No seas como Sansón

sanson y dalila yugo desigual

Aunque hace varios meses ya que tengo este blog, nunca he escrito una entrada. Es decir, comparto contenido de libros sobre noviazgo que he leído u otras webs que considero interesantes, pero nunca me he sentado a escribir una entrada yo misma de mi puño y letra. Tengo otro blog al que dedico mucho tiempo y me sería imposible llevar este proyecto de noviazgo cristiano adelante si tuviera que pensar y escribir cada una de las entradas. Sin embargo, hoy, movida por la lectura que he estado leyendo en las últimas semanas, y por las experiencias de muchos jóvenes que conozco, siento que Dios me llama a escribir sobre este tema.

Todos conocemos la historia de Sansón, un hombre escogido por Dios desde su nacimiento para servirle. Su historia se encuentra en el capítulo 13 del libro de Jueces. La madre de Sansón era ésteril y en aquella época el no poder tener hijos causaba gran aflicción. Pero cierto día un ángel se le apareció y le dijo: Tú eres estéril y nunca has tenido hijos, pero concebirás y darás a luz un hijo. Ahora, pues, no bebas vino ni sidra, ni comas cosa inmunda,  pues concebirás y darás a luz un hijo. No pasará navaja sobre su cabeza, porque el niño será nazareo para Dios desde su nacimiento, y comenzará a salvar a Israel de manos de los filisteos.»

Cuando Sansón creció era conocido por su fuerza, fuerza que le permitió vencer varias veces a los filisteos (pueblo enemigo). Mató un león como si se tratase de una oveja. Arrancó las puertas de una ciudad como quien arranca la hierba. Sin duda alguna la fuerza de Sansón era sobrenatural y era un don de Dios.

Sin embargo, aunque Sansón tenía mucha fuerza física, en realidad mentalmente era muy débil. A veces usaba su fuerza para su propio provecho, pero sin duda alguna su gran debilidad eran las mujeres y no se sujetó a la voluntad de Dios en este aspecto.

Seguramente en el pueblo de Israel había muchas mujeres piadosas de Dios, bellas y que hubieran sido una ayuda idónea para Sansón. Sin embargo él no confiaba en Dios en este aspecto de su vida. Pensaba que él mismo sabía lo que era mejor para él. Nunca pidió orientación a Dios en este aspecto.

Sansón era uno de esos hombres que se encaprichan por  la vista, y se dejan llevar por las emociones, chiribitas, mariposas, chispas emocionales, o como queráis llamarlo.

Sansón era un hombre movido por los deseos de la carne. Él veía a una chica por la que sentía atracción física e inmediatamente la codiciaba. No se preguntaba si esa atracción física de por si era suficiente para que una relación tuviera éxito. No se preocupaba por las cualidades del carácter de la chica, y si esas cualidades harían que fuera una ayuda idónea o errónea.

Sansón solamente quería sentir esa fuerza de atracción física brutal. Esas chispas eran su gasolina emocional. Y por supuesto no consultaba a Dios sobre lo que más le convenía. Él era sabio en su propia opinión.

Pero Sansón no solo se dejaba llevar por sus instintos sino que además desobedecía abiertamente a Dios, buscando mujeres de fuera del pueblo de Dios.

La Biblia es bien clara en este aspecto cuando dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”. Pero Sansón hacía todo lo contrario. Se fijaba en mujeres prohibidas. En mujeres filisteas, que como más tarde demuestra la historia solo consiguieron apartarle de Dios. Sansón era una y otra vez seducido por los deseos de la carne.

En cierta ocasión, se encontraba en una ciudad filistea y vio una mujer que como dice la Biblia literalmente “agradó físicamente a sus ojos”, es decir, sintió atracción física.

Movido por sus “patrones amorosos erróneos”, ya que creía que la atracción física era lo más importante, fue a sus padres y les dijo: “Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos. Os ruego que me la toméis por mujer”.

En aquella época existía la costumbre de que los padres concertaban los matrimonios, así que Sansón les pidió a sus padres que intervinieran para que la mujer de Timnat fuera su esposa.

