La elección de la pareja

De entre las decisiones más importantes de la vida, destaca de una forma especial la elección de la pareja con la que compartir un proyecto de vida. Si pensamos en los diferentes factores que pueden influir en la felicidad de los seres humanos, como pueden ser: el nivel cultural, la calidad de sus relaciones sociales, la salud, el nivel económico, la realización profesional, etc se valora que la elección de la pareja es el factor más determinante, al punto de que va a incidir en más de un 80% en ese nivel. Estamos, por tanto, abordando en este tema un asunto crucial.

Factores que intervienen en la elección de la pareja:

1) El gustarse : las personas se sienten atraídas, “se gustan”, disfrutan estando juntas y se ven de una forma positiva. Juegan un papel muy importante las sensaciones a través de los sentidos (vista, oído, olfato…) y el sistema hormonal.

2) El enamoramiento tiene ya unos componentes más emocionales, interviniendo la afectividad, aunque en su forma más molecular o simple.

Es muy importante no olvidar que conviene tener, en las fases que estamos citando, sabiduría y prudencia, pues a veces las sensaciones y las emociones pueden ser muy engañosas. Ignorarlo supone, en muchas ocasiones, sufrir y lamentar decisiones y actuaciones que no convenían, como las que se pueden dar cuando la sexualidad interviene demasiado precozmente.

3) El amor: En un proceso saludable se irá alcanzando el amor, que es un sentimiento más proffundo, donde no deberá desaparecer el gustarse ni el enamoramiento, y donde se profundizará la relación. En lo que respecta al amor hay que decir que no hay texto más hermoso y más revelador que el encontrarnos en la carta dirigida por el apóstol Pablo a los Corintios, en su capítulo 13 (su lectura, sin duda es indispensable). Cuando leemos estos párrafos comprendemos algunos aspectos muy importantes:

– Que el amor supone darse, renuncia, madurez, salir de nuestro mundo y encontrarnos con la necesidad del otro en un marco de entrega auténtica que busca el bien de la persona amada. Sobre este amor se puede decidir compartir una vida y formar una familia con grandes garantías.

4) Las personalidades y las leyes de la atracción.

A) Las personalidades. Los distintos temperamentos, caracteres y personalidades van a influir mucho en la elección de la pareja. Por ejemplo, a nivel de temperamento, es muy difícil que una persona de temperamento colérico se enamore de otra persona de ese mismo temperamento, especialmente si ambos lo son de una forma marcada.

B) Las leyes de la atracción.

a) Desde la igualdad o semejanza en gustos, ideas, etc

b) Desde la complementariedad. Es como si dos piezas de un puzzle se unieran. Uno encuentra en el otro lo que le complementa. Puede ser positivo si no genera dependencia sino crecimiento.

c) Desde la carencia. Es como si hubiera un hueco que se rellena por medio del otro. Por ejemplo: una chica muy tímida puede quedarse “enganchada” de un chico por su gran capacidad de relacionarse con la gente, incluso sin ser el tipo de persona que más le gusta. El muchacho puede convertirse en un instrumento para salir de la limitación que siente. Las relaciones que se forman de esta forma no suelen ser perdurables.

d) Desde los proyectos de vida. Puede ser muy atractivo encontrarse con alguien que ocmparte el mismo tipo de proyecto de vida. Grandes relaciones se han formado por este medio, aunque deben concurrir otros elementos para que tenga resultados perdurables.

e) Desde los valores y la espiritualidad. Sin que sea excluyente de otros elementos, constituye un tipo de relación muy sólida y que fomenta el crecimiento de la pareja, formando al propio tiempo vínculos muy fuertes.

5. El carácter. Y no nos estamos refiriendo al carácter de la otra persona, sino al propio. Si una persona cultiva su carácter, si crece como persona… difícilmente se enamorará, por ejemplo, de una persona conformista consigo misma y que no aspira a crecer. En muchas ocasiones se ha pensado hacer una lista con las características que debe tener nuestra pareja, cuando en realidad lo más importante es que se cultiven las propias características personales. A partir de ahí, la persona se sentirá atraída por un tipo u otro de personas.

6) Dios. El creyente entiende que si tiene tanta trascendencia la elección de la pareja, Dios no puede quedarse al margen. El ser humano es un ser limitado en el tiempo y en el espacio. No ocurre así con Dios, pudiendo guiarnos en esta decisión que es de las más importantes de la vida.

Otros aspectos a tener presentes:

La edad: La edad de los miembros de la pareja es un factor también importante. Por una parte, los matrimonios cuyos contrayentes no superan los 20 años tienen un pronóstico de ruptura manifiestamente mayor que cuando se contrae matrimonio con edades más avanzadas. Por otra parte, los matrimonios en edades bastante avanzadas pueden encontrarse con la dificultad de que las personalidades están muy estructuradas, lo cual pedirá de la pareja un esfuerzo suplementario. También hay que tener en cuenta las diferencias de edad de la pareja y mirar no sólo el presente sino el futuro.

