Cuando alguien no es para tí.

El amor es algo tan simple, pero también muy complejo. Es algo que nos puede hacer muy felices, pero indudablemente, también nos puede hacer sufrir. Y es que hay relaciones tan poco saludables que nos causan más tristeza, decepciones y dolor que alegría y satisfacción. Sin embargo, por alguna razón que ni nosotros sabemos, nos aferramos en mantenerlas. Nos empeñamos una y otra vez en volver a intentarlo, nos agarramos de palabras y actitudes que no tienen nada que ver con la realidad, mucho menos, con la persona que amamos. Terminamos tan confundidos y perdidos en la irrealidad, en esa sensación entre el amor que desearíamos tener y el que realmente estamos viviendo que no sabemos ni qué hacer.

No, no está mal querer a alguien con todo tu corazón, ni luchar por ese amor y empeñarse en que las cosas funcionen. Lo que no está bien, es no que no exista reciprocidad, sentirte mal al no ser correspondido, y sobre todo, quedarte ahí para ver si esa persona, en algún momento, decide cambiar de opinión y de la nada, como por arte de magia, decide amarte tanto como tú la amas.

Es verdad que quien no arriesga, no gana, pero a veces apostar todo por una relación complicada, definitivamente, no vale la pena. Eso de dar todo sin esperar nada a cambio, me parece una teoría un tanto conformista, porque aunque luches por ese amor que sientes si la otra parte no contribuye, terminará enfriándose. Además, si esa persona te amara de verdad, no dudaría en demostrártelo, por lo tanto, no tendrías porque luchar.

Quizá hubo un momento en que esa persona sí te amaba, pero algo pasó en el camino, en algún punto ese hilo que los unía se rompió, se escapó “la magia”. Sigue leyendo

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¿Porqué la mayoría de las relaciones no sobreviven?

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Estoy seguro que vd ha visto o leído la famosa obra de teatro de Shakespeare “Romeo y Julieta”. Cuando Romeo vio a Julieta a través de una habitación llena de personas, algo así como “amor a primera vista” explotó dentro de él. Cuando tuvieron oportunidad de hablar, Julieta sintió las mismas emociones impetuosas. Aunque sus familias se habían jurado enemistad los dos jóvenes se enamoraron sin remedio el uno del otro.

Quizás vd ha experimentado emociones similares. Así como de apasionados y salvajes son estas emociones, generalmente no duran mucho tiempo – al menos en esta forma y grado de pasión.

Las psicólogas Ellen Berscheid y Elaine Walser han llegado a la conclusión de que la atracción ocurre cuando:

1) Creemos que les caemos bien a otras personas.

2) Hay gran similitud entre sus puntos de vista y los nuestros sobre temas políticos, sociales, económicos y religiosos.
3) están deseosos de apoyarnos si estamos solos, temerosos o bajo tensión. En realidad, las investigaciones empíricas indican que nuestra selección de una pareja está diseñada para mejorar nuestra propia estima. Cuando experimentamos una fuerte oleada de emociones hacia una persona, se debe en parte a que nos sentimos muy estimados. Parte de nuestro amor hacia esa persona se debe a que él o ella nos hace sentir bien en cuanto a nosotros mismos. La realidad es que el amor es un agente poderosamente terapéutico en todas las relaciones.

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Primero sana tu corazón

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Es increíble como en el amor podemos tropezar mil veces en el mismo asunto, pareciera que muchos son amantes del dolor que causan las equivocaciones en el ámbito amoroso y más específicamente en el noviazgo. Lastimosamente hoy en día es difícil mantener un solo noviazgo antes de llegar al Matrimonio, por lo general los solteros de hoy en día están tan acostumbrados a comenzar una relación, terminarla, luego comenzar otra y terminar y así sucesivamente. Eso habla muy mal del poco compromiso que existe, tanto para tomar la decisión de entablar un noviazgo, como también de amar a la persona con la cual se entabla la relación. Por eso hoy quiero hablar de este tema: “Primero sana tu corazón” y cuando hablo de “sana” no me refiero a algo que tú vayas a hacer, sino algo que Dios tiene que hacer en ti, antes de entablar una nueva relación.

Este artículo va dedicado para todas aquellas personas que terminaron mal una relación de noviazgo y cuando comenzaron otra al poco tiempo, también les fue muy mal. Comenzaste una relación que creíste que era la perfecta La mayoría de solteros hoy en día, ni se molestan en consultar a Dios antes de entablar una relación, simplemente buscan a alguien que les guste (por lo general se fijan en lo exterior) y luego se lanzan a la cacería y en muchas ocasiones consiguen su presa. Pero la realidad cristiana tendría que ser otra, alguien que se haga llamar cristiano e hijo de Dios, tendría que consultar a su Padre antes de entablar una relación.

Recordemos que esto no es un juego, ni una caja de sorpresas en la cual “por suerte” encontraras a la mujer o el hombre de tu vida. ¡No! Esto del noviazgo tendría que ser algo serio, un compromiso tanto con Dios, como con la persona a la que le declararas tu amor. Si tú eres de los que piensan: “No, yo no tengo que consultar a Dios, yo solo tengo que buscar a alguien, porque Dios no vendrá y me la pondrá en mis narices y me dirá: “Esa es”, por lo que yo tengo que buscarla y probar a ver si esa es o no”. ¡Vaya!, Con todo respeto: ¡Que equivocado estas!, ¿Quién te ha dicho que eso es así?, ó ¿Qué te hace pensar que lo que tú piensas o crees es lo que Dios también piensa o cree sobre ese asunto?, soy sincero y lo he dicho muchas veces: Yo no soy dueño de la absoluta verdad, lo que yo escribo es mi punto de vista personal que he obtenido en base a varios años en este Ministerio y sobre todo en mi experiencia personal, pero a pesar que la Biblia no habla sobre “noviazgo” en sí, ni existe esa palabra, entonces tenemos que recurrir a algunos versículos que nos orienten a vivir una vida que agrade a Dios y el noviazgo no tendría que ser la excepción en el sentido de agradar a Dios en todo lo que haces. La Biblia dice: “Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” Salmos 37:5 (Nueva Traducción Viviente).

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