¿qué compartirás? ¿con quién orarás? ¿En qué fundarás tu matrimonio? ¿Quizás sobre sentimientos humanos que son cambiantes? ¿Como educaréis a vuestros futuros hijos? ¿Dejándoles hacer lo que quieran? ¿Quien te ayudará si te sientes bajo espiritualmente y tu pareja no tiene la misma fe que tú?

Te mereces alguien que ame tu corazón, que te pueda entender en todo, alguien con quien orar, alguien que piense como tú y que esté de común acuerdo contigo ante las dificultades, te mereces un hijo o hija de Dios convertido y nacido de nuevo.

Estas son las bases sobre las que construir; nada sólido se construye sin una buena base. 

 Del libro: “Anch’io scriverò ti amo” de Giusy Gozzi.