El tiempo de noviazgo: La duración de las relaciones antes del matrimonio no debe ser excesiva, pero nunca debiera tampoco ser menor de un año. Lo ideal puede oscilar entre dos y tres años. Hay un proceso que debe ser seguido. La pareja debe conocerse y madurar para entrar en la nueva etapa del matrimonio.

En el libro de Eclesiastés leemos: “Todo tiene su tiempo y todo lo que se hace debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). Podríamos decir también que “todo necesita su tiempo”, y especialmente una relación.

La realización de un curso prematrimonial: Está constatado que hacer algún curso de formación previamente (o si no se ha hecho antes, en el propio matrimonio) favorece el pronóstico del mismo. Es importante dar la debida importancia a la formación, a la comunicación y a la reflexión en pareja en torno a los temas que les conciernen. En diferentes estadísticas se puede apreciar que los problemas principales de las parejas en el matrimonio tienen que ver con:

a) La comunicación

b) Temas relacionados con los hijos

c) La sexualidad

d) Las finanzas

e) El abuso

Sobre estos y otros temas de gran importancia hay que hablar y formarse con la ayuda de personas especializadas, cursos adecuados, lecturas, etc

El siguiente texto de la Escritura nos puede ser útil a manera de conclusión: “Hijo mío no se aparten estas cosas de tus ojos; guarda la prudencia y la reflexión, y serán vida para tu alma y gracia para tu cuello. Entonces andarás por tu camino confiadamente y tu pie no tropezará” (Proverbios 3:21-23)

Pastor Antonio Martínez

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En la sala de espera parte II

solteria

En el post anterior ( En la sala de espera parte I) quedamos en que trataríamos el tercer punto sobre la temida sala de espera: Es de Dios y no del diablo.

La afirmación anterior seguro que impactó a muchas mentes, pero en la actualidad muchísimas personas ven la soltería como algo dañino, como algo feo, puesto por el diablo para atormentarlos y hacerlos sufrir, y nada está más alejado de la verdad. La sala de espera no es mala, no es dañina, no es la etapa “de maldición” del ser humano; se trata de la etapa más productiva, santa, poderosa y sanadora del corazón creada por Dios mismo.

Juan 4:27: “En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o ¿qué hablas con ella?

Este versículo si que es impresionante. Los discípulos se MARAVILLARON de que Jesús estuviera hablando con una mujer. Jesús  Jesús vivió toda Su Vida soltero, pero NO solamente eso, sino que permaneció APARTADO de toda relación emocional con una mujer. La pregunta que cabe aquí es…porque?

Jesús es el Soltero más famoso de la historia. El tenía 33 años y era soltero al final de Su Ministerio, en una época cuando los jóvenes se casaban entre los 15 y 18 años. En proporción, es como que hoy tuviera 48 años y estuviera aún sin casarse. ¿Te imaginas la presión social que pudo haber enfrentado? ¿Te imaginas cuántas veces y por cuántos años pudo haber escuchado que lo “había dejado el tren”?

El era Maestro de discípulos que ya estaban casados, así que todos a su alrededor ya habían vivido lo que era un feliz matrimonio. Añade a esto que Su madre decía que El no había nacido de varón, sino milagrosamente de Espíritu Santo, y tienes todos los elementos para un escándalo social en este hombre que robaba titulares de prensa. Pero Jesús no cedió ante la presión. El no se afligió ni dejó que esos pensamientos se apoderaran de él. El aprovechó su soltería. El no fue soltero de 33 años por casualidad ni por error. El escogió esa edad y ese estado civil con un plan, porque era el más apropiado para dedicarse al Ministerio que el Padre le había indicado. Era el mejor status social para cumplir Su Misión y Propósito en la tierra.

Dios DETERMINÓ que Jesús vivirá TODA su vida en la tierra Soltero, El vivió Su vida total en la sala de espera. Pero la revelación que consolará tu corazón es: que fue Dios mismo quien diseño ese estatus para la vida de Jesús, su soltería era a causa de Dios y no a causa del diablo. La Sala de espera es parte del Plan de Dios para nuestra vida, es para nuestro BIEN.

Esto es más profundo de lo que pareciera, el hecho de saber que es BUENO y no malo, y de conocer el hecho de que es de DIOS y no del enemigo, cambia radical y profundamente la idea que tenemos acerca de la soltería…nuestra gran sala de espera; ya que el matrimonio no es la “salida y el fin” de nuestra soltería, es la continuación a las Bendiciones que empezamos a provocar en nuestra Sala de espera.

