El matrimonio no es para tí.

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Siempre hay algo que nos motiva en la vida. Las cosas que hacemos las hacemos porque hay una motivación en nuestros corazones que nos impulsa a actuar. Vamos a la universidad porque queremos buenos trabajos. Hacemos ejercicio porque deseamos vernos bien y cuidar nuestra salud. Trabajamos porque deseamos cubrir nuestras necesidades.

El mundo nos dice que la motivación del ser humano es su propia realización y felicidad. Tenemos derecho a ser felices; nuestros sueños deben ser cumplidos. Muchas novias caminan por ese pasillo el día de su ceremonia nupcial guiadas por esta cosmovisión. Y muchos novios esperan con nervios a sus novias poniendo todas sus esperanzas en que esa mujer les hará feliz. Matrimonios que comienzan con esta visión están destinados al fracaso, de una forma u otra. Quizás no todos terminan en divorcio, pero con esa visión, un matrimonio no puede cumplir la misión para la cual fue diseñado.

Cuando miramos las Escrituras, el tema la gloria de Dios es el tema central. Dios merece toda gloria, y fuimos creados para darle gloria al que la merece. Esto lo podemos ver desde el Edén. Dios nos crea a su imagen y semejanza para ser reflejo suyo en este mundo, y nos encomienda la tarea de dominar su creación para su gloria. En el Antiguo Testamento Dios le recuerda a su pueblo, vez tras vez, que Él no comparte su gloria. Romanos 9:23 nos dice que la motivación detrás de la elección es la gloria de Dios. Podemos encontrar mucha evidencia bíblica que confirma la verdad de que fuimos creados para dar gloria a Dios. Ese es nuestro propósito, para eso Dios nos creó y, aún más importante para el creyente, para eso Dios nos salvó.  Sigue leyendo

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El mito del matrimonio sobre el que nadie habla…

el mito sobre el matrimonio

Cuando somos jóvenes, cada uno de nosotros sueña con casarse con su alma gemela. Hombre o mujer, creo que todos nosotros estamos buscando un amor que nos complete, desde que tuvimos uso de razón.

Con el tiempo, la vida hace que nos volvamos más duros. Llevamos una carcasa exterior, y tenemos miedo de que alguien quiera entrar en nuestra vida, especialmente si hemos sido rechazados, ya sea por un amor o por un padre.

Algunos de nosotros nos hemos cerrado completamente, con miedo de que alguien entre en nuestra vida y nos rompa el corazón otra vez. Otros van buscando el amor diligentemente, creyendo que una vez que encuentren a su verdadero amor, todo marchará sobre ruedas.

Nos convencemos a nosotros mismos que cuando nos casemos y tengamos una familia, el anhelo de algo más desaparecerá. Pero aun así, sin embargo sigue quedando un agujero de Dios que ni siquiera la mejor esposa del planeta puede llenar.

El mito del matrimonio es que hay alguien que no es Dios, que puede completar nuestro vacío. 

Has estado buscando toda tu vida, sufriendo por un alma gemela, y luego viene alguien a decirte que ni siquiera la persona que Dios tiene para ti llenará ese vacío. Pero hay buenas noticias, no tienes que esperar hasta el matrimonio para sentirte completo. La única persona que puede llenar ese vacío en tu corazón es Jesús.

Hay una razón por la que ese vacío es “del tamaño de Dios” y es porque ningún humano que exista jamás puede llenarlo. Es un dolor por algo más, algo más allá de nosotros mismos. Es un amor divino el que estamos buscando.

¿Cómo obtener esa plenitud?

Enamorándote de Jesús.

Hay una mujer a quien guardo cerca de mi corazón. Ella creció en un hogar donde sufrió abuso físico y emocional. Su padre era un alcohólico y ella fue violada múltiples veces por diferentes miembros de la familia.

Ella recurrió al mundo para llenar su corazón dolorido. Perdió su tiempo acostándose con un hombre tras otro, experimentando una droga tras otra, y seguía estando rota.

Quedó embarazada a los 19 años, algo que no había planeado que ocurriera. Fue una buena madre. Amó a su hija, y llegó a conocer un amor que no podía explicar cuando tuvo a su pequeña hijita. Ella la amó de la mejor forma que sabía. Pero su hija no podía llenarla.

