68 equivocaciones comunes a la hora de elegir pareja

  1. Creer que “uno no decide de quien se enamora”. El amor es una decisión, no una casualidad.
  2. Pensar que el ser miembro de una familia disfuncional no va a afectar la relación. No creas que “uno no se casa con la familia” cuando en realidad somos el reflejo de nuestra crianza y educación familiar
  3. Minimizar los defectos del otro con la falsa creencia que el amor todo lo puede cambiar.
  4. Iniciar una relación sentimental  con alguien que le está siendo infiel a su actual pareja
  5. No tener a la hora de iniciar la relación, un proyecto de vida claro y definido en donde se establezcan prioridades, metas y proyectos medibles en el tiempo.
  6. Fantasear con relaciones “perfectas” o de cuento de hadas.
  7. Iniciar relaciones con personas a las que no se les admira por su desarrollo profesional, inteligencia o personalidad.
  8. Suspender proyectos personales al iniciar una relación.
  9. Ignorar los defectos del otro suponiendo cambios a futuro.
  10. Iniciar una relación con una persona adicta sin un proceso de recuperación efectivo.
  11. Suponer que su falta de compromiso cambiará con el paso del tiempo.
  12. Iniciar relaciones sentimentales con compañeros de trabajo, subalternos o jefes.
  13. Pensar que el nivel socio- económico no tiene importancia.
  14. Relaciones que han partido del irrespeto o la irresponsabilidad.
  15. Regresar con parejas que en el pasado han sido nocivas.
  16. No escuchar “la voz de la conciencia”.
  17. Iniciar relaciones con personas adictas al alcohol que son agresivas.
  18. Cuando al otro le cuesta hablar de sus emociones.
  19. Pasar por encima de valores, principios o ética personal por una pareja que parece “gustarnos demasiado”.
  20. Buscar pareja en bares.
  21. Confundir amor con enamoramiento.
  22. Sostener económicamente una relación poniendo en riesgo las finanzas personales.
  23. Cuando se elige a la pareja para no sentirse solo porque ya se ha pasado de cierta edad.
  24. Cuando tu familia no acepta a tu pareja.
  25. Cuando se afecta el rendimiento laboral.
  26. Cuando insistes en entrar en una relación con alguien que te ha mentido.
  27. Cuando sientes que si te muestras como eres al otro no le vas a gustar.
  28. Cuando el gusto por alguien te cambia el apetito o el sueño.
  29. Cuando escoges una pareja por imposición.
  30. Cuando mientes para estar con la otra persona.
  31. Confundir admiración con obsesión.
  32. Sustituir un vicio (alcohol, drogas, comida, internet, juego, entre muchos otros) por una relación de pareja.
  33. Cuando tus creencias religiosas son muy distintas a las del otro.
  34. Cuando el otro no cree en el matrimonio, hijos o futuro y tu si.
  35. Entrar en una relación con una persona impuntual.
  36. Cuando los valores del otro son negociables.
  37. Cuando tus estados de ánimo dependen del otro.
  38. Cuando percibes celos en el otro y lo justificas pensando que te cela porque te quiere.
  39. Percibir actitudes controladoras y posesivas.
  40. Cuando no sabes cuál es tu verdadera identidad o no sabes cómo construirla.
  41. Cuando confundes ego y orgullo(soberbia) con dignidad.
  42. Olvidar que por lo general “lo que empieza mal, termina mal”.
  43. Aceptar condiciones que no te agradan para poder estar con la otra persona o iniciar una relación de pareja.
  44. Creer que la diferencia de edad no se llega a notar emocionalmente con el tiempo.
  45. Cuando has tenido relaciones conflictivas y sigues pensando que puedes tener una pareja sin involucrar sentimientos.
  46. Entrar en una relación justo saliendo de otra, sin tener espacio para asimilar el duelo.
  47. Aislarte de tu realidad por una persona que te promete una vida distinta.
  48. Escoger una pareja únicamente por su apariencia física.
  49. Abandonar a tus hijos por una pareja que no los acepta.
  50. Pensar que lo que haces por el otro va a ser devuelto de la misma forma.
  51. Comprar afecto con regalos.
  52. Pensar que aguantar es lo mismo que tolerar.
  53. Olvidar que tu pareja ya ha sido educada y criada en su hogar y que no es tu tarea continuar haciéndolo.
  54. Buscar una figura paterna o materna en tu pareja.
  55. Sentirte ignorado y aún así continuar haciendo cosas para llamar la atención.
  56. Imaginar que con cada persona que conoces vas a entablar una relación seria.
  57. Empezar por el sexo y terminar con el arrepentimiento.
  58. Considerar que la pareja es un trofeo para alcanzar.
  59. Iniciar una relación cuando aún tienes sentimientos por alguien más.
  60. Hablar de antiguas parejas más de la cuenta (intimidades y experiencias).
  61. Rechazar buenas parejas porque no te hacen sentir la misma “pasión” que aquellas parejas que sabes que no te convienen.
  62. No reconocer cuando se es adicto a las relaciones de pareja (necesidad de tener pareja en todo momento, parejas tóxicas, sufrimiento, incapacidad para abandonar las relaciones tormentosas, entre otras).
  63. Prometer lo que no se puede cumplir.
  64. Tener parejas a larga distancia durante periodos muy prolongados.
  65. Inventar historias acerca de tu vida para parecer más interesante o impresionar.
  66. Poner en riesgo tu seguridad por estar con alguien.
  67. Pensar en dejarlo todo (país, trabajo..) por una relación con alguien que no se conoce personalmente (internet).
  68. Iniciar una relación por lástima.

