La responsabilidad de prepararse para el matrimonio

Hace unos años, millones de norteamericanos siguieron el programa de televisión “¿Quién quiere casarse con un millonario?”

La reacción de la gente varió entre la diversión y el shock, la incredulidad y la indignación. Este programa consistió en permitir a un misterioso millonario, con la ayuda de amigos y familiares, elegir una novia de entre un grupo de cincuenta mujeres.

Antes que el novio eligiera, cada semifinalista fue entrevistada.

Los atributos físicos también fueron tomados en cuenta, al desfilar cada mujer en traje de baño para el soltero y la audiencia. El futuro esposo seleccionó a su novia, y la pareja se casó unos minutos más tarde sin haberse conocido previamente y obviamente sin ningún tipo de educación prematrimonial.

Esta pareja caminó hacia el altar sin siquiera haber caminado juntos antes. Al cabo de pocos días su matrimonio fue anulado.

En este famoso programa televisivo se ve reflejada la visión prevaleciente en muchas sociedades modernas: un precioso espectáculo de casamiento y luego la relación se disuelve alegando diferencias irreconciliables.

 Más allá del atractivo de casarse con un novio rico, el éxito del programa se debió a que apelaba al deseo de ver realizados los sueños; la mayoría de las personas sueñan con una relación que los llene de satisfacción.

¿No es interesante que en el mundo actual, a pesar de todos los intentos de negar a Dios, siempre tenemos que volver al Creador? Fuimos creados para estar primeramente en relación con Dios pero también los unos con los otros. La necesidad de pertenecer y ser parte de la vida de otra persona sigue siendo una de nuestras necesidades primarias.

Por ello, la mayoría de la gente desea una relación matrimonial satisfactoria que dure toda la vida. El hecho de que en varios países, un alto número de matrimonios termina en divorcio, no desalienta de casarse a muchos. Recientes investigaciones revelan que los adolescentes aún colocan como meta número uno para sus vidas, el tener un matrimonio feliz y una familia. Tristemente, demasiadas parejas entran al matrimonio con poca preparación, tal como la pareja del programa televisivo. La mayoría de los novios gasta una enorme cantidad de tiempo, energía y recursos para preparar una boda que dura apenas unas horas, pero dedica poco tiempo a obtener las habilidades requeridas para construir un matrimonio para toda la vida.

Es mucho más simple prepararse para un evento de un solo día, que prepararse para un matrimonio que dura la vida entera. Sin embargo, la boda más romántica y elegante del mundo no prepara a una pareja para tener un matrimonio feliz y satisfactorio. Después de una bonita boda y una exótica luna de miel, las parejas se enfrentan a los asuntos cotidianos: llevar control de los gastos, es un mero ejemplo.  Pero hay temas más serios tales como decidir con cuál de los padres pasar las fiestas navideñas, cómo lograr equilibrio entre el trabajo y el matrimonio y como mantener las amistades previas. Muchas parejas entran en pánico ante los primeros signos de conflicto o desacuerdo, pensando que quizás no son el uno para el otro. No están preparados para manejar las realidades de todos los días.

El Dr. John Gottman, profesor en psicología en la Universidad de Washington en Seattle, dice que son los eventos comunes de la vida diaria los que construyen el amor en el matrimonio.

Cuando las parejas logran resolver los conflictos de una manera constructiva y positiva, el matrimonio se fortalece y la intimidad se profundiza. Sin embargo, si estos temas aparentemente insignificantes permanecen sin resolver o son resueltos de manera destructiva, causan insatisfacción matrimonial que lleva al divorcio o a tener que vivir un matrimonio infeliz.

La educación prematrimonial como prevención

Las investigaciones actuales sugieren la posibilidad de prevenir la insatisfacción matrimonial, al enseñarles a las parejas habilidades de crecimiento en áreas de comunicación y manejo de conflictos, antes que existan problemas.

Para quienes anhelan una unión feliz y duradera la educación prematrimonial es indispensable. Este entrenamiento no es sólo para que sepan dónde colocarse y cuándo decir “si, acepto” en el día del casamiento. Un buen curso prematrimonial suministra habilidades, técnicas e ideas específicas para mantener y construir un matrimonio cristiano sólido. Es un intento de ayudar a la pareja a prepararse para un matrimonio satisfactorio de por vida y, porqué no, para prevenir futuras angustias y divorcio. Los cónyuges que han tenido una experiencia positiva en relación a la educación prematrimonial, están más dispuestos a participar en cursos de enriquecimiento matrimonial o consejería, si en el futuro resultara necesario.