Más tarde se casó con un buen hombre que la amó y quiso cuidar de ella. Las cosas marcharon bien durante un tiempo, pero pronto comenzó a sentirse vacía otra vez. Su matrimonio empeoró y ella tuvo un romance extramatrimonial. Su marido no podía llenarla.

Su mundo comenzó a salirse fuera de control. Volvió a su vida anterior, esperando encontrar alguna clase de droga o amor que pudiera llenar su corazón. Pronto se dio cuenta que ni siquiera podía llenarse a sí misma. Nada funcionó.

Cuando era una niña, había aprendido que el amor de Dios era condicional. Ella creía que si no llevaba vestido o pecaba, iría directa al infierno. Ese era el standard con el que había intentado vivir, intentando ganar la gracia de Dios por sus propias obras.

Hasta el día de hoy oro por esa mujer. Significa mucho más para mí de lo que ella piensa, y espero que algún día, aprenda y entienda que lo que ella está buscando tan diligentemente se llama Jesús. Él nos ama. Quiere tener un romance con nosotros, pero a menudo apartamos nuestros corazones de la forma más genuina de amor que existe, negando nuestra existencia como hijos e hijas de Dios.

 Nunca olvidaré el día en el que me casé con el amor de mi vida. Sabía que era el hombre que Dios tenía para mi. Algunos años después me encontré en una situación en la que estaba lejos de Dios. Nos habían herido hasta lo más profundo de nuestro ser. No entendíamos porqué Dios permitía que tanto dolor de corazón entrara en nuestras vidas.

Me había convencido a mí misma de que todo sería perfecto cuando encontrara a mi príncipe. Pero rápidamente me di cuenta de que había que luchar con uñas y dientes aun estando en la voluntad de Dios.

Me había convencido a mí misma de que todo lo que necesitaba era a mi marido. Él era después de todo el hombre que Dios tenía para mi. Sentí que me faltaba paz. Había algo que faltaba. Había echado a Dios fuera del trono de mi corazón y puesto a mi marido en su lugar. Había abandonado al mismo que me dio a este maravilloso hombre de Dios. Olvidé la fuente de mi paz y de mi gozo.

Una noche estaba de rodillas clamando a Dios, y ya hacía meses que estaba orando en realidad. Le pregunté a Dios porqué sentía ese enorme vacío en mi corazón y el me respondió: “has olvidado tu primer amor”.

Mi corazón se rompió. No me había dado cuenta cuan lejos se había alejado mi corazón del Señor. Me arrepentí y le pedí a Dios que me ayudara a ponerlo a él en el centro de mi corazón y en el centro de nuestro matrimonio.

Mi marido fue muy bueno conmigo. Me amaba incondicionalmente, y Dios lo usó para traer sanidad con respecto a mi infancia en maneras que ni siquiera puedo describir. Amo a mi marido hoy mucho más que el día que nos casamos. Pero él no es mi Dios. Aunque recibo mucho gozo y paz en mi relación con Kevin, mi fuente principal es Jesús.

Amigos, si vuestro corazón siente que le falta algo, os animo a estar asolas con Dios y orar, incluso si nunca antes lo habéis hecho. Podéis tenerlo todo en este mundo, pero si os falta la intimidad con el padre, os sentiréis vacíos. Dios te está llamando a un romance apasionado con él.

Él tiene cosas maravillosas para tí en el futuro. Traerá a tu vida tu Adán o tu Eva. Pero primero establece quien eres en Él. Encuentra tu valor en Jesús, no en las cosas de este mundo.

Puedes tener unos hijos maravillosos, mucho dinero en tu cuenta de banco y la mejor esposa del mundo y aun así sentirte incompleto. Nuestras almas fueron creadas a imagen de Dios y necesitan algo que no podemos encontrar en este mundo. Si estás siendo tocado al leer esto, es que Dios está llamando a tu corazón. Dile a Dios en oración: “Ten compasión de mí. Me arrepiento de mi forma de vivir y te pongo en el trono de mi corazón. Ven y lléname. Quiero tener una relación contigo. Ven a mi corazón. En el nombre de Jesús, Amén”

Tiffany Langford

 

 

5 señales de que no estás preparado para el matrimonio

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Artículo escrito por Kristen Clark

Antes de casarme, recuerdo que la gente me decía cosas como esta: “El matrimonio es una institución maravillosa, pero serás retada como nunca antes” o “casarse es lo más increíble del mundo, pero … también descubrirás nuevos niveles de egoísmo en tu corazón que no sabías que existían”

Bien… mientras miro a los pasados cuatro años de mi matrimonio con Zack, me doy cuenta de que todas esos enunciados son correctos. El matrimonio es una increíble bendición de Dios, pero es también una de las experiencias más “santificadoras” que he tenido en mi vida.

