Cuando alguien no es para tí.

El amor es algo tan simple, pero también muy complejo. Es algo que nos puede hacer muy felices, pero indudablemente, también nos puede hacer sufrir. Y es que hay relaciones tan poco saludables que nos causan más tristeza, decepciones y dolor que alegría y satisfacción. Sin embargo, por alguna razón que ni nosotros sabemos, nos aferramos en mantenerlas. Nos empeñamos una y otra vez en volver a intentarlo, nos agarramos de palabras y actitudes que no tienen nada que ver con la realidad, mucho menos, con la persona que amamos. Terminamos tan confundidos y perdidos en la irrealidad, en esa sensación entre el amor que desearíamos tener y el que realmente estamos viviendo que no sabemos ni qué hacer.

No, no está mal querer a alguien con todo tu corazón, ni luchar por ese amor y empeñarse en que las cosas funcionen. Lo que no está bien, es no que no exista reciprocidad, sentirte mal al no ser correspondido, y sobre todo, quedarte ahí para ver si esa persona, en algún momento, decide cambiar de opinión y de la nada, como por arte de magia, decide amarte tanto como tú la amas.

Es verdad que quien no arriesga, no gana, pero a veces apostar todo por una relación complicada, definitivamente, no vale la pena. Eso de dar todo sin esperar nada a cambio, me parece una teoría un tanto conformista, porque aunque luches por ese amor que sientes si la otra parte no contribuye, terminará enfriándose. Además, si esa persona te amara de verdad, no dudaría en demostrártelo, por lo tanto, no tendrías porque luchar.

Quizá hubo un momento en que esa persona sí te amaba, pero algo pasó en el camino, en algún punto ese hilo que los unía se rompió, se escapó “la magia”. Sigue leyendo

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¿Por qué fracasan tantas relaciones de pareja y matrimonios?

fracaso noviazgo

Esta mañana, después de desayunar me he puesto a leer uno de los últimos libros sobre pareja que compré en una librería cristiana. Siempre que puedo leo artículos o libros sobre este tema. Algunos quizás piensen que estoy obsesionada pero no es así. Simplemente me parece un tema interesante en el que invertir parte de mi tiempo y profundizar.

Algunas personas invierten tiempo en practicar un deporte o un idioma. A mi el tema de la pareja me parece interesante y siempre aprendo algo nuevo. Además es un tema que si algún día llego a casarme, me servirá haber leído tanto, porque me habré preparado mejor para el matrimonio. Y si es la voluntad de Dios que permanezca soltera, podré ayudar a otros con mis conocimientos, como ya hago por medio de este blog. Por lo tanto, es un tema que me enriquece personalmente y que también me ayuda a enriquecer las vidas de otras personas sea cual sea la voluntad de Dios para mi vida.

Mientras leía el capítulo 3 del libro, sentí la impresión de haber descubierto porqué fracasan tantos noviazgos y tantos matrimonios. Está claro que si un noviazgo fracasa es porqué no tiene las bases adecuadas. Pero es todavía más doloroso cuando un matrimonio fracasa; sobre todo si hay niños de por medio.

Si un matrimonio se rompe es porque la mayoría de las veces, su noviazgo no tenía buena base y no supieron identificar a tiempo la estructura deficiente sobre la que estaban construyendo su matrimonio. Aun con la estructura adecuada, la vida a veces nos presenta retos que hacen que en todo matrimonio haya problemas y pequeñas crisis, pero imagina cuánto se agrava la situación si la base sobre la que se estableció el noviazgo y el matrimonio no es una buena base. Los problemas se multiplican.

Conozco personalmente a un pastor que dice “que la mayoría de los matrimonios no están aprobados por Dios”. Reconozco que al principio cuando oí por primera vez esta frase de sus labios, me quedé pensativa, pero como ya había leído algunos libros sobre noviazgo no la consideré una idea del todo descabellada. Es de esas frases que se te quedan grabadas en algún rinconcito de tu cerebro y permanecen allí para toda la vida.

Han pasado años desde que la escuché, he leído muchos más libros sobre noviazgo cristiano, y a día de hoy, observando ciertos noviazgos y ciertos matrimonios, puedo decir que es cierto, la mayoría de los matrimonios que se casan no tienen buenas bases o no son relaciones aprobadas por Dios.

Me doy cuenta de que la mayoría de las veces que una nueva pareja se forma, ponen por encima sus sentimientos y deseos antes que la voluntad de Dios para su vida con respecto a la pareja. Incluso cuando dos personas están orando con respecto a una relación, pueden estar perfectamente anteponiendo sus propios deseos a la voluntad de Dios y creen que solo por el hecho de estar orando, Dios ya está bendiciendo su relación.

Se inician noviazgos demasiado rápido, muchas veces sin una base previa de amistad profunda. Se declaran sentimientos al mes de haber conocido a una persona , sin haber estudiado a fondo su carácter, y luego se ora y si todo marcha aparentemente bien según ellos,  muchos ya creen que su noviazgo ya está bendecido por el hecho de estar orando, y sin embargo pueden estar muy equivocados.  Sigue leyendo