Los padres de Sansón eran temerosos de Dios y le dijeron: ¿no existe en todo Israel mujer para que vayas a tomar esposa entre las hijas de los filisteos incircuncisos?

Los padres de Sansón estaban pretendiendo hacerle reflexionar a su hijo. Probablemente Dios tenía una mujer para Sansón dentro de su pueblo, pero a Sansón le llamaban la atención las filisteas. Me imagino a las filisteas vestidas con ropa más provocativa que las israelitas, muy maquilladas, y con perfumes y joyas costosas.

Sansón las miraba como quien mira el bonito envoltorio de un regalo y se dejaba impresionar por su apariencia exterior en vez de mirar el corazón. Sansón olvidaba los consejos bíblicos: “No mires a su parecer ni a lo alto de su estatura pues Jehová mira el corazón”.

Yo pienso que una persona nos tiene que agradar físicamente, es decir, tampoco vamos a estar con alguien que nos provoca “repelús”, pero el amor verdadero va naciendo poco a poco. Yo por ejemplo no necesito una atracción brutal para enamorarme de alguien. Para mí una atracción brutal no es sinónimo de amor ni de que una relación vaya a funcionar. Simplemente es química pero nada más. Hay personas que nos atraen más que otras, eso es todo. Es más, la experiencia me ha enseñado que las personas por las que me he sentido brutalmente atraída son las que menos me convenían en otros aspectos y con los años me he dado cuenta.

Si yo hubiera sido como Sansón y me hubiera dejado llevar por mis instintos y por la atracción probablemente hoy estaría pagando las consecuencias de una decisión equivocada.

Aunque los padres de Sansón hicieron reflexionar a su hijo, él contestó: “Tomadme esta por mujer, porque ella me agrada”. Fijaros que no dijo: creo que es una buena ayuda idónea, siento que me acerca a Dios y que el Señor la ha escogido para mi. No. Él solamente dijo: ésta me agrada, ésta quiero. Y Dios quedó automáticamente fuera de su ecuación.

Sansón finalmente se casó con la mujer de Timnat y los problemas ya empezaron en la propia boda (podéis leer la historia completa en el libro de Jueces).

Un tiempo después, Sansón fue a Gaza y allí se acostó con una prostituta que seguramente también agradaría a sus ojos. Sansón solo quería saciar sus deseos. Si necesitaba sexo lo buscaba en los brazos de prostitutas.

Tan de sobras era conocida su debilidad por las mujeres que estando en Gaza, algunos hombres supieron que andaba con una prostituta y planearon matarlo, pero él consiguió escapar.

Sansón era rebelde. Su matrimonio fallido y el episodio con la prostituta no fueron suficientes para rendirse a Dios y decirle que guiara su área sentimental. Después se enamoró de la mujer que más daño le hizo de todas: Dalila.

“Después de esto, sucedió que se enamoró de una mujer del valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila” (Jueces 16:4). Sin embargo Dalila estaba siendo utilizada y pagada por los filisteos para descubrir el secreto de la fuerza de Sansón y que estos pudieran apresarlo.

Imagino a Dalila como una mujer sensual, caprichosa y seductora que obtenía siempre lo que quería. Con sus encantos embobaba a Sansón, y el incauto de él no se dio cuenta de sus intenciones hasta que ya era demasiado tarde.

Tres veces Dalila le preguntó a Sansón cual era el secreto de su fuerza y este le respondía con mentiras y se burlaba así de los filisteos. Pero Dalila, supo como hacerle chantaje emocional a Sansón. Seguramente le diría: no confias en mi que ni siquiera me dices el secreto de tu fuerza y me mientes. Finalmente Sansón cayó en la trampa y le reveló el secreto a Dalila.

Jehová se apartó de Sansón y los filisteos le apresaron y no pudo escapar. Su desobediencia a Dios llegó tan lejos que los filisteos acabaron por hacerlo esclavo y sacarle los ojos.

Esos ojos que tantas veces habían codiciado a las mujeres ya no estaban en su lugar. En medio de su ceguera física fue cuando Sansón comenzó a tener visión espiritual y finalmente se entregó a Dios. Es triste que tuviera que acabar ciego para darse cuenta de lo que había provocado el apartarse de los caminos de Dios, haciendo elecciones equivocadas.