 Si hay algo que he aprendido a lo largo de estos cuatro años es esto: casarse y permanecer casado no es para los débiles de corazón. Requiere dosis constantes de amor, humildad, perdón, paciencia, sacrificio y abnegación.

Vivir con tu alma gemela un día sí y el otro también tiene sus ventajas, pero también tiene sus pruebas.  

No es fácil poner las necesidades del otro por encima de las tuyas. No es fácil humillarte regularmente y pedir perdón. No es fácil mostrar amor a alguien incluso en situaciones cuando no lo sientes.

No es fácil… pero merece la pena completamente. El matrimonio es una manera de sacar a la luz nuestro pecado y revelar nuestra necesidad de Cristo en maneras que no experimentaríamos de otra manera.

Cuando se hace bien, el matrimonio se convierte en una herramienta increíble para moldearnos a la imagen de Cristo.

Así que, ¿te recomendaría el matrimonio.¡Sin duda!¡Absolutamente! 

Sin embargo, dado que el matrimonio no es fácil, no se lo recomendaría a cualquiera en cualquier etapa de la vida. Antes de que camines hacia el altar, creo que debes tener algunos principios fundamentales en mente.

No todo el mundo está preparado para casarse. De hecho, hay algunas señales obvias de que no estás preparado.

Te recomiendo y te reto a que leas de corazón la siguiente lista. Confía en mí, cuanto más fuerte sea la base para tu matrimonio antes de que te cases, mejor te irá a largo plazo.

Estas son 5 señales de que NO estás preparado para el matrimonio todavía.

1) No tienes una fuerte relación con Cristo. 

Una de las razones por las que Dios creó el matrimonio fue para reflejar la imagen de Cristo y su iglesia a través del novio y la novia. Un matrimonio fuerte entenderá esto y querrá ser cada vez más similar a Jesús como resultado. Los matrimonios más felices de la tierra son aquellos que centran sus vidas alrededor de Cristo.

Si Jesús no es el centro de tu vida ahora, probablemente no será el centro de tu matrimonio después. Debes pasar tiempo conociendo a tu Salvador hoy, para que puedas reflejar Su carácter de una manera poderosa cuando te cases.

2. Buscas un chico para ser feliz y sentirte completa.

Contrario a la visión del romance y del matrimonio que proclama Hollywood, encontrar al hombre de tus sueños no te brindará la felicidad eterna. Si estás buscando un chico para llenar el vacío o la soledad de tu corazón, entonces estás basando tu felicidad sobre arenas movedizas. Si tienes este patrón de pensamiento, tu matrimonio será desastroso.

Poniendo todas tus esperanzas y expectativas en un chico, estás preparándote para una decepción constante. Ningún hombre puede llenar los anhelos más profundos de su corazón, solo Cristo puede hacerlo.

3. Faltas al respeto a tu padre constantemente. 

Los buenos matrimonios están construidos sobre el amor y el respeto. La Biblia llama a las mujeres a respetar a sus maridos (Efesios 5:33). Si estás constantemente deshonrando a tu padre, te estarás preparando para hacer lo mismo con tu marido.

Los patrones pecaminosos no desaparecen solo por que las circunstancias cambien. Pueden desaparecer temporalmente, pero salen a la superficie de nuevo. La mejor manera de practicar respeto por tu futuro marido es honrando y respetando a tu padre ahora.

4. Estás involucrado en pecado sexual recurrente.

El pecado sexual es la causa número uno en la lista por la que las parejas se divorcian hoy en día. El adulterio, la pornografía y la infidelidad están destruyendo los matrimonios. Si tú estás luchando actualmente con el pecado sexual (fornicación, pornografía…) no te engañes a tí mismo pensando que el matrimonio lo arreglará. No lo hará.

Santiago 1:14 dice: ” Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” Si ahora eres tentado y seducido por los deseos carnales, lo serás también durante el matrimonio. La mejor manera de construir un matrimonio con una base sólida es arrepentirte de tu pecado sexual y comprometerte a vivir una vida de pureza consistente.