Cuando esta soltería se hace mas larga no significa que Dios nos abandonó y que el enemigo esta haciendo maldades con nosotros…se trata simplemente de que Dios quiere aún formar un área, una sección más que aún hace falta ser pulida y forjada en fuego para convertirse en joya preciosa y cumpla su objetivo de vida. La Sala de espera no es un lugar de tormento es un lugar de Preparación divina, emocional y humana; es nuestro ring de entrenamiento, es nuestra Universidad de la vida…es NUESTRA Sala de Intimidad con Dios, es el lugar donde El MAS nos habla a lo largo de nuestra vida humana, porque es el tiempo clave en que forjas tu Destino y Propósito en la tierra.

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En la sala de espera parte I

esperando a la pareja ideal

¿Esperar o no esperar?

La pareja idónea es REAL y nos ama con las cuatro cualidades del Amor verdadero, ¿pero y ahora? ¿cuanto debo esperar? La soltería. Esa etapa de nuestra vida donde estamos solos, el dilema ocurre cuando esa etapa se convierte en un periodo donde ya no son días o meses, sino años…. ¿qué hacer? ¿es el destino? ¿nacimos para la soledad? La palabra soltería se deriva de “estar solo”, en otras palabras es un periodo donde se está completamente solo sin compañía. ¿Pero es parte del Plan de Dios que pasemos épocas de soltería? ¡Es su propósito que vivamos nuestro propio desierto? ¿es mala la soledad? Pero la pregunta clave y más importante aquí sería: cuando, y como y dónde aparecerá MI pareja? Hay forma real de saberlo y/o acelerar el proceso?

Hay puntos muy IMPORTANTES que debes no solo saber sino aplicar en tu vida acerca de este maravilloso (sí, maravilloso) periodo de soltería:

1) ¡Nacimos para ser solteros eternos!

Te voy a preguntar algo que te va a revelar una verdad que te va a sacudir poderosamente: ¿Dios es soltero? la respuesta es SÍ. Cuando Dios creó a la humanidad creó a Adán a su imagen y semejanza y ya, no fue sino al paso del tiempo que Dios notó al hombre triste y entonces creó a la mujer como su ayuda idónea. ¿Cuál es el punto? Pues que Dios nunca tuvo contemplado en el plan original de la Creación un estado distinto para el ser humano que el de la soltería. La pareja idónea fue creada por causa del ser humano. El ser humano es capaz de ser feliz soltero. Esta afirmación seguro sacude a muchísimas mentes en la actualidad.

¿Sabías que una de las causas más comunes del porqué muchas parejas fracasan es porque van con la idea de que la otra persona los va a hacer completamente felices . ¿Sabes qué pasa? que ambos llegan al altar esperando que la otra persona los haga felices… lo cual significa que ninguno de los dos es todavía feliz. CUANDO UNA PERSONA NO HA SIDO FELIZ EN LA ETAPA DE SOLTERÍA EN SU VIDA, TAMPOCO PODRÁ SERLO EN LA CASADA, PORQUE NO HA APRENDIDO A SER FELIZ. LA FELICIDAD NO SE APRENDE CON LA PAREJA, LA FELICIDAD ES LA CONSECUENCIA DE CONOCER PERSONALMENTE A JESÚS.

Pero imagínate la situación: dos personas que nunca disfrutaron su soltería, no eran felices en ella, así que se juntan con la persona que tiene las curvas más grandes y los ojos más lindos, ambos esperando que ahora si el otro me haga feliz… ¡pero ninguno de los dos sabe que es eso! por lo que al año se están separando decepcionados de que la pareja no los hizo felices… y siguen buscando la felicidad en otra persona o en su exterior… CUANDO LA FELICIDAD RADICA EN TU INTERIOR.

La soltería es la etapa donde el ser humano aprende a ser feliz, se desarrolla y crece emocionalmente… como seres humanos hemos caído en el error de creer que nuestra área emocional se forja en el noviazgo o en el matrimonio, pero NO es así, tu área emocional la forjas en la soltería. En esa etapa tu maduras tu autoestima, tu felicidad, tu amor a Dios y al prójimo, tus metas, tu intimidad con Dios… en otras palabras, te mantienes “sanando tu corazón”, pero el dilema es que muchas personas (muchísimas diría yo) usan su soltería para hacer LO OPUESTO, es decir para paralizar su corazón, llenarlo de miedos, temores, rencores, soledad, sin metas, inmaduras, sin intimidad con Dios… en otras palabras “enfermando el corazón” y es por eso que la mayoría de personas tienen a la soltería como la “etapa fea” de la vida. Y NO ES ASÍ, ES UNA ETAPA INCREÍBLE, MARAVILLOSA Y BASE PARA TODA LA VIDA EMOCIONAL. Debemos de romper el paradigma acerca de esta grandiosa etapa llamada soltería.

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