Hoy en día existen muchos hombres Sansones en nuestras iglesias. Hombres que se dejan guiar por sus instintos y escogen mujeres fuera del pueblo de Dios desobedeciendo así el mandato divino de no unirnos en yugo desigual. Hombres dominados por sus deseos de la carne. Hombres a quien Dios podría hacer felices con una mujer de su pueblo, pero que prefieren buscarla en el mundo solo porque agrada más a sus ojos o porque les hace sentir chispas emocionales.

Sin embargo Dios dice en su palabra que “los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida no proceden del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16)

Hombres que olvidan el consejo de Proverbios 5:3-4: “Porque los labios de la extraña destilan miel, y su lengua es más suave que el aceite; pero al final es amarga como el ajenjo y aguda como espada de dos filos”

Aunque digo hombres, obviamente la historia de Sansón también es aplicable a las mujeres. A aquellas mujeres que buscan pareja fuera del pueblo de Dios.

Muchas veces tanto hombres como mujeres nos engañamos a nosotros mismos pensando: bueno, aunque mi pareja (o el que me gusta) no es cristiano, es buena persona, a veces viene a la iglesia y además pienso convertirlo.

Siento decirte que tú  no tienes el poder de convertir a nadie. Tu puedes ser una influencia pero si esa persona no se deja modelar por el Espíritu Santo no hay nada que hacer por mucho que tu trates de convertirlo. Y en el proceso puedes salir muy lastimado.

Hay muchas historias de parejas que supuestamente se convirtieron al evangelio, pero no lo hicieron por Jesús, sino por estar con el chico o la chica. Y cuando consiguen al chico o la chica se van de la iglesia o dejan de creer en Dios. Por eso es muy peligroso elegir como pareja a alguien que no es del pueblo de Dios y que no se convierte de corazón.

Hay casos que pueden salir bien, pero no nos engañemos, los porcentajes son mínimos. Por eso Dios nos recomienda estar con alguien que además de ser ayuda idónea, nos acerque a él y no que nos aparte.

La Biblia es clara: “¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?”

Es decir, si jugamos con fuego podemos quemarnos. Antes de elegir como pareja a alguien que no es cristiano y no tiene nuestros mismos principios ¿no sería mejor orar a Dios?

Dios sabe mejor que nadie qué persona nos conviene. Estoy seguro que Dios tiene una persona para nosotros/as dentro de sus hijos. El problema es que a veces pensamos que lo que Dios nos va a dar no nos va a gustar y preferimos ser sabios en nuestra propia opinión y elegir nosotros mismos, y luego pasa lo que pasa, y cuando va mal entonces decimos: ¿por qué lo permitiste Señor? cuando en realidad ha sido el fruto de nuestras propias elecciones.

A veces chicas y chicos piadosos de Dios están solteros porque los hombres y mujeres de la iglesia que podrían corresponderles se dedican a buscar pareja en círculos de fuera (universidad, trabajo, redes sociales…)

Son Sansones que prefieren elegir entre las oportunidades que la vida les presenta en vez de entre lo que Dios quiere para ellos. Estos Sansones terminan sufriendo mucho y haciendo sufrir también a personas de dentro de la iglesia que quizás se enamoren de ellos pero no sean correspondidas porque ellos/as prefieren buscar en otra parte.

Es como si de alguna forma le dijeran a Dios: Señor lo que tú me das no es suficiente para mí, no me gusta como yo quiero. Prefiero buscar una persona por mi propia cuenta.

Por otra parte, Satanás utiliza diversos métodos para alejarnos de Dios. Él sabe lo visuales y fácilmente impresionables que son algunas personas. Él intenta apartarte de Dios de muchas maneras. Si tu debilidad es el sexo opuesto, estoy segura de que Satanás va a procurar de todas formas la perdición de tu alma, intentando que te enamores de una persona de fuera del pueblo de Dios.

Satanás pone en tu mente la frase: Bueno, no pasa nada por ser novio de una persona atea, o de una persona que cree de alguna manera… ya lo convertiré. Si Satanás te dijera voy a hacerte caer no lograría su propósito. En cambio él te seduce de otra manera.