5. Tu mayor preocupación es tu felicidad personal. 

Vivimos en una sociedad centrada en el yo. Nuestra felicidad personal es el centro de la publicidad de hoy en día. Crecemos con esta mentalidad que nos dice “si no eres feliz con algo, deséchalo”. Tristemente esta mentalidad centrada en el yo está destruyendo los matrimonios. Nadie quiere dar. Nadie quiere ser humilde. Nadie quiere sacrificar su vida por otro.

Si estás centrado en tí mismo hoy, hay muchas probabilidades de que estés consumido contigo mismo y tus deseos egoístas en tu matrimonio. Es una receta que garantiza dificultades, ira y expectativas no cumplidas.

Los matrimonios fuertes deben estar construidos en la base del servicio, el sacrificio y la empatía.

¿Así que cómo lo llevas? De acuerdo a estas cinco señales, ¿crees que estás preparado para el matrimonio o no? 

Si una, dos o cinco de estas áreas reflejan la actitud de tu corazón actualmente, entonces te reto a que trabajes en estas áreas. Si quieres tener un matrimonio fuerte que dure hasta que la muerte os separe, entonces necesitas desarrollar un caracter fuerte emocionalmente ahora.

No esperes hasta conocer al “Señor adecuado” para hacer los cambios. Empieza hoy. Tómatelo en serio. “Cuanto más cultives tu carácter hoy, más fuerte será tu matrimonio cuando comience mañana” 

Piensa en esto:

  • Se honesto. ¿Cual de las cinco áreas es tu área más débil?
  • ¿Por qué piensas que el matrimonio será más difícil si estás luchando en estas cinco áreas actualmente?
  • ¿Qué cambios puedes hacer hoy para trabajar proactivamente en una de esas cinco áreas al menos?
  • Autor: Kristen Clark
  • Traducido por Rebeca Ruiz para Noviazgo Cristiano

Diez maneras de casarte con la persona equivocada

pareja enfadada y enfrentada

El amor a ciegas no es la manera mediante la cual debes escoger a tu futuro cónyuge. Aquí te brindamos herramientas prácticas para que puedas mantener tus ojos abiertos. Con un porcentaje de divorcio por encima del  50% en casi todos los países del mundo, podemos decir que muchos están cometiendo un grave error al decidir con quien van a compartir el resto de sus vidas. Para evitar ser parte de la “estadística”, intenta revisar estos 10 principios.

1 …porque esperas que ella o él cambie después de haberte casado

El error clásico. La regla de oro es: si no estás contento con la persona así como ella es ahora, no te cases.  “Realmente puedes esperar que cambien las personas después de casarse… ¡pero para mal!” Respecto de la espiritualidad de la otra persona, su carácter, higiene, formas de comunicación, hábitos  personales, debes estar seguro de que puedes vivir con ellos en el estado en que se encuentra ahora.

2 …porque te enfocas más en la química que en el carácter

La química enciende el fuego, pero el carácter lo mantiene ardiendo. Ten cuidado con el síndrome “estoy enamorado”. “Estoy enamorado” generalmente significa “tengo deseo”. La atracción está ahí, pero ¿alguna vez has investigado cómo es el carácter de la otra persona?

Aquí hay cuatro cualidades de carácter que definitivamente tienes que revisar:

Humildad: ¿Acaso esta persona cree que hacer lo que es correcto es más importante que la comodidad personal?

Bondad: ¿Esta persona disfruta de hacer el bien  a otras personas? ¿Cómo trata a la gente con la que no tiene la obligación de demostrarle su bondad? ¿Hace algún trabajo voluntario? ¿Da caridad?

Responsabilidad: ¿Se responsabilizará está persona de mí cuando esté enfermo? (por ejemplo)

Felicidad: ¿Esa persona se quiere a sí misma? ¿Disfruta de la vida? ¿Es emocionalmente estable?

Pregúntate: ¿Me gustaría ser como esta persona en algún aspecto? ¿Me gustaría tener hijos con esta persona? ¿Me gustaría que mis hijos se parezcan a ella?