Bien realizado, este curso prepara a la pareja para las inevitables desilusiones y los conflictos en el matrimonio. La médula de una buena relación tanto como el éxito en la resolución de conflictos consiste en hablar y escucharse evitando hacerlo destructivamente. Para las parejas cristianas nada de esto es novedad, ya que conocen el consejo bíblico: “Por eso, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para escuchar, lento para hablar, lento para enojarse”(Santiago 1:19).

Sin embargo hay que aclarar que enseñarle cualquier cosa a una pareja que está profundamente enamorada, es muy difícil. Muchos de quienes solicitan guía prematrimonial ya están bien avanzados en los planes de boda y luna de miel y el pastor es consultado como una forma de cortesía. Todo concluye en unas pocas sesiones prematrimoniales y una bendición en el día de la boda.

Idealmente una pareja debería buscar la asistencia del pastor o consejero cristiano antes de decidir casarse o de fijar la fecha del evento. Pero muchas parejas están tan determinadas a estar juntas que tiene temor de recibir consejos, por miedo a que se les diga que no son el uno para el otro. Es verdad que una pareja puede disolver su relación debido a que durante este curso prematrimonial surgen asuntos delicados, pero tal experiencia es mucho menos traumática que la de enfrentar un divorcio más tarde.

Consideremos a José (30 años) y Susana (29 años), quienes habían estado de novios por mas de un año. Ya habían fijado la fecha de la boda y pagado una cantidad para reservar el salón para la fiesta, pero durante el curso prematrimonial ofrecido en su iglesia, descubrieron que tenían varias áreas que necesitaban resolver antes del matrimonio. Decidieron posponer la fecha por seis meses y aunque en un primer momento Susana se sintió muy desdichada, sabía que era lo correcto.

Lo importante de un buen entrenamiento es enseñar a las parejas cómo lograr la transición de la vida de soltero a la de casado. También se los alerta en cuanto a factores de riesgo que podrían llevarlos al divorcio o a la insatisfacción matrimonial. Lo que muchos divorciados llaman “diferencias irreconciliables” son los factores que pueden predecir un mal futuro y tienen que ver con la comunicación, la resolución de conflictos y el desarrollo de ideas consensuadas.

Se estima que un 60% de las parejas que se divorcian en EE.UU. habían teniendo peleas devastadoras en forma frecuente. Más a menudo, marido y mujer se van alejando para evitar peleas hostiles, hasta que deja de haber cercanía, amistad o sentido de conexión y sus matrimonios terminan bajo el disfraz de “simplemente nos distanciamos”.

Es importante que las parejas analicen o evalúen otros factores que son permanentes o más difíciles de cambiar, pero que potencialmente tienen defectos para lograr el éxito de su relación. Éstos incluyen rasgos y comportamientos individuales tales como salud emocional, autoestima, comportamientos neuróticos y actitudes disfuncionales. Otras áreas para evaluar son la similitud de raza, religión, valores, edad y expectativas del papel de cada uno según su género. Se debe dar atención también al impacto que puedan producir asuntos como origen familiar, estatus socioeconómico y antecedentes de divorcio.

Si están alertas a estos factores antes del matrimonio, y mejor aún previo al compromiso, podrán realizar elecciones usando mayor información, anticipándose a problemas futuros y hasta a veces, para su beneficio, decidir disolver una relación.

Ayudando a prepararse a parejas jóvenes

Históricamente la iglesia ha sido el lugar donde primeramente se ofreció la educación prematrimonial y las organizaciones religiosas aún tienen el mayor acceso a las parejas comprometidas, ya que la mayoría de los casamientos en primeras nupcias se llevan a cabo en las iglesias, sinagogas o templos. Consecuentemente, hasta los investigadores matrimoniales seculares buscan instituciones religiosas para ofrecer programas prematrimoniales efectivos, con la esperanza de preservar y proteger los matrimonios.

La iglesia puede ser el eje natural en la tarea de preparación de matrimonios exitosos y prevención de divorcios.

Siendo así, la iglesia no puede funcionar principalmente como una máquina de bendecir matrimonios. A pesar de la energía que la mayoría de las iglesias han colocado en el entrenamiento prematrimonial, la tasa de divorcio entre los creyentes,  se está aproximando a las tasas de divorcio y separación del resto de la sociedad. Estaríamos en lo cierto al asumir que mucha de esta energía no ha sido siempre utilizada en la manera más efectiva.