Autor: Karen Lagenbeck, Terapeuta emocional

El amor tiene 5 etapas, pero la mayoría de las parejas no pasan la tercera

El psicólogo Jed Diamond descubrió las etapas del amor. Trabajó como terapeuta de parejas y familias por más de 40 años y se dio cuenta de que el amor tiene 5 etapas y que las mayoría de las personas al llegar a la tercera etapa se van en busca de un nuevo amor, creyendo que la relación anterior falló.

Todo el mundo quiere tener un amor, alguien con quien envejecer juntos y compartir momentos importantes de sus vidas. Pero pocos están dispuestos a ir más allá de la tercera etapa, por eso vemos tantos divorcios.

El Dr. Jed explica que muchas personas creen que estaban con la persona equivocada, pero es porque no entienden que la tercera etapa es sólo el comienzo de un amor fuerte y duradero.

Etapa 1: El enamorarse. Esta es la etapa que todo el mundo ha experimentado alguna vez. Es cuando nos vemos con la persona a quien amamos en el futuro, imaginas que esa persona va a satisfacer todos tus deseos y completar tu vida. Es cuando el cuerpo libera hormonas como la dopamina, lo que da una sensación de felicidad y satisfacción. La pareja enamorada cree que estos sentimientos permanecerán para siempre, pero no es del todo así.

Etapa 2: Se convierten en una pareja. En ese momento la pareja se enamora más, los sentimientos se tocan más y se convierten en una pareja. Por lo general, en esta etapa es que los dos se casan y tienen hijos. Construyen una familia y, teniendo las dificultades de la crianza de los hijos, el amor entre ellos es más profundo y se desarrolla más. Es entonces cuando la pareja se siente unida, segura, feliz y cómoda.

Etapa 3: Decepción. Para muchas parejas esta etapa es el principio del fin. Los dos comienzan a enojarse por cosas pequeñas y se sienten menos queridos. Sienten que deben salir de esta trampa. Se preguntan dónde está la persona que amaban y a dónde fue a parar esa relación. ¿Por qué uno en la pareja o la pareja decide separarse?

El Dr. Jed explica que esta fase sólo puede verse como un “infierno”. Pero en realidad es muy importante para la relación. Es la oportunidad que la pareja tiene para quemar todas las ilusiones que tenían el uno al otro y para aprender a amarse de verdad. Es cuando se deja de tener “proyecciones” entre sí y aman a la persona con la que se casaron.

Etapa 4: Crean el amor verdadero y duradero. Después de sobrevivir la tercera etapa y darse cuenta de lo que causa dolor y conflicto en la relación, la pareja puede desarrollar un amor más fuerte y más verdadero. Durante esta etapa, los dos se hacen aliados y tratan de ayudar al otro a curar cualquier trauma o miedo. Se aceptan el uno al otro tal y como son.

Etapa 5: Se utiliza la potencia de dos para cambiar el mundo. Si una pareja no puede resolver sus propios conflictos y aprenden a amarse a sí mismo, no van a ser capaces de cambiar el mundo que les rodea. Vemos tantos desastres en las noticias, personas que hacen daños a los demás, desastres. Pero una pareja es capaz de cambiar el mundo que les rodea y difundir el amor si nutren a los demás con ese amor.

Informa: familias.com

La responsabilidad de prepararse para el matrimonio

Hace unos años, millones de norteamericanos siguieron el programa de televisión “¿Quién quiere casarse con un millonario?”

La reacción de la gente varió entre la diversión y el shock, la incredulidad y la indignación. Este programa consistió en permitir a un misterioso millonario, con la ayuda de amigos y familiares, elegir una novia de entre un grupo de cincuenta mujeres.

Antes que el novio eligiera, cada semifinalista fue entrevistada.

Los atributos físicos también fueron tomados en cuenta, al desfilar cada mujer en traje de baño para el soltero y la audiencia. El futuro esposo seleccionó a su novia, y la pareja se casó unos minutos más tarde sin haberse conocido previamente y obviamente sin ningún tipo de educación prematrimonial.

Esta pareja caminó hacia el altar sin siquiera haber caminado juntos antes. Al cabo de pocos días su matrimonio fue anulado.

