La seriedad del pacto matrimonial

pacto matrimonial joshua harris

El amor que demostramos en el noviazgo o en las citas, no sólo le muestra al mundo el amor de Cristo, sino que también nos prepara para futuras relaciones. En la actualidad al relacionarse con otras personas, estamos estableciendo patrones que llevaremos con nosotros al matrimonio. Por esta razón no solo debemos practicar el amor sin fingimiento, sino también el tipo de amor que tiene su fundamento en el compromiso.

Hoy en día podemos observar en nuestra sociedad demasiados divorcios y engaños. Puedes hacer una simple prueba- ¿Cuántos de tus compañeros provienen de hogares rotos? Creo que esta tendencia va a incrementar una más, en la medida que las próximas generaciones se involucre frecuentemente en noviazgos a corto plazo y que también lo hagan a edades cada vez más temprano. Parece ser que le noviazgo y las citas como lo conocemos en la actualidad, no nos preparan para el matrimonio, al contrario, el mismo puede ser un campo de entrenamiento para el divorcio. No podemos poner en práctica un compromiso de por vida, en una serie de relaciones a corto plazo.

¿Esto significa que debemos casarnos con la primera persona que se cruce por nuestro camino? No. Debemos considerar el matrimonio con mucho cuidado y cautela y estar dispuestos a terminar una relación si es que Dios nos muestra que eso es lo que debemos hacer. No es sabio apresurarnos a entrar en una relación matrimonial, simplemente porque nos hemos involucrado románticamente con una persona. La mentalidad errada que tanto prevalece hoy en día, no está relacionada con la decisión de escoger un cónyuge.

Muchos de nosotros hemos caído presa de la idea de que debemos procurar el romance, sólo por amor al romance mismo. En otras palabras:”voy a tener cierto nivel de intimidad contigo, sólo porque se siente bien hacerlo, y no porque estoy considerando en oración y con seriedad el matrimonio”.

Esta actitud no es justa para la otra persona y además es una terrible preparación para el matrimonio.
¿Quién quiere casarse con un individuo que termine con una relación en cuanto comiencen a disminuir los sentimientos románticos? ¿Quién quiere casarse con una persona que ha desarrollado el hábito de romper sus relaciones y va en busca de una nueva persona cuando aparece el más mínimo obstáculo?

Debemos comprender que el compromiso de por vida que muchos de nosotros estamos anhelando en nuestro futuro matrimonio, no lo podemos aprender o practicar en un estilo de vida de relaciones a corto plazo. Hasta que no nos comprometamos a procurar que nuestras relaciones funcionen por el resto de su vida “y sí, ciertamente es un gran compromiso” estaremos fallándole a otros y a nosotros mismos, al involucrarnos mientras tanto, en relaciones amorosas a corto plazo. El verdadero amor espera, y no sólo por la relación sexual. El verdadero amor espera por el momento adecuado para comprometernos con el amor que es al estilo de Dios – inquebrantable, incansable y totalmente comprometido.

Fragmento tomado del libro “Le Dije Adios a las Citas Amorosas” Joshua Harris

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El sentido del pacto

“Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable y llegó a quererlo como a sí mismo. Tanto lo quería, que hizo un pacto con él: Se quitó el manto que llevaba puesto y se lo dio a David; también le dio su túnica, y aun su espada, su arco y su cinturón” (1 Samuel 18:2-4) 

Ya hemos visto que el matrimonio es concebido en la Biblia como un pacto. Lo que corresponde ahora es establecer bajo qué condiciones es un pacto y en qué consiste dicho pacto.

Gary Chapman en su libro El matrimonio: Pacto y compromiso (2004) señala algunas características de un pacto.

1. Un pacto está motivado por el beneficio de ambas partes. Tanto en el caso de Jonatán y David como entre Rut y Noemí, el pacto fue motivado para beneficiar a ambas partes. En el matrimonio, cada cónyuge se compromete con el bienestar del otro. Es una entrega mutua que tiene como único fin prodigar lo mejor para que cada uno tenga la gratificación que precisa para sus necesidades.

2. El pacto se basa en promesas incondicionales. Cuando Rut sigue a Noemí no le dice “iré a ver qué pasa”. La sigue de manera incondicional. En el caso de Dios, aunque el pueblo falló una y otra vez, Dios mantuvo su promesa en el pacto. No se puede construir una relación de pareja basada en promesas condicionales.

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