Los líderes de la iglesia deben hacer esfuerzos más deliberados al preparar a las personas para el matrimonio. Primeramente debemos comenzar a mirar la educación prematrimonial como un recurso de prevención, haciendo un abordaje del proceso, a largo plazo. Cada iglesia local debe estar preparada para establecer guías específicas para las parejas comprometidas.

En el pasado, el pastor ha sido el único responsable para la preparación prematrimonial de las parejas. Quizás ha llegado el momento de realizar un abordaje con mayor aporte comunitario. La familia de la iglesia debe estar dispuesta a hacer una mayor inversión de tiempo, energía, reflexión y oración al ofrecer un programa de educación prematrimonial, que de apoyo y prepare a las parejas e individuos para el matrimonio.

La comisión de ministerio familiar de la iglesia local puede servir como un maravilloso recurso. Las iglesias pueden utilizar diversos instrumentos ya probados, basados en investigaciones sólidas, que puedan ayudar a evaluar las fortalezas y debilidades de las parejas. También existen muchos programas de intervención que son ideales para futuros contrayentes.

El pastor puede reunirse con las parejas en forma individual para discutir asuntos más profundos, y cuando estén listos, hacer planes para el casamiento. En algunos países hay profesionales especializados en consejería y terapia familiar, y ellos pueden brindar un excelente aporte. Algunas iglesias han entrenado a matrimonios para ser mentores dispuestos a ayudar a que parejas jóvenes puedan construir matrimonios centrados en Cristo.

Tome la iniciativa

La mejor educación prematrimonial disponible será de nulo valor si las parejas que tienen una relación estable no aprovechan este valioso recurso. Si te estás aproximando al matrimonio, busca consejo en cristianos más maduros, que te conozcan. Mejor aún, procura la ayuda de un pastor o profesional adventista que posea entrenamiento o experiencia en el área. En preparación para tal encuentro, lee alguno de los tantos libros escritos por especialistas cristianos.

No caben dudas que las parejas que obtienen educación prematrimonial están reduciendo sus riesgos de infelicidad y divorcio, e incrementando su aporte para un matrimonio cristocéntrico, saludable y satisfactorio.

A pesar de creer que la educación prematrimonial es una oportunidad para prevenir, debemos decir que sus efectos no durarán toda la vida. Los esposos necesitarán apoyo continuo para mantener la efectividad preventiva. Deberán asistir a seminarios de enriquecimiento y retiros matrimoniales, tan habitualmente como sea posible, y las iglesias procurarán proveer estas oportunidades. El matrimonio no es un deporte individual, es verdaderamente un esfuerzo de equipo.

La escritora Elena de White lo expresa correctamente: “ Una familia bien ordenada y disciplinada influye más en favor del cristianismo que todos los sermones que se puedan predicar”.

Mientras que los líderes de la iglesia asumen mayor responsabilidad en esta área tan importante, los jóvenes  deben utilizar todos los recursos disponibles para prepararse adecuadamente para un matrimonio exitoso y duradero. Si no toman esta iniciativa, correrán riesgos muy grandes.

REFERENCIAS

1. John M. Gottman and N. Silver, The Seven Principles for Making Marriage Work (Nueva York: Crown Publishers, 1999).
2. Scott Stanley, D. Trathen, S. McCain, and M. Bryan, A Lasting Promise (San Francisco: Jossey-Bass, 1998).
3. Michael J. McManus, Marriage Savers: Helping Your Friends and Family Avoid Divorce (Grand Rapids, Michigan: Zondervan Publishers, 1995).
4. Para obtener información adicional en recursos prematrimoniales, consultar el sitio de internet del Ministerio Familiar de la División Norteamericana: www.adventistfamilyministries.com
5. Elena White, El Hogar Adventista (Mountain View, California: Publicaciones Interamericanas, 1965), pág. 26.

Autor: Willie y Elaine Oliver

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15 preguntas comunes sobre el noviazgo cristiano

Con frecuencia escucho entre los jóvenes hacerse las mismas preguntas acerca de aspectos del noviazgo cristiano. En el siguiente post encontrarás respuesta para cada una de ellas…

1.- ¿Cómo debe ser un noviazgo cristiano?

Es ideal que ambos pongan a Dios en el primer lugar de sus vidas, y que su relación de novios obedezca la Palabra de Dios, que todas sus actividades sean validadas en la Biblia que debe ser el modelo a seguir. Ambos deben dedicar tiempo juntos a Dios, orando y leyendo la Palabra, congregándose juntos y animándose uno al otro a permanecer firmes a Dios. Deben respetarse mutuamente, reconocer sus propios límites, y ser sinceros entre sí, practicando la fidelidad, el apoyo mutuo y la comprensión entre otras cosas.