En este famoso programa televisivo se ve reflejada la visión prevaleciente en muchas sociedades modernas: un precioso espectáculo de casamiento y luego la relación se disuelve alegando diferencias irreconciliables.

 Más allá del atractivo de casarse con un novio rico, el éxito del programa se debió a que apelaba al deseo de ver realizados los sueños; la mayoría de las personas sueñan con una relación que los llene de satisfacción.

¿No es interesante que en el mundo actual, a pesar de todos los intentos de negar a Dios, siempre tenemos que volver al Creador? Fuimos creados para estar primeramente en relación con Dios pero también los unos con los otros. La necesidad de pertenecer y ser parte de la vida de otra persona sigue siendo una de nuestras necesidades primarias.

Por ello, la mayoría de la gente desea una relación matrimonial satisfactoria que dure toda la vida. El hecho de que en varios países, un alto número de matrimonios termina en divorcio, no desalienta de casarse a muchos. Recientes investigaciones revelan que los adolescentes aún colocan como meta número uno para sus vidas, el tener un matrimonio feliz y una familia. Tristemente, demasiadas parejas entran al matrimonio con poca preparación, tal como la pareja del programa televisivo. La mayoría de los novios gasta una enorme cantidad de tiempo, energía y recursos para preparar una boda que dura apenas unas horas, pero dedica poco tiempo a obtener las habilidades requeridas para construir un matrimonio para toda la vida.

Es mucho más simple prepararse para un evento de un solo día, que prepararse para un matrimonio que dura la vida entera. Sin embargo, la boda más romántica y elegante del mundo no prepara a una pareja para tener un matrimonio feliz y satisfactorio. Después de una bonita boda y una exótica luna de miel, las parejas se enfrentan a los asuntos cotidianos: llevar control de los gastos, es un mero ejemplo.  Pero hay temas más serios tales como decidir con cuál de los padres pasar las fiestas navideñas, cómo lograr equilibrio entre el trabajo y el matrimonio y como mantener las amistades previas. Muchas parejas entran en pánico ante los primeros signos de conflicto o desacuerdo, pensando que quizás no son el uno para el otro. No están preparados para manejar las realidades de todos los días.

El Dr. John Gottman, profesor en psicología en la Universidad de Washington en Seattle, dice que son los eventos comunes de la vida diaria los que construyen el amor en el matrimonio.

Cuando las parejas logran resolver los conflictos de una manera constructiva y positiva, el matrimonio se fortalece y la intimidad se profundiza. Sin embargo, si estos temas aparentemente insignificantes permanecen sin resolver o son resueltos de manera destructiva, causan insatisfacción matrimonial que lleva al divorcio o a tener que vivir un matrimonio infeliz.

La educación prematrimonial como prevención

Las investigaciones actuales sugieren la posibilidad de prevenir la insatisfacción matrimonial, al enseñarles a las parejas habilidades de crecimiento en áreas de comunicación y manejo de conflictos, antes que existan problemas.

Para quienes anhelan una unión feliz y duradera la educación prematrimonial es indispensable. Este entrenamiento no es sólo para que sepan dónde colocarse y cuándo decir “si, acepto” en el día del casamiento. Un buen curso prematrimonial suministra habilidades, técnicas e ideas específicas para mantener y construir un matrimonio cristiano sólido. Es un intento de ayudar a la pareja a prepararse para un matrimonio satisfactorio de por vida y, porqué no, para prevenir futuras angustias y divorcio. Los cónyuges que han tenido una experiencia positiva en relación a la educación prematrimonial, están más dispuestos a participar en cursos de enriquecimiento matrimonial o consejería, si en el futuro resultara necesario.

Bien realizado, este curso prepara a la pareja para las inevitables desilusiones y los conflictos en el matrimonio. La médula de una buena relación tanto como el éxito en la resolución de conflictos consiste en hablar y escucharse evitando hacerlo destructivamente. Para las parejas cristianas nada de esto es novedad, ya que conocen el consejo bíblico: “Por eso, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para escuchar, lento para hablar, lento para enojarse”(Santiago 1:19).

Sin embargo hay que aclarar que enseñarle cualquier cosa a una pareja que está profundamente enamorada, es muy difícil. Muchos de quienes solicitan guía prematrimonial ya están bien avanzados en los planes de boda y luna de miel y el pastor es consultado como una forma de cortesía. Todo concluye en unas pocas sesiones prematrimoniales y una bendición en el día de la boda.

Idealmente una pareja debería buscar la asistencia del pastor o consejero cristiano antes de decidir casarse o de fijar la fecha del evento. Pero muchas parejas están tan determinadas a estar juntas que tiene temor de recibir consejos, por miedo a que se les diga que no son el uno para el otro. Es verdad que una pareja puede disolver su relación debido a que durante este curso prematrimonial surgen asuntos delicados, pero tal experiencia es mucho menos traumática que la de enfrentar un divorcio más tarde.