Una persona que no es cristiana, difícilmente va a soportar por ejemplo el que tú quieras conservar tu castidad hasta el matrimonio porque así lo quiere Dios. Él te va a hacer caer. Te va a hacer pensar: Bueno, es mi novio y lo “amo” realmente, así que como es con amor no pasa nada. Solamente haciéndote caer en eso Satanás ya se frota las manos de verte desobedecer a Dios.

Deja de buscar pareja fuera del pueblo de Dios y ten la confianza en que Dios tiene una persona preparada para tí dentro de sus hijos. Puede que seas tentado a pensar que en tu iglesia no hay muchos jóvenes y hayas pasado los 25 o 30 años y pienses que te vas a quedar soltero para toda la vida. Deja de dudar y empieza a confiar en Dios y en sus promesas.

Deja de guiarte por tu propia opinión y dile al Señor:

“Jesús, tu dijiste que no era bueno que el hombre estuviera solo. Yo se que has escogido una persona para mi, que será mi ayuda idónea y que me ayudará a acercarme a ti y a ser juntos una bendición para tu obra” Ayúdame a hacer tu voluntad en el aspecto sentimental de mi vida. Ayúdame a confiar en que tú tienes una persona para mi dentro de tu pueblo. Ayúdame a estar preparado para hacer feliz a la persona que tu apruebas para mi y ser un buen novio/a, esposo/a, y padre en un futuro. Amen

Cuando conozcas a una persona que creas que puede ser un buen candidato, ora en todo momento antes de tomar una decisión. Puede que al principio no te sientas muy impresionado por esa persona pero no caigas en el error de Sansón. La fuerte atracción física no siempre significa amor ni un final feliz. Procura conocer el interior de la persona, quedar con ella y hablar y orar juntos por la voluntad de Dios para vuestras vidas. Solo con el tiempo y oración descubrirás si una persona puede ser tu ayuda idónea. No des nada por sentado y entrégale los deseos de tu corazón a Dios.

Rebeca Ruiz Laguardia

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El noviazgo a la manera de Dios

noviazgo cristiano acerca a Dios

¿Cómo  se que estoy realmente enamorado de alguien y que es la voluntad de Dios?

Asumiendo que eres creyente por el hecho de haber recibido a Cristo como tu Salvador personal voy a proseguir adelante. Bajo esta premisa, podrías saber si estás enamorado haciéndote las siguientes preguntas:

Primero: ¿He orado fervientemente al Señor por un noviazgo, aún antes de conocer a la chica o chico que ahora me gusta? En el caso del creyente, el enamoramiento comienza no cuando se encuentra con una chica que es muy atractiva físicamente y su corazón late más aprisa cuando se encuentra con ella, sino cuando en la comunión íntima con el Señor en su palabra y la oración ruega a Dios por que Dios traiga a su vida la persona con quien Ud. va a compartir el resto de sus días como esposa.

Ningún joven creyente debería entrar al enamoramiento sin antes haber cultivado una íntima comunión con el Señor. Me imagino que quizás conoces a una chica que te gusta mucho. Si no has estado en comunión con el Señor con anterioridad, y sientes una atracción hacia esa chica, seguramente no es Dios quien esté poniendo esa atracción en ti sino tus hormonas, tu instinto por tener una compañera. La base del enamoramiento no es el atractivo físico entre la pareja de enamorados, tampoco es el amor entre enamorados. La base del enamoramiento debe ser la voluntad de Dios, quien pone en el corazón de los dos el deseo de unir sus vidas en matrimonio.

Ya que hemos hablado de matrimonio, permíteme una advertencia: Si no piensas casarte con aquella chica, no pierdas tu tiempo y tu santidad enamorándote de esa chica. El enamoramiento no es un pasatiempo. El enamoramiento no es un día sí y el siguiente no. El enamoramiento guiado por el Señor es la antesala del matrimonio.

Segundo: ¿Es esa chica creyente? La Biblia es clara en manifestar que la voluntad de Dios es que un creyente se enamore y se case exclusivamente con otro creyente del sexo opuesto.