2.- ¿Cuánto debe durar un noviazgo?

No existe un tiempo determinado para esto, el tiempo de noviazgo debe ser el suficiente para conocerse mutuamente hasta el grado de decidir mutuamente que son uno para el otro e iniciar una vida matrimonial.

Los noviazgos largos muchas veces se convierten en rutina, este es un aspecto que se debe cuidar. También no es lo mismo un noviazgo de 8 años en una pareja que inició su relación a los 18 años que una que lo inició a los 28. En el primer caso lo más seguro es que ambos estaban estudiando y no eran económicamente independientes, mientras que en el segundo caso a esa edad ya deben ser económicamente independientes y listos para la vida matrimonial.

Se debe aplicar el sentido común para decidir en que momento deben casarse. De todas formas, los noviazgos largos no son recomendables pues se corre el peligro de caer en relaciones sexuales prematrimoniales. Así mismo un noviazgo demasiado corto, puede llevar a un matrimonio precipitado, es decir a casarse demasiado pronto, sin conocerse lo suficiente en áreas fundamentales…

3.- ¿A que edad hay que casarse?

En la antigüedad las personas se casaban muy jóvenes, incluso antes de cumplir los 18 años, sin embargo hoy en día la situación es muy diferente y mucho depende de los planes personales de cada uno. Fisiológicamente hablando, se estima que la mejor edad para iniciar una familia es entre los 20 y los 30 años. Socialmente se espera que una pareja se una en matrimonio una vez que es autosuficiente económicamente, y capaz de proveer para el sustento de su casa y de su familia.

Algo que también entra en juego para una decisión de esta naturaleza lo representa la necesidad sexual. El apóstol Pablo escribió, “mejor es casarse que estarse quemando”. Así que cuando la pareja estima que no le es posible contenerse más, deben entonces considerar seriamente el matrimonio, aunque jamás debe ser esta la motivación principal para dar ese paso. Muchas veces los noviazgos que se inician a edades muy jóvenes se alargan demasiado, puesto que no poseen de independencia económica para casarse pronto, y acaban en pecado sexual. Lo ideal sería empezar una relación de pareja cuando ambos han acabado o están a punto de acabar sus estudios y ya pueden pensar en un matrimonio a corto plazo.

4.- ¿A que edad es recomendable tener novio o novia?

La edad para tener novio(a) está relacionada con la necesidad afectiva en el tipo de amor Eros, que no puede ser satisfecho por el amor de los amigos o de los padres. Todos los seres humanos tenemos necesidad de un afecto especial que solo se satisface con una persona del sexo opuesto. Algunas personas sienten esta necesidad a muy temprana edad, hay quienes buscan novio(a) a los 12 años o antes incluso, sin embargo a esta edad muchos lo asocian más bien con la curiosidad y como respuesta a las influencias del medio exterior, los amigos, la TV., las revistas, etc. De hecho en muchas personas el noviazgo inició al tiempo que iniciaban el segundo ciclo de su etapa escolar, es decir la secundaria, cuando los niños comienzan su pubertad e interactúan con jóvenes mayores de quienes reciben cierta influencia. Muchos padres quisieran que sus hijos no tuvieran novio(a) hasta que en su opinión hayan madurado después de los 20 años, sin embargo generalmente socialmente es “aceptado” el noviazgo a partir de los 15 años.

Ahora bien dando respuesta a la pregunta de ¿cuándo es recomendable?”, la respuesta sería que cuando ambos sean suficientemente maduros emocional y económicamente y estén preparados para poder casarse en un tiempo relativamente corto… y por lo general eso no suele darse antes de los 22 o 23 años como mínimo…

5.- ¿Cómo debe ser el comportamiento de una pareja cristiana dentro del templo?

El templo es el lugar que hemos consagrado para la alabanza y adoración exclusiva de Dios. Es deseable por respeto a lo que esto representa, que durante el servicio religioso se eviten las muestras de afecto exageradas que adicionalmente hagan tropezar a otros creyentes, esto es los besos y las caricias, aun cuando no hay servicio religioso y se esté dentro del templo, la actitud de recato es una buena muestra de respeto a Dios y a la congregación.