Consideremos a José (30 años) y Susana (29 años), quienes habían estado de novios por mas de un año. Ya habían fijado la fecha de la boda y pagado una cantidad para reservar el salón para la fiesta, pero durante el curso prematrimonial ofrecido en su iglesia, descubrieron que tenían varias áreas que necesitaban resolver antes del matrimonio. Decidieron posponer la fecha por seis meses y aunque en un primer momento Susana se sintió muy desdichada, sabía que era lo correcto.

Lo importante de un buen entrenamiento es enseñar a las parejas cómo lograr la transición de la vida de soltero a la de casado. También se los alerta en cuanto a factores de riesgo que podrían llevarlos al divorcio o a la insatisfacción matrimonial. Lo que muchos divorciados llaman “diferencias irreconciliables” son los factores que pueden predecir un mal futuro y tienen que ver con la comunicación, la resolución de conflictos y el desarrollo de ideas consensuadas.

Se estima que un 60% de las parejas que se divorcian en EE.UU. habían teniendo peleas devastadoras en forma frecuente. Más a menudo, marido y mujer se van alejando para evitar peleas hostiles, hasta que deja de haber cercanía, amistad o sentido de conexión y sus matrimonios terminan bajo el disfraz de “simplemente nos distanciamos”.

Es importante que las parejas analicen o evalúen otros factores que son permanentes o más difíciles de cambiar, pero que potencialmente tienen defectos para lograr el éxito de su relación. Éstos incluyen rasgos y comportamientos individuales tales como salud emocional, autoestima, comportamientos neuróticos y actitudes disfuncionales. Otras áreas para evaluar son la similitud de raza, religión, valores, edad y expectativas del papel de cada uno según su género. Se debe dar atención también al impacto que puedan producir asuntos como origen familiar, estatus socioeconómico y antecedentes de divorcio.

Si están alertas a estos factores antes del matrimonio, y mejor aún previo al compromiso, podrán realizar elecciones usando mayor información, anticipándose a problemas futuros y hasta a veces, para su beneficio, decidir disolver una relación.

Ayudando a prepararse a parejas jóvenes

Históricamente la iglesia ha sido el lugar donde primeramente se ofreció la educación prematrimonial y las organizaciones religiosas aún tienen el mayor acceso a las parejas comprometidas, ya que la mayoría de los casamientos en primeras nupcias se llevan a cabo en las iglesias, sinagogas o templos. Consecuentemente, hasta los investigadores matrimoniales seculares buscan instituciones religiosas para ofrecer programas prematrimoniales efectivos, con la esperanza de preservar y proteger los matrimonios.

La iglesia puede ser el eje natural en la tarea de preparación de matrimonios exitosos y prevención de divorcios.

Siendo así, la iglesia no puede funcionar principalmente como una máquina de bendecir matrimonios. A pesar de la energía que la mayoría de las iglesias han colocado en el entrenamiento prematrimonial, la tasa de divorcio entre los creyentes,  se está aproximando a las tasas de divorcio y separación del resto de la sociedad. Estaríamos en lo cierto al asumir que mucha de esta energía no ha sido siempre utilizada en la manera más efectiva.

Los líderes de la iglesia deben hacer esfuerzos más deliberados al preparar a las personas para el matrimonio. Primeramente debemos comenzar a mirar la educación prematrimonial como un recurso de prevención, haciendo un abordaje del proceso, a largo plazo. Cada iglesia local debe estar preparada para establecer guías específicas para las parejas comprometidas.

En el pasado, el pastor ha sido el único responsable para la preparación prematrimonial de las parejas. Quizás ha llegado el momento de realizar un abordaje con mayor aporte comunitario. La familia de la iglesia debe estar dispuesta a hacer una mayor inversión de tiempo, energía, reflexión y oración al ofrecer un programa de educación prematrimonial, que de apoyo y prepare a las parejas e individuos para el matrimonio.

La comisión de ministerio familiar de la iglesia local puede servir como un maravilloso recurso. Las iglesias pueden utilizar diversos instrumentos ya probados, basados en investigaciones sólidas, que puedan ayudar a evaluar las fortalezas y debilidades de las parejas. También existen muchos programas de intervención que son ideales para futuros contrayentes.

El pastor puede reunirse con las parejas en forma individual para discutir asuntos más profundos, y cuando estén listos, hacer planes para el casamiento. En algunos países hay profesionales especializados en consejería y terapia familiar, y ellos pueden brindar un excelente aporte. Algunas iglesias han entrenado a matrimonios para ser mentores dispuestos a ayudar a que parejas jóvenes puedan construir matrimonios centrados en Cristo.

Tome la iniciativa

La mejor educación prematrimonial disponible será de nulo valor si las parejas que tienen una relación estable no aprovechan este valioso recurso. Si te estás aproximando al matrimonio, busca consejo en cristianos más maduros, que te conozcan. Mejor aún, procura la ayuda de un pastor o profesional adventista que posea entrenamiento o experiencia en el área. En preparación para tal encuentro, lee alguno de los tantos libros escritos por especialistas cristianos.