2ª Corintios 6:14 dice: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? “

Un enamoramiento entre un creyente y un incrédulo es contrario a la voluntad de Dios. Si la chica que a ti te  gusta no es creyente y tú  sientes una atracción hacia ella, no es Dios quien ha puesto esa atracción en tí Esa atracción es fruto de tu propio deseo, de tu propia pasión. Si  persistes en esa unión desigual,  lo lamentarás grandemente tarde o temprano, probablemente más temprano que tarde.

Cuando alguien está en este caso, la pasión es tan fuerte que anula a la razón. El joven o la joven creyente razona más o menos de la siguiente manera : “Bueno, yo soy creyente, él o ella no es. Qué buena oportunidad para guiarle en los caminos del Señor por medio de enamorarme de él o de ella”

Parece lógico, pero el problema está en que este razonamiento contradice la palabra de Dios cuando dice que los creyentes no deben unirse en yugo desigual con los incrédulos. Un buen fin, que es llevar a un incrédulo a los pies del Señor, no debe llevarse a cabo con un mal medio, como esto de unirse en yugo desigual con un incrédulo. El fin no justifica el medio.

Tercero: Asumamos que  has orado al Señor por una novia y la chica que te gusta es creyente. Entonces deberías hacerte la siguiente pregunta: ¿Están mis padres y los padres de ella acuerdo con esta relación? Quizá dirás: ¿Qué tienen que ver mis padres en algo que es asunto mío?  Estas preguntas tienen respuesta en la palabra de Dios.

Colosenses 3:20 dice: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.”

Los hijos creyentes deben andar en sumisión a sus padres, aún cuando sean mayores de edad. Por tanto, una decisión tan importante como aquella de enamorarse de alguien debe ser en total acuerdo con los padres tanto suyos como de la chica que a tí le gusta. No es prudente un enamoramiento a espaldas de los padres o peor todavía, en contra de la voluntad de los padres.

Hebreos 13:17 dice: “Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no es provechoso.”

Cuarto: Asumamos que  tus padres y los tuyos están de acuerdo con tu probable relación de enamoramiento. La pregunta que debes hacerte sería: ¿Está la chica que me gusta, dispuesta a tener una relación de enamoramiento conmigo?  Puedes haber estado orando por una novia, esta chica puede ser creyente, puedes haber obtenido el apoyo de sus padres , pero eso no significa que ya eres su novio, porque falta que ella dé su palabra de aceptación.

Para eso, yo te recomendaría que  de una manera muy madura y respetuosa hables con ella para indicarle que has estado orando por ella para que sea tu novia y que te gustaría saber si ella está de acuerdo con eso. No cometas el error de exigir una respuesta ese mismo instante o al día siguiente o la semana siguiente, etc. Recuerde que estás tratando de hacer las cosas en la voluntad de Dios y si es de Dios, no tienes por qué apresurar las cosas. Pídele a la chica que comience a orar por este asunto, y cuando ella esté segura que Dios ha respondido a su oración sobre este asunto, que hable contigo.

La chica entonces tendrá que seguir los mismos pasos que tú has dado, es decir, debe esmerarse por tener una comunión íntima con el Señor, debe orar al Señor sobre este asunto, debe buscar la guía de la palabra de Dios, debe consultar a sus padres y si todo concuerda debería hablar contigo  para comenzar la relación de enamoramiento.

Lo que hemos sugerido no concuerda con la costumbre de enamoramiento que prevalece en el mundo. La razón es muy sencilla. El enamoramiento al estilo del mundo se fundamenta en lo físico y deja a un lado lo espiritual. Según el mundo, si a ti te gusta una chica, simplemente vas, le hablas y de frente le dices que ella le gusta y que te encantaría ser tu novio. Si tú le caes bien a la chica, ella también dirá que tú le gustas y eso es todo. Ya sois novios.

Pero nota que todo gira alrededor de lo físico, de lo que perciben los ojos, de lo material. Dios no tiene nada que ver en este plan. No es extraño que noviazgos que comienzan así terminen mal y cuando llegan al matrimonio, la posibilidad de éxito es mínima. No juegues a la ruleta rusa. Tú conoces al Señor, deja que el Señor guíe el proceso de enamoramiento. Dios sabe lo que es mejor para tí y cuando permitimos que Dios maneje nuestros asuntos tenemos garantizado el éxito tanto en el noviazgo como en el matrimonio.