Sin embargo esto de ninguna manera significa que se oculte el noviazgo dentro de las instalaciones de la Iglesia. Tomarse de las manos con respeto no debe afectar a nadie y es una forma muy sutil de expresarse cariño y dar testimonio de su noviazgo.

6.- ¿Cómo debe ser su comportamiento cuando se encuentran fuera del circulo de Cristianos?

La pareja cristiana debe en todo momento comportarse bien, esto implica el respeto mutuo, aun frente a no cristianos cuyas ideas respecto del noviazgo difieran de las suyas, es una buena oportunidad para dar testimonio de una relación sana donde prevalezca el respeto, la fidelidad, la comprensión y el amor.

7.- ¿Cómo debe ser su comportamiento cuando se encuentran solos?

Los hijos de Dios jamás están solos, pues no es posible ocultarse ante los ojos de Dios, y esto es algo que la pareja de novios debe tener muy presente. Los momentos de soledad en la pareja de novios cristianos, pueden dar lugar a conductas no deseables, ya que al abrigo de la intimidad es muy fácil dar rienda suelta a la pasión con besos y caricias que pueden llevar a la pareja a una relación sexual, pues no podemos dejar de lado  la propia naturaleza del cuerpo humano. Esto exige de la pareja una actitud responsable y consciente, para evitar en todo momento excederse en sus muestras de afecto…

Una de las características de los seres humanos es la expresión de afecto a través del tacto. Desde temprana edad, las personas perciben el afecto de una caricia, así un bebé acariciado se desarrolla mucho mejor que uno que no lo es. La expresión de afecto en los seres humanos va acompañada del contacto físico, de ahí que cuando sentimos cierto aprecio por alguna persona, tenemos la tendencia a abrazarle…

Hay muchos tipos de caricias, y para hablar de las que se prodigan entre novios es menester hablar un poco acerca de la sexualidad.

 Como seres humanos no podemos negar el hecho de que nuestros cuerpos ofrecen ciertas respuestas a algunos estímulos sensuales; de hecho hay terminaciones nerviosas a lo largo de todo nuestro cuerpo, y dado que dentro de nuestra fisiología se encuentra también la reproducción sexual, es que, como parte de las relaciones sexuales, juega un papel importante la estimulación previa de los órganos que intervienen en la reproducción.

 Una relación sexual sana, inicia con besos y caricias, la penetración y el orgasmo son parte de la relación sexual, esto quiere decir que cuando una pareja se excita mutuamente mediante los besos apasionados y la caricias en las áreas más sensibles en la sexualidad como lo son los senos y las piernas en la mujer, cuello en ambos y el exterior de los órganos sexuales, la vagina en la mujer y genitales en el varón, en realidad se está practicando una relación sexual, aun sin haber penetración.

Cuando se dan este tipo de caricias, en ambos órganos sexuales hay lubricación, erección en el varón y dilatación vaginal en la mujer, pues la señal que recibe las áreas sexuales es de preparación para la penetración.

Por lo tanto, no juegues con fuego (besos con lengua prolongados y caricias sensuales) si no quieres quemarte (fornicar) antes del matrimonio…

8.- ¿ Son malas las caricias dentro del noviazgo?

No podemos afirmar que las caricias sean malas, partiendo del hecho que es una forma de comunicar afecto, sin embargo hay caricias que no necesariamente son excitantes desde el punto de vista sexual. Por ejemplo acariciar el rostro o las manos, caminar tomados de la mano o abrazados son muestras físicas de afecto que no tocan áreas sensibles sexualmente hablando. Por lo tanto dentro de un noviazgo sano, deben evitar prodigarse caricias que estimulen su sexualidad. Sigue leyendo

¿Por qué fracasan tantas relaciones de pareja y matrimonios?

fracaso noviazgo

Esta mañana, después de desayunar me he puesto a leer uno de los últimos libros sobre pareja que compré en una librería cristiana. Siempre que puedo leo artículos o libros sobre este tema. Algunos quizás piensen que estoy obsesionada pero no es así. Simplemente me parece un tema interesante en el que invertir parte de mi tiempo y profundizar.

Algunas personas invierten tiempo en practicar un deporte o un idioma. A mi el tema de la pareja me parece interesante y siempre aprendo algo nuevo. Además es un tema que si algún día llego a casarme, me servirá haber leído tanto, porque me habré preparado mejor para el matrimonio. Y si es la voluntad de Dios que permanezca soltera, podré ayudar a otros con mis conocimientos, como ya hago por medio de este blog. Por lo tanto, es un tema que me enriquece personalmente y que también me ayuda a enriquecer las vidas de otras personas sea cual sea la voluntad de Dios para mi vida.