No caben dudas que las parejas que obtienen educación prematrimonial están reduciendo sus riesgos de infelicidad y divorcio, e incrementando su aporte para un matrimonio cristocéntrico, saludable y satisfactorio.

A pesar de creer que la educación prematrimonial es una oportunidad para prevenir, debemos decir que sus efectos no durarán toda la vida. Los esposos necesitarán apoyo continuo para mantener la efectividad preventiva. Deberán asistir a seminarios de enriquecimiento y retiros matrimoniales, tan habitualmente como sea posible, y las iglesias procurarán proveer estas oportunidades. El matrimonio no es un deporte individual, es verdaderamente un esfuerzo de equipo.

La escritora Elena de White lo expresa correctamente: “ Una familia bien ordenada y disciplinada influye más en favor del cristianismo que todos los sermones que se puedan predicar”.

Mientras que los líderes de la iglesia asumen mayor responsabilidad en esta área tan importante, los jóvenes  deben utilizar todos los recursos disponibles para prepararse adecuadamente para un matrimonio exitoso y duradero. Si no toman esta iniciativa, correrán riesgos muy grandes.

REFERENCIAS

1. John M. Gottman and N. Silver, The Seven Principles for Making Marriage Work (Nueva York: Crown Publishers, 1999).
2. Scott Stanley, D. Trathen, S. McCain, and M. Bryan, A Lasting Promise (San Francisco: Jossey-Bass, 1998).
3. Michael J. McManus, Marriage Savers: Helping Your Friends and Family Avoid Divorce (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishers, 1995).
4. Para obtener información adicional en recursos prematrimoniales, consultar el sitio de internet del Ministerio Familiar de la División Norteamericana: www.adventistfamilyministries.com
5. Elena White, El Hogar Adventista (Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1965), pág. 26.

Autor: Willie y Elaine Oliver

Cuando alguien no es para tí.

El amor es algo tan simple, pero también muy complejo. Es algo que nos puede hacer muy felices, pero indudablemente, también nos puede hacer sufrir. Y es que hay relaciones tan poco saludables que nos causan más tristeza, decepciones y dolor que alegría y satisfacción. Sin embargo, por alguna razón que ni nosotros sabemos, nos aferramos en mantenerlas. Nos empeñamos una y otra vez en volver a intentarlo, nos agarramos de palabras y actitudes que no tienen nada que ver con la realidad, mucho menos, con la persona que amamos. Terminamos tan confundidos y perdidos en la irrealidad, en esa sensación entre el amor que desearíamos tener y el que realmente estamos viviendo que no sabemos ni qué hacer.

No, no está mal querer a alguien con todo tu corazón, ni luchar por ese amor y empeñarse en que las cosas funcionen. Lo que no está bien, es no que no exista reciprocidad, sentirte mal al no ser correspondido, y sobre todo, quedarte ahí para ver si esa persona, en algún momento, decide cambiar de opinión y de la nada, como por arte de magia, decide amarte tanto como tú la amas.

Es verdad que quien no arriesga, no gana, pero a veces apostar todo por una relación complicada, definitivamente, no vale la pena. Eso de dar todo sin esperar nada a cambio, me parece una teoría un tanto conformista, porque aunque luches por ese amor que sientes si la otra parte no contribuye, terminará enfriándose. Además, si esa persona te amara de verdad, no dudaría en demostrártelo, por lo tanto, no tendrías porque luchar.

Quizá hubo un momento en que esa persona sí te amaba, pero algo pasó en el camino, en algún punto ese hilo que los unía se rompió, se escapó “la magia”.

Por otro lado, hay personas que definitivamente, no valen la pena, mucho menos tu amor y tu tiempo, como esos que en los que uno de los dos vive desilusionado porque la otra persona no llena sus expectativas, o los que viven más en el pasado que en el presente llenos de resentimientos por asuntos no resueltos. También hay personas tan inseguras que necesitan afirmación constante para que les demuestren que los aman y comienzan a tratar de manipularte para sentirse seguros. Y están las personas frustradas que , al sentirse insatisfechas con su vida, intentan controlar la felicidad de su pareja al punto de que pierda la libertad. Y sin dejar de mencionar a las personas infieles, esas que no saben apreciar el cariño y la confianza aunque los amen de verdad.

Amar de verdad nos llena de fuerza y ánimo para luchar, pero es decepcionante darnos cuenta que no hay reciprocidad, que esa esa persona no está dispuesta a intentarlo verdaderamente, que no cambiará sus actitudes y no cumplirá lo que promete. Entonces, inevitablemente, surge esa pregunta a la que tanto tememos, pero es necesaria porque proviene desde el fondo de nuestra alma y exige respuesta: ¿Merece la pena continuar? ¿de verdad, vale la pena insistir?