3 …porque el hombre no entiende lo que necesita una mujer

Los hombres y las mujeres tienen necesidades emocionales únicas, y comúnmente, el hombre es quien simplemente “no entiende” la necesidad del otro. La tradición pone la carga sobre el hombre para que pueda entender las necesidades emocionales de una mujer y las satisfaga. La necesidad intrínseca de la mujer es ser amada -sentir que es la persona más importante en la vida de su esposo. El esposo le debe dar una atención coherente y cualitativa. Esto es muy claro en la perspectiva del judaísmo en cuanto a la intimidad. La Torá obliga al marido a conocer las necesidades de su esposa. La intimidad está siempre bajo los términos de la mujer. Los hombres se rigen bajo objetivos, especialmente cuando nos referimos a esa área. Una mujer muy sabia dijo: “Los hombres tienen dos velocidades: encendido y apagado”. Las mujeres se basan en la emoción de la experiencia. Cuando un hombre cambia el rumbo y se deja orientar por esa experiencia emocional, descubre qué es lo que hace a su mujer tan feliz. Cuando un hombre olvida sus propias necesidades y se dedica a brindarle a su esposa placer, cosas increíbles ocurren.

4 …porque no compartes objetivos y prioridades de vida semejantes

Hay tres formas básicas de conectarte con otra persona:

Química y compatibilidad

Compartir intereses comunes

Compartir un objetivo de vida similar

Debes asegurarte de que compartes el nivel más profundo de conexión que es el compartir objetivos de vida similares. Después del matrimonio, van a crecer juntos o separados, es por eso que deben averiguar “para qué viven” mientras están solteros. Después de saber esto deben buscar a alguien que tenga la misma expectativa. Esta es la definición verdadera de “alma gemela”. Un alma gemela es un compañero de objetivos; dos personas que finalmente compartirán el mismo entendimiento del objetivo de vida, y por lo tanto compartirán las mismas prioridades, valores y metas.

5 …porque te involucras íntimamente muy rápido

 El hecho de involucrarse íntimamente antes del matrimonio puede ser un gran problema porque nubla la investigación honesta de los temas importantes. Las relaciones sexuales prematrimoniales tienden a nublar la mente, y en ese estado no se pueden tomar buenas decisiones. No es indispensable “probarlo” para darse cuenta de que una pareja es compatible. Si haces tu tarea y te das cuenta de que son intelectual y emocionalmente compatibles, no tienes que preocuparte de la compatibilidad en otras áreas. En todos los estudios hechos sobre el divorcio, la incompatibilidad en la intimidad nunca ha sido citada como la razón principal por la cual la gente se divorcia.

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50 preguntas que la pareja debe hacerse antes de casarse

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Si para casarse fuera obligatorio responder juiciosamente un cuestionario como el siguiente, las iglesias y los juzgados se verían en apuros.Pero, como dice la psicóloga Gloria Hurtado, “el amor lo vuelve a uno atrevido y capaz de arriesgarse. Es que el amor (o enamoramiento) deforma la realidad de muchos, que no se detienen a pensar si lo que sienten es real o pasajero”, asegura.

Según el autor del libro ‘Pero si nos queríamos tanto…’, Álvaro Sierra, la inmadurez afectiva, la falta de autonomía de los nuevos matrimonios frente a las familias de origen y el inadecuado manejo del dinero son las principales razones de los conflictos matrimoniales. “Esto se debe a que pasaron por alto muchas preguntas que son pertinentes antes de llegar al matrimonio”, explica Sierra, quien en su libro recomienda algunas preguntas a responder.

“Si uno no está contento con la forma de ser de su novio, mucho menos lo estará casada”, sostiene la psicóloga C. Blandón. Si entre tus planes próximos está el matrimonio, si sueñas con casarte algún día,  no está de más responder estas preguntas que te harán pensar, huir a toda prisa, o decir de todo corazón ‘sí, acepto’.

1) ¿Mi pasado sentimental es literalmente cosa del pasado?

2) ¿Puedo hablar de sexo abiertamente con mi pareja?

3) ¿Me caso porque realmente así lo deseo y no por presión de mis padres, la sociedad o mi pareja?

4) ¿Conozco en detalle el historial médico, tanto físico como mental, de mi pareja y su familia?

5) ¿Si mi pareja enferma de gravedad o sufre un accidente incapacitante, estoy dispuesto a cuidarla y respaldarla?

6)  ¿Cuáles son sus expectativas del matrimonio?

7) ¿Hay actualmente algo en lo que no está dispuesto a renunciar para cuando esté casado?

8) ¿Resuelven de buena forma sus problemas?