Pastor Carlos Vargas Valdez vía http://www.devocionalescristianos.org

Algunas reflexiones sobre el enamoramiento y el amor

amor verdadero noviazgo cristiano

El enamoramiento es la expresión imperfecta del amor humano y el sentimiento que lo causa es físico, corporal, y por tanto, temporal y tendiente a desaparecer en cualquier instante.

En el enamoramiento sólo cuentan los sentimientos que se expresan generalmente a través del cuerpo, y los ojos. Es una atracción a nivel hormonal, químico y emocional, y todo esto puede cambiar de un momento a otro…es fugaz, inestable, temporal. Hoy siento de este modo, mañana tal vez ya no… Los sentimientos son engañosos…el corazón humano es cambiante e inestable.

El enamoramiento empieza por el cuerpo, indudablemente… Sin embargo, el amor tiene su lado espiritual, y esta es su segunda instancia. La primera es corpórea, física, la segunda es espiritual. Busca conocer más de la otra persona, adentrarse en los intrincados recovecos de alma. Buscar, explorar, encontrar puntos de unión, lazos espirituales que sostendrán a los sentimientos que les precedieron. La ausencia de puntos de contacto profundos, espirituales, hará que la relación no sea genuina, sino solo basada en emociones hormonales, sensaciones físicas, sentimientos superficiales. Eso sería vivir de una ilusión de amor porque amor es unión espiritual.

Te necesito para ser quien Dios quiere que yo sea para tí. Dios tiene que ser la base de una relación. No quita las emociones; las sostiene, las afirma, las fortalece para que no cambien, para que no pasen y se esfumen. Dios le imprime trascendencia al amor humano y le da su sentido verdadero.El amor humano es imperfecto, tendiente a permanecer en lo temporal, finito. Hoy día los divorcios son mas que los casamientos. El problema es que la relación no se sostiene en el espíritu. Si Dios no esta en una relación corre el riesgo de basarse en las emociones, y, aunque no se pueda creer, se puede vivir toda la vida así, de una ilusión, creyendo que se encontró el amor, cuando eso no es así..¿Cual es, pues, el criterio para conocer si estoy con la persona adecuada?
El criterio es la guía del espíritu de Dios. Sabiendo que el amor humano no es el amor que satisface la vida, ni que le da sentido, ni que le da rumbo, o que satisface la sed de un alma solitaria, vacía y angustiada. El amor humano es necesario; pero no es la prioridad existencial del hombre. EL mundo dice: Ella/el es la razón de mi vida. Es romántico, pero expresa un modo de pensar que no es conveniente. Porque si esto es así, literalmente, la ausencia de esa persona sería la causa de un suicidio.-y sabemos que sucede y en grandes cantidades, tristemente-

Una vida espiritual fuerte, fundada en verdades y principios Bíblicos son la estructura espiritual que sostendrá toda relación duradera y revelará la autenticidad de los sentimientos y emociones manifestadas.

Una mente llena de Dios, es el timón del corazón.

Es su guía. Una mente llena de Dios, con convicciones firmes, estabiliza las emociones, les da el lugar que tienen que ocupar. Una mente llena de Dios asienta las directrices, los criterios, los fundamentos de lo que sentimos. Sansón era un joven sin fundamentos. De mente débil. Su corazón le domino a placer. Sansón era un joven que se enamoraba hoy de esta chica, mañana de esta otra. Era un barco abandonado a una tempestad de emociones y estímulos sentimentales. No tenía timón. Iba en cualquier dirección. La dirección que su corazón le decía. Su corazón lleno de emociones carnales porque no había una mente llena de Dios, del espíritu de Dios que le diera el poder y la guía a sus sentimientos. Sansón hubiera jurado que estaba completamente enamorado de cada chica que tuvo. Sin nunca saber que en realidad el amor verdadero es espiritual porque es la única unión que permanece porque esta fundada en quien nunca cambia. Dios.