Es una respuesta en la que sin duda, tendrás que mirar dentro de ti, y tendrás que primeramente aprender a respetarte, valorarte, y sobre todo,amarte, porque de no ser así, nadie más lo hará. Si logras ver todo lo bueno que hay en ti y decides reconquistarte y luchar antes que nada por ti mismo, indudablemente, encontrarás una salida que te llevará a la respuesta correcta.

Si esa persona merece el intento, estarás listo para exigir lo que quieres de esa relación, haciéndole ver a esa persona que mereces ser amada y valorada. Y sí esa persona de verdad te ama, sin duda estará dispuesta a darte lo que mereces.

Y si ese amor no merece intentar salvar la relación, estarás lista para abrir las manos y soltar esa relación que hasta el momento no te ha traído nada bueno, sólo angustia y desesperación por tanta indecisión, incertidumbre e incoherencia.

Sé que es muy difícil dejar ir a quien se ama demasiado, sobre todo, cuando se construyen ilusiones sobre algo que nunca fue. Pero debes aceptarlo, ser fuerte y comprender que a veces, es mejor retirarse oportunamente que seguir perdiendo el tiempo donde no te quieren ni te necesitan. Vales mucho como para quedarte esperando a ver cuando te llama, o ver que si te busca o está contigo es sólo por no sentirse solo o porque necesita con quien pasar el rato, no porque te ame de verdad.

Nadie merece migajas amor, mucho menos sufrir por alguien que no te valora. Lamentablemente se tiene que pasar por esto para darte cuenta de ello, pero no es en vano, es una lección más de vida y una oportunidad para fortalecer el amor hacia tí mismo/a. Es hora de dejar atrás todas las lágrimas que has derramado y aunque nadie asegura que el camino será fácil, que ya no habrá más piedras con las que tropezar una vez más, nunca olvides que mereces la felicidad.

No malgastes tu tiempo y tu vida insistiendo en una relación que no te hace crecer, que no te hace una persona más entera y más consciente. No permitas que nadie borre la sonrisa de tu cara, porque ahora es el momento de vivir la vida, segundo a segundo, sin detenerte a pensar qué pasará después.

Nunca olvides que más que la pena, mereces la felicidad y que la única forma de amar sanamente, es desde la libertad.

No es bueno aferrarse a una persona que nos ha dado miles de señales de que no quiere estar a nuestro lado a pesar de que hemos hecho hasta lo imposible para que se fije en nosotros. No sigamos humillándonos intentando conquistar a esa persona que queremos a nuestro lado cueste lo que cueste, porque lo mejor es esperar a esa persona que será para nosotros. La persona indicada para nosotros llegará cuando menos te lo esperes.

No sigas tratando de atraer su atención si esa persona ya te dejo en claro que no tendría nada contigo. No te sigas humillando esperando agradarle. Deja de hacer ya lo necesario para meterte en sus ojos porque ni a fuerzas los zapatos entran. No sigas intentando y deja que las cosas pasen a su propio ritmo. Deja ya de apresurar las cosas y dejar hasta de ser tu misma con tal de estar junto a una persona que no quiere estar a tu lado.

Piensa un momento en ese futuro que anhelas tanto con esa persona sabiendo que ella no siente lo mismo que tú, sabiendo que no está dispuesto a pasar su tiempo a tu lado a pesar de que tu lo desees con todo tu corazón. Piensa un momento en ese futuro que quizá no sea como tú lo imaginas, que quizá no sea lo que tú estás esperando. ¿Te ves a su lado aún sabiendo que esa persona no te quiere? ¿crees que serás feliz a su lado a pesar de que esa persona no luche día a día por hacer lo posible por verte feliz?

Ahora piensa en ese momento, en el tiempo cuando aún esa persona no llegaba a tu vida, ¿te hacía falta algo? Piensa siempre en el pasado, antes de conocer a esa persona y comienza a darte cuenta que las cosas seguirán igual a pesar de que tú no termines a lado de esa persona. Piensa que las cosas son así y que no hay nada que podamos hacer por cambiar los sentimientos de la otra persona. Mejor, espera a que el tiempo te coloque a esa persona que de verdad es para ti y lucha por permanecer ahí, a su lado.

Deja ya de cambiar por alguien que no vale la pena. Deja de amenazarte y amenazar a terceros si esa persona no está a tu lado. No dejes que esa persona se convierta en tu mundo porque no es así, porque las cosas no van a cambiar si no terminas a su lado. Piensa primero en ti y deja ya de humillarte frente a esa persona que no mueve ni un solo dedo por intentar amarte. Deja que el tiempo pase y que sea él quien acomode ese futuro que tanto sueñas con una persona que esté dispuesta a entregarte su tiempo y su corazón. No vale la pena que le entregues todas tus fuerzas y todo tu amor a esa persona que te ha hecho saber que no siente lo mismo que tú. No te merece.