9) ¿Mi pareja respeta mis creencias religiosas y yo respeto las suyas?

10) ¿Entiendo lo que significa jurar ‘para toda la vida’?

11) Aún en los peores arranques de enojo ¿no ha habido lugar al maltrato físico, verbal o emocional entre nosotros?

12) ¿Me agrada la profesión de de mi pareja? ¿Acepto su horario y sus condiciones de trabajo y no pretendo que cambien?

13)  ¿Acepto a mi pareja tal y como es, acepto sus defectos y no pretendo que cambie al casarse?

14)  ¿Tenemos ideas semejantes sobre el manejo del dinero?

15)  ¿Tenemos un proyecto de vida e intereses en común?

16)  ¿Hemos sido absoluta y totalmente sinceros en cuanto al número de hijos que estamos dispuestos a tener y sobre cuánto esperar antes de tenerlos?

17) ¿Ya decidimos qué método anticonceptivo vamos a usar?

18)  ¿Estamos de acuerdo en el tipo de educación (religiosa/laica/alternativa) que recibirán nuestros futuros hijos?

19) Si hay hijos de relaciones anteriores, ¿ellos vivirán con nosotros?

20) Si la anterior pregunta es afirmativa, ¿quién se hará cargo de los gastos de esos hijos?

21)  ¿En caso de que no podamos tener hijos propios estamos dispuestos a aceptar esta situación, e incluso a adoptar?

22) ¿Ya decidimos si manejaremos el dinero en forma conjunta o en cuentas separadas?

23)  ¿Sabemos perfectamente qué deudas pendientes, responsabilidades adquiridas y bienes tiene cada uno?

24) ¿Admiro profesionalmente a mi pareja y viceversa?

25) ¿Sé con quién me caso? ¿Estoy segura/o de que se trata de una persona leal y fiel?

26) ¿Mi pareja encaja bien en mi realidad socioeconómica y yo en la suya?

27)  ¿Entre nosotros no existen los celos profesionales?

28) ¿Llegamos a un acuerdo justo sobre cómo manejar -desde el punto de vista financiero- la vejez de nuestros padres?

29) ¿Tenemos claro quién hará ciertas labores de  la casa como cocinar, limpiar y servir?

30) ¿Me gustan los amigos de mi pareja y soportaré verlos y frecuentarlos el resto de mi vida?

31) ¿Puedo decir que hemos tenido un muy buen noviazgo?

32) ¿Me encanta mi nueva familia política y me he integrado muy bien a su estilo?

33) ¿Si alguna vez llegamos a separarnos, temo que mi pareja o su familia se conviertan en mis peores enemigos?

34) Los dos estamos dispuestos a poner límites sanos a la intervención de los suegros?

35) ¿Si alguno recibiera una gran oportunidad de trabajo lejos de la familia, nos mudaríamos?

36) ¿Compartiremos las fiestas navideñas y demás celebraciones familiares de forma equitativa?

37) ¿Tolero sus pasatiempos o no me agrada para nada su forma de pasar el tiempo libre?

38) ¿Estamos de acuerdo sobre la posibilidad de que mis padres o suegros vivan con nosotros en caso de viudez, vejez o enfermedad?

39) ¿Llegamos a un acuerdo sobre la libertad que tendremos los dos para frecuentar a nuestros amigos?

40) ¿Me he realizado profesionalmente? ¿Sé que el matrimonio no estropeará el plan de crecimiento que me he trazado?

41) ¿Perdonaríamos una infidelidad?

42) ¿La gente que más me quiere está feliz y tranquila por mi elección?

43) ¿Es mi pareja cariñosa en el grado y la manera en que me gustaría?

44) ¿Nos escuchamos en verdad el uno al otro y respetamos las ideas y quejas que uno tiene?

46) . ¿Hay actualmente algo en lo que no estemos listos a renunciar para cuando estemos casados?

47) Cuando mi pareja se enferme, ¿sabré cuidarla y comprenderla?

48) ¿Cada uno siente que el otro le escucha con atención y justicia cuando se trata de proyectos de futuro o de quejas sobre lo pasado?

49) Si eliminamos la atracción física de nuestra relación, ¿qué quedaría?

50) ¿Nos sentimos completamente seguros en el mutuo compromiso del matrimonio y confiamos en que este enlace sobrevivirá a una multitud de adversidades que enfrentemos?