Mientras leía el capítulo 3 del libro, sentí la impresión de haber descubierto porqué fracasan tantos noviazgos y tantos matrimonios. Está claro que si un noviazgo fracasa es porqué no tiene las bases adecuadas. Pero es todavía más doloroso cuando un matrimonio fracasa; sobre todo si hay niños de por medio.

Si un matrimonio se rompe es porque la mayoría de las veces, su noviazgo no tenía buena base y no supieron identificar a tiempo la estructura deficiente sobre la que estaban construyendo su matrimonio. Aun con la estructura adecuada, la vida a veces nos presenta retos que hacen que en todo matrimonio haya problemas y pequeñas crisis, pero imagina cuánto se agrava la situación si la base sobre la que se estableció el noviazgo y el matrimonio no es una buena base. Los problemas se multiplican.

Conozco personalmente a un pastor que dice “que la mayoría de los matrimonios no están aprobados por Dios”. Reconozco que al principio cuando oí por primera vez esta frase de sus labios, me quedé pensativa, pero como ya había leído algunos libros sobre noviazgo no la consideré una idea del todo descabellada. Es de esas frases que se te quedan grabadas en algún rinconcito de tu cerebro y permanecen allí para toda la vida.

Han pasado años desde que la escuché, he leído muchos más libros sobre noviazgo cristiano, y a día de hoy, observando ciertos noviazgos y ciertos matrimonios, puedo decir que es cierto, la mayoría de los matrimonios que se casan no tienen buenas bases o no son relaciones aprobadas por Dios.

Me doy cuenta de que la mayoría de las veces que una nueva pareja se forma, ponen por encima sus sentimientos y deseos antes que la voluntad de Dios para su vida con respecto a la pareja. Incluso cuando dos personas están orando con respecto a una relación, pueden estar perfectamente anteponiendo sus propios deseos a la voluntad de Dios y creen que solo por el hecho de estar orando, Dios ya está bendiciendo su relación.

Se inician noviazgos demasiado rápido, muchas veces sin una base previa de amistad profunda. Se declaran sentimientos al mes de haber conocido a una persona , sin haber estudiado a fondo su carácter, y luego se ora y si todo marcha aparentemente bien según ellos,  muchos ya creen que su noviazgo ya está bendecido por el hecho de estar orando, y sin embargo pueden estar muy equivocados.  Sigue leyendo

¿Funcionan las parejas interculturales?

parejas matrimonios interculturales

De acuerdo con un artículo publicado recientemente, las estadísticas muestran que el 6% de los matrimonios en EE UU son interculturales. Vivimos en un mundo globalizado, donde la inmigración está a la orden del día y es probable que algunas personas se acaben enamorando de un/a extranjero/a. ¿Pero realmente funcionan este tipo de relaciones?

Si te encuentras en una relación intercultural tienes que ser consciente de que si una relación de pareja de por sí no es sencilla, una relación intercultural es mucho más difícil, puesto que hay que adaptarse a costumbres y puntos de vista muy diferentes que tiene la otra persona. Si además le agregamos el componente del idioma y la distancia, todavía es más difícil.

No queremos decir que una relación intercultural sea totalmente imposible, pero si que es verdad es que es mucho más difícil que una relación de pareja con una persona de tu mismo país, ya que no solo te tienes que adaptar al carácter de la otra persona sino también a su cultura y costumbres.  Sigue leyendo

¿Mi elección o la de Dios?

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Decidir con quién te casarás es una de las decisiones más importantes que harás en tu vida. En un noviazgo serio, la razón principal para el matrimonio debería ser la convicción de que esa persona en particular es la elección de Dios para tí, no solo una buena elección, sino la elección de Dios.

La mayoría del tiempo, no tendrás el lujo de elegir entre personas o circunstancias que sean totalmente malas o totalmente buenas. Casi todas tus elecciones parecerán buenas en algún sentido, pero solo una será parte del plan perfecto de Dios, lo mejor para tí. El principal enemigo a combatir en la elección de lo mejor de Dios para tí, será tu fuerte inclinación a hacer una buena elección en vez de la elección de Dios.

Antes de que determines con quien te casarás, debes responder una pregunta clave: ¿Quiere Dios que te cases con alguien? ¿O su plan es que permanezcas soltero? La escritura nos enseña que el matrimonio, al igual que la salvación, es un don inmerecido de Dios (Génesis 2:18).  Sigue leyendo