Fuente: consejos.pe

Las 7 plagas de un noviazgo


Un noviazgo con propósito siempre tendrá como objetivo un matrimonio. Un matrimonio de éxito debe tener un buen noviazgo de base, y un noviazgo debería tener como cimiento una excelente amistad, sin embargo hoy en día hay algunos parásitos o plagas que dañan la integridad espiritual, emocional y física de los noviazgos, haciéndolos así carentes de propósito y lanzándolos a un agujero del que muchas veces es difícil salir, y quiero en esta oportunidad presentar 7 plagas que considero están hoy en día afectando mucho a las parejas que desean construir un buen fundamento para un matrimonio feliz, y que debería ser su esfuerzo evitar y si están con alguna de ellas procurar con ayuda divina eliminarla…

PLAGA 1: COMPARAR LA NUEVA RELACIÓN CON LA ANTIGUA.
Uno de los problemas más graves en una relación de noviazgo es cuando se vive comparando la nueva relación con la antigua, pues aunque la relación anterior trae secuelas no se debe vivir comparando, esto ocasiona un efecto muy negativo y no permite que la relación se desarrolle y logre su armonía perfecta. Recordemos que si iniciamos una nueva relación deberíamos tener previo a ella un proceso de sanidad donde nuestras heridas pasadas estén cicatrizadas, así no nos afectamos a nosotros mismos ni a la persona con quien nos hemos dado una nueva oportunidad. No podemos esperar tampoco que la relación nueva llene los vacios aparentes que dejó la anterior, si nos damos una nueva oportunidad entonces escribamos una historia en una página en blanco, todo es nuevo, diferente y debemos ser conscientes que estamos con una persona totalmente distinta a la anterior y adaptarnos a una nueva personalidad que tendrá virtudes y defectos distintos a la anterior.

PLAGA 2: VIVIR DEL PASADO
En ocasiones uno o ambos dentro de la pareja viven del pasado, es decir, en tiempos anteriores han tenido experiencias desagradables en sus relaciones y en su nueva relación viven pensando en el pasado, lo contemplan, lo viven y nutren sus fracasos del ayer día a día, temen que se vuelva a repetir la historia antigua y será siempre un propósito del enemigo que los noviazgos no logren el objetivo que Dios desea que alcancen. Vivir del pasado solo ocasionará fracturas en la relación nueva. En ocasiones sucede también que muchos consideran que la nueva relación les debe ayudar a sanar sus heridas del ayer pero este es un error grave, porque tu pareja nunca debe ser ni será tu psicólogo o terapeuta, bien es cierto que nuestra pareja puede ser un oasis en el desierto en quien podemos confiar y apoyarnos, pero no podemos esperar que nuestras heridas anteriores sean sanadas con una pareja nueva. El proceso de sanidad le compete a Dios y solo con el tiempo podemos sanar, por eso siempre he recomendado que nunca se inicie una nueva relación si no se ha tenido un buen intervalo de tiempo para sanar heridas emocionales del pasado . Si queremos tener un noviazgo saludable, el pasado debe quedar ahí: en el pasado.

PLAGA 3: NOVIAZGOS SIN PROPOSITO
Nunca fue el objetivo de Dios que sus hijos entraran y salieran de diversas relaciones. Al principio Dios elegía para el hombre una mujer idónea y viceversa, y ambos se comprometían para un matrimonio. Eso de tener diferentes noviazgos para probar y ver si conviene o no, jamás será lo funcional, porque cada relación de noviazgo deja secuelas, heridas y conflictos emocionales que requiere tiempo sanar. Muchos noviazgos de hoy carecen de propósito, deciden lanzarse a una afectividad mutua sin tener en claro un objetivo definido. Como bien sabemos el noviazgo es la antesala al matrimonio, por lo tanto todo noviazgo debería estar orientado a la meta del matrimonio. Sabemos que muchas cosas han cambiado en nuestro mundo, pero eso no quiere decir que el propósito de integridad que Dios busca para sus hijos haya cambiado, últimamente nos hemos hecho más emocionales y menos racionales y eso ha creado que muchos tomen caminos que al final les llevan a la desdicha. Si un noviazgo ya tiene un periodo de 1 año de relación debería tener ya un objetivo matrimonial, pues esto requiere planificación y tiempo para desarrollarse y aunque la boda no sea tan a corto plazo ya existirá por parte de ambos un compromiso y de esa manera trabajarán como uno para lograr su tan anhelada meta.

PLAGA 4: CONSEJEROS INOPORTUNOS
Muchos noviazgos fracasan porque en ocasiones buscan consejo donde no deberían buscarlo. Hay parejas que tienen problemas de comunicación y entendimiento y muchas veces no buscan personas capacitadas en el área o con solidas bases espirituales que les ayuden en sus conflictos, sino que van donde amigos o personas de poca experiencia espiritual y emocional y sus consejos brindados solo ocasionan que la relación se fracture más. Siempre he dicho que no hay mejor consejero emocional que la Palabra de Dios, en ella tenemos el fundamento idóneo para tomar las mejores elecciones, de igual forma hay muchos libros que son buenos consejeros. Si bien es cierto que a veces necesitamos desahogarnos con un amigo, ellos no deberían de tener acceso a nuestros problemas de pareja. En ocasiones sucede que cuando un noviazgo tiene problemas tanto él como ella van a muchos de sus amigos y a diversas personas cuentan sus problemas y luego tienen en su mente una diversidad de consejos que serán muy mal aplicados, cuando lo correcto sería buscar primero al consejero Divino y luego buscar una persona idónea, con una visión espiritual amplia y que tenga experiencia de vida a fin de brindar un consejo practico y que lleve no a erosionar la relación sino a fundamentarla en Cristo a fin de que esta sea de éxito.

PLAGA 5: IMPUREZAS SEXUALES
Muchos noviazgos se dejan dominar por su área pasional y lamentablemente muchos caen en relaciones sexuales prematrimoniales, lo cual desagrada a Dios y daña la integridad emocional, espiritual y física en una pareja, porque la intimidad sexual fue creada para el matrimonio, porque cuando la pareja la tiene ambos quedan vinculados y cuando se hace fuera del matrimonio se crea una dependencia del otro, pero de manera negativa y el sexo se torna un vicio del cual es muy difícil salir, porque el amor deja de experimentar un cuadro maravilloso y muchas veces se vuelve infatuación. Son muchos los que caen en intimidad prematrimonial y luego viven con mucha desdicha al verse sujetos a ese pecado, por tal razón es necesario que las parejas eviten y se orienten en cuanto a cómo evitar caer en estas tentaciones, los largos periodos donde ambos están solos es de mucho peligro y solo la oración, la constante oración y orientación espiritual les ayudará a fortalecer su relación con Dios y así evitar ser víctimas de esta plaga mortal, recuerda también que es importante mantener la pureza sexual.

PLAGA 6: EGOÍSMO Y VISIONES DIFERENTES DE LA VIDA
Una plaga muy nociva en un noviazgo es el egoísmo, cuando cada uno vela por sus intereses propios y no hay armonía en objetivos y visiones de la vida de ambos. Como hombres y mujeres somos iguales ante Dios pero distintos en muchas áreas de la vida y en un noviazgo ambos tienen sueños y anhelos , el noviazgo no debería cortar las alas que ambos tienen, pero si es necesario que dentro de todos sus sueños y anhelos haya armonía a fin de llevar el noviazgo a un matrimonio eficaz. Por ejemplo muy triste sería un noviazgo donde él quiera ser misionero y viajar por el mundo entre selvas y lugares inhóspitos y ella quiera ser doctora y ser cirujana en un hospital reconocido, realmente los sueños de ambos son hermosos pero no hay armonía, porque sería muy poco probable que la relación dure o haya un matrimonio eficaz cuando ella está en un hospital y él en África, ahora, distinto sería que ambos tengan esos sueños, él ser misionero y ella doctora, pero juntos emprender un viaje donde ella pueda practicar la medicina como médico-misionera, en ese caso existiría armonía, como ves todo se puede lograr y es necesario tener individualidad como persona dentro de la pareja, pero tener visiones similares de la vida y cuando no las hay, entonces el egoísmo se vuelve una plaga. El amor debe ser compartir y buscar el bienestar del otro y ambos pueden cumplir sus sueños y acomodarlos a su relación a fin de que juntos logren construir un matrimonio feliz, unido y sin excluirse cada uno de sus sueños y anhelos.

PLAGA 7: LA FALTA DE CONSAGRACIÓN MUTUA
Está es quizá la plaga más fatal de todas, porque cuando en el noviazgo no existe consagración individual y mutua no existirá garantía alguna de felicidad y realización. Dios quiere preservar a la familia y un matrimonio que tenga éxito deberá tener una buen noviazgo como fundamento, hay que invertir mucho tiempo en la consagración, los noviazgos deberían pasar más tiempo orando y consagrando sus vidas a fin de resistir las tenciones que el enemigo procurará lanzarles, el amor es una bendición cuando Dios lo protege, pero cuando se está a merced del enemigo se vuelve la relación una maldición. Nunca es el objetivo del Señor que las parejas sean infelices, por tal razón si una pareja se consagra, trabaja para Dios, no estará exenta de tentaciones y dificultades, pero tendrán el poder de Dios para resistir y así vencer.

Dios quiere que tu noviazgo sea de bendición y si sigues los consejos brindados en su palabra con seguridad puedo decirte que tu matrimonio futuro será de éxito y aunque vivimos en un mundo turbulento, tu relación puede ser un pedacito de cielo en este mundo que iluminará la vida de otros.

Dios te bendiga y es mi oración que tu noviazgo sea la mayor bendición de tu vida y que puedas cuidar de tu pareja como Cristo cuida a su iglesia.

Autor: Herbert Villalta

A %d blogueros